A
raíz de la captura en Venezuela, el pasado 3 de enero, del narcodictador
Nicolás Maduro y su esposa durante una intervención militar de EEUU, es importante
analizar como la dictadura ideológica radical del Chavismo, llevó a Venezuela
al extremo de convertirlo en el país más corrupto de América Latina y generar
la mayor crisis de desplazamiento del mundo (8 millones).
Antes
de asumir Hugo Chávez, Venezuela era conocida como “El país millonario de
América”, pero al llegar al poder, cambió una nueva Constitución Bolivariana, obtuvo
100% de la Asamblea Nacional y desapareció la independencia de poderes al nombrar
jueces, fiscales y autoridades electorales afines al régimen. Este proceso
autocrático lo continuó Chávez en forma de autoritarismo con su propia lógica
revolucionaria basada en vicios, abusos, crímenes y una creciente economía
ilícita, pero principalmente con una concientización ideológica sobre su
“Revolución Bolivariana” (alineada con Cuba y países del Medio Oriente, en
especial Irán) y con contrapartes globales en Rusia y China, la cual fue
transmitida durante sus años de gobierno (2 febrero 1999 al 5 marzo 2013). Su
proyecto “socialismo del siglo XXI” (combinación de populismo, prepotencia y
corrupción) era profusamente difundido con alta sofisticación tecnológica para
controlar a la población, principalmente a jóvenes y sectores educacionales y
laborales.
En
el campo militar, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ejército, Armada,
Aviación militar y Guardia Nacional) se estima en 110,000 efectivos activos y
8,000 reservistas, pero además su organización incluye la Milicia Bolivariana
que se estima la integran entre 220,000 y 500,000 efectivos, la cual fue creada
en 2008 por concepción particular de Chávez como brazo armado de la revolución,
basada en principios de guerra popular de resistencia y participación
permanente en seguridad ciudadana y orden interno, decía: “no hay mejor inteligencia que la del propio pueblo, las redes
populares, la milicia tiene que ser eso, el pueblo en armas”.
El
5 de marzo 2013 murió Chávez y el día 8 ingresó Maduro continuando escrupulosa
y fielmente el mismo camino ideológico dictatorial y la guerra popular hasta
que fue capturado el pasado 3 de enero. En este período se incrementaron por
cientos los presos políticos y los crímenes, fortaleció la Revolución
Bolivariana, con una meta de llegar a 500,000 milicianos el 2015 y un millón el
2019, además ordenó a los altos mandos castrenses crear con los trabajadores
las “milicias obreras”. Estas milicias recibían entrenamiento con
fusiles, lanzacohetes y explosivos, y estaban compuestas por la “milicia
territorial” y los “cuerpos combatientes” organizados con miembros de
instituciones públicas, universidades o empresas, además de grupos
paramilitares denominados “colectivos” para aterrorizar a la población.
Bajo
este panorama, después de haber transcurrido casi 27 años de dictadura, bajo un
sistema autocrático chavista es fundamental la reconstrucción institucional y
la recuperación económica de Venezuela, además, debido al adoctrinamiento
radical ideologizado de las Fuerzas Armadas y Guardia Nacional, persiste una
gran cantidad de efectivos vinculados al chavismo e insertados en estructuras
estatales con actores del crimen organizado y terrorismo internacional con
intenciones de sabotear cualquier proceso de transición democrática, por lo que
es indispensable su despolitización, profesionalización y restablecimiento de la
meritocracia, así como la urgente desactivación de las milicias bolivarianas.
Artículo
de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 10 de enero de
2026



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