Durante
los meses de octubre y noviembre 2025 se realizaron dos importantes eventos en
los cuales se debatieron soluciones sostenibles a los desafíos más urgentes del
país. En octubre, durante la Cumbre Perú Sostenible 2025 realizada en el Parque
de Exposiciones de Magdalena, expertos económicos sostuvieron que para que el
Perú crezca a mayores tasas (entre 4% y 6%) se necesita mejorar nuestro capital
humano, igualmente, en noviembre, durante el seminario de Gestión del Crecimiento
en Tiempos de Cambio, realizado en la Universidad del Pacífico, se advirtió que
el estancamiento que enfrenta nuestro país, en términos de productividad e
ingresos per cápita, estaría relacionado a una insuficiente inversión en
capital humano.
El
capital humano reside en el talento, habilidades y capacidades de las personas
y es factor decisivo en el éxito de la economía a largo plazo, porque es clave
para aumentar y sostener el crecimiento y la productividad, sin embargo, el
gobierno no demuestra un creciente interés destinándole ínfimo presupuesto. En
2024 la inversión del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, para
impulsar la productividad del capital humano, especialmente jóvenes, fue de
solo S/651 millones, para 2025 se incrementó a S/950 millones, pero destinando S/455
millones para el programa Llamkasun-Perú únicamente para generar empleo
temporal de poblaciones vulnerables, y para 2026 es de S/964 millones (solo
aumentó 1.5%). Estos presupuestos son mínimos si los comparamos a los
asignados al Congreso (S/1,084 millones en 2024, S/1,400 millones en 2025 y
S/1,760 millones en 2026). Además, el presupuesto 2026 otorgado a educación no
ha sido incrementado respecto a 2025, manteniéndose en S/48,000 millones.
El
ex ministro Daniel Maurate aseguraba que trabajaba intensamente en la formación
de capital humano, porque casi 75% de nuestros jóvenes no transita a la
educación superior, y, el nuevo ministro Oscar Fernández (que lo reemplazó el
15 de octubre), ya afirmó que su gestión está orientada a la formalización
laboral y capacitación del capital humano para enfrentar los retos del mercado
laboral, algo que es imposible de cumplir con dicho presupuesto y por el corto
tiempo que le queda en el cargo.
En
el último ranking de Países Líderes en Capital Humano del Foro Económico
Mundial (WEF) que mide el potencial económico de los países a partir de la
fuerza laboral de acuerdo a cuatro indicadores (educación, salud y bienestar,
trabajadores y empleo y entorno facilitador) ocupamos el puesto 75° entre 122
países. Y en el ranking Mundial del Talento 2025 del Institute of Management
Development (IMD), nuestro país se mantiene estancado en el puesto 59° entre 69
países, por deficiencias en educación, preparación laboral y fuga de
profesionales calificados.
Bajo
este panorama, el capital humano representa el principal patrimonio de la
riqueza total de un país, mucho mayor que el capital natural (recursos
naturales renovables y no renovables) porque es fundamental para lograr un
crecimiento económico sostenible y mejora equitativa del nivel de vida y
bienestar poblacional. Requerimos mejorar el capital humano y el perfil de
nuestra fuerza de trabajo, para ello, debemos mejorar la calidad educativa en recursos,
procesos, formación, técnicas de enseñanza e infraestructura, para que niños y
jóvenes obtengan las habilidades necesarias y puedan incorporarse en un
cambiante mercado laboral, además, es indispensable incrementar nuestro capital
humano avanzado de profesionales y técnicos, y de personal académico,
científico y tecnológico.
Artículo
de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 31 de enero de
2026



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