Artículos de opinión de Alfredo Palacios Dongo

INFORMALIDAD LABORAL: GRAVE PROBLEMA ESTRUCTURAL QUE OBSTACULIZA NUESTRO DESARROLLO



La Organización Internacional del Trabajo (OIT). presentó el pasado 11 de diciembre su último informe sobre el Panorama Laboral 2025 de América Latina y el Caribe advirtiendo que la informalidad sigue siendo uno de los principales desafíos del mercado laboral en la región, presentando las tasas de informalidad de 12 países, con un promedio de 46.7 %. En el caso de nuestro país, lamentablemente, registramos la segunda tasa más alta (70.8%), solo después de Bolivia (82.3%), como dato comparativo, las tasas más bajas las tienen Uruguay (22.3%) y Chile (24.9%). Esta altísima informalidad laboral que registramos, es uno de los principales desafíos que debemos enfrentar en el corto, mediano y largo plazo, sin embargo, para resolverlo, muy pocos candidatos a las elecciones 2026 presentan en sus planes de gobierno propuestas importantes o preponderantes.

 

Nuestra Población Económica Activa (PEA) es de 18 millones, pero 13 millones son informales, sin beneficios esenciales en salud, seguridad social, estabilidad y protección laboral, gran porcentaje de ellos trabajan por cuenta propia, otros se dedican al autoempleo, pero hay también quienes ingresan al denominado “empleo oculto” (economías ilegales o crimen organizado). El 99% de las empresas peruanas son micro, pequeñas y medianas (mipymes), pero el 87% operan de manera informal. En las zonas rurales, la tasa de informalidad llega a 94.3%, y en zonas urbanas a 65%, inmensa brecha entre regiones porque en zonas rurales predominan trabajos con baja productividad en sectores primarios (agricultura, pesca, minería). El empleo juvenil a nivel nacional es 75% y su tasa de desempleo 12.1%, la cual, conjugada con falta de oportunidades educativas y dificultades económicas genera que 1.5 millones de jóvenes, entre 15 y 29 años, no estudien ni trabajen (Ninis).

 

Existen muchas promesas y ofrecimientos políticos para reducir la informalidad laboral pero sin resultados. La destituida expresidenta Dina Boluarte, en su último mensaje presidencial ofreció reducir la informalidad laboral al 50%, y en agosto pasado, su ex ministro de Trabajo, Daniel Maruate, anunció que en 2026 se reducirá a 70%, y en 2040 al 50%. En el actual gobierno, en octubre pasado, la ministra de Economía, Denisse Miralles, durante una reunión ministerial Perú–OCDE señaló que impulsa una estrategia integral para enfrentar la informalidad, y, en noviembre, el ministro de Trabajo, Óscar Fernández, en un Encuentro Nacional por la Formalización Laboral, en Chiclayo, anunció acciones descentralizadas y un pacto con gobiernos regionales para reducirla, sin embargo, como no son políticas de Estado, sería difícil implementarlas considerando el poco tiempo que ambos ministros permanecerán en el cargo.

 

Bajo este panorama, el gobierno debería ver la informalidad laboral como un problema estructural que obstaculiza nuestro desarrollo, limita directamente la configuración productiva por falta de acceso a la tecnología e innovación, y también al capital humano por falta de capacitación formal rezagando nuestra competitividad, además, por operar fuera del sistema tributario limita la capacidad de recaudación del Estado afectando el crecimiento económico y limitando el acceso a derechos y servicios.

 

Para reducir la informalidad, el gobierno debería implementar una estrategia de reformas estructurales de diversificación y políticas públicas, incluyendo estrategias regionales, en los ámbitos tributario (incentivos fiscales para la formalización), educativo (educación y formación técnica) e institucional (promoción del empleo juvenil), para incrementar nuestro crecimiento económico (PBI) y transformar la estructura del empleo para generar mayores oportunidades laborales y empleo de calidad.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 24 de enero de 2026

 


Número de Visitas

.

Artículos Publicados

.



princ