Artículos de opinión de Alfredo Palacios Dongo

SUBASTA DE NUESTRO PATRIMONIO CULTURAL

En un artículo anterior en esta misma columna resaltábamos que no existe en el país una adecuada protección de nuestra herencia cultural. Así lo advirtió en enero pasado el director general del Consejo Internacional de Museos, Julien Anfruns, afirmando que el tráfico ilícito de nuestros bienes culturales alcanza “niveles inusitados”. Esta problemática se agrava por el creciente interés de nuestros tesoros ancestrales en los mercados internacionales de arte, lo cual promueve robos de piezas de arte y saqueos en zonas arqueológicas, siendo vendidas muchas de ellas fuera del país.

En este contexto, el día 8 de este mes, representantes de la revista Perú Explorer advirtieron al gobierno mediante una carta –adjuntando un dossier con información y fotografías– que en el catálogo de la casa de subastas Sotheby´s de Nueva York, estaban siendo ofertadas piezas de nuestro patrimonio cultural pertenecientes a las culturas Sicán y Nazca. Se desconocen las acciones tomadas por el gobierno, pero la subasta se realizó el pasado día 15, vendiéndose piezas precolombinas únicas en su género, como una máscara y un vaso de oro de la cultura Sicán por alrededor de US$ 15,000 cada una, además de un remo de la cultura Chincha y una vasija de la cultura Paracas. También habrían sido ofertados un cetro ceremonial del Valle de Ica por US$ 30,000 y una pieza de Nazca por US$ 15,000.

Recordemos que el 18 de mayo de 2007 esta misma casa subastó varias piezas que fueron vendidas entre US$ 3,000 y 42,000, entre ellas, tres cerámicas de la cultura Moche , un ceramio y un tocado de momia de la cultura Paracas, ocho prendedores de plata y dos textiles de la cultura Huari y Nazca. Días después –el 23 de mayo– la casa Christie´s subastó 24 piezas de las culturas Chimú, Paracas, Mochica y Nazca, un tocado de plumas y una figura de piedra de Pucará, siendo vendidas en US$ 14,000 y una cerámica Cupinisque en US$ 45,600. En esa oportunidad el presidente Alan García planteó la compra de las piezas subastadas por alrededor de US$ 180,000 para evitar su pérdida definitiva, lo cual nunca se llegó a concretar.

A pesar que nuestra Ley de Patrimonio Cultural establece que los derechos de la Nación sobre dichos bienes son imprescriptibles y prohíbe su salida del país, lamentablemente continúa el tráfico ilegal promovido por dichas subastas y coleccionistas privados, especialmente en EE UU, país que paradójicamente ha manifestado su aprecio por la cultura, el arte y la técnica de los pueblos del antiguo Perú, y con el cual existe desde 1997 un Memorándum de Entendimiento –renovado hasta el 2012– para restringir la importación de bienes arqueológicos precolombinos y etnológicos coloniales, pero que sin embargo nada hace para evitar dichas subastas, ni para que la Universidad de Yale nos devuelva las 46,322 piezas retenidas de Machu Picchu.

El tráfico de nuestro patrimonio cultural se ha convertido en el segundo comercio ilegal después del de cocaína. Su protección es deber del Estado, y esta comprende una decidida gestión para restituir y repatriar las piezas que se encuentran ilícitamente fuera del país, así como realizar campañas con el fin de sensibilizar y concientizar a la población sobre el valor del patrimonio cultural y su importancia en relación a nuestra historia e identidad nacional.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 24 de mayo de 2009

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