Artículos de opinión de Alfredo Palacios Dongo

VERTIGINOSO AUMENTO DEL PRECIO DEL COBRE: ¿PODREMOS APROVECHAR SU POTENCIALIDAD?



 

El precio del cobre sigue incrementándose en los últimos años por su demanda para infraestructura de inteligencia artificial, transición energética, centros de datos, electromovilidad, digitalización industrial, paneles solares, redes eléctricas, entre otros. En 2025 su precio promedio fue de US$ 4.5 la libra (US$ 11,243.00 la TM), para 2026 el promedio se estima en más de US$ 5 la libra, inclusive la primera semana del año subió a US$ 6 la libra por primera vez como máximo histórico (US$ 13,323.00 la TM).

 

Según UBS Group AG, las limitadas aprobaciones de nuevos proyectos en los principales países productores, combinadas con interrupciones y reducciones, han dado lugar a niveles muy bajos de crecimiento de la producción en 2025 con el mayor déficit global en los últimos 20 años, previéndose, además, un crecimiento limitado en 2026. Inclusive S&P Global proyecta que la demanda mundial de cobre crecerá un 50% hasta 2040 por haberse consolidado como uno de los metales más estratégicos del siglo XXI, cuya disponibilidad condicionará el crecimiento económico y tecnológico de las próximas décadas. En noviembre 2025 EEUU ha añadido al cobre en la lista de minerales críticos que considera vitales para su economía y seguridad nacional.   

 

Nuestra producción nacional de cobre en 2024 fue de 2.7 millones de TM, para 2025, aún sin datos oficiales, pero hasta octubre fue de 2.3 millones de TM, que representa 30% del valor total de las exportaciones, lograda principalmente por aumento de producción de Las Bambas con 348,500 TM (37.2%), sin embargo, nuestros proyectos de exploración avanzan muy lentos, de 48 pendientes, la mayoría de ellos no inician el proceso o están en etapa inicial de gestión ambiental, la normativa y tramitología puede alargar su inicio por 7 años o más. En cuanto a inversión cuprífera, según la cartera 2025 de Minem, existen 36 proyectos que suman una inversión de US$ 45,749 millones, la mayoría sin fecha de inicio definida y en etapas de avance conceptual y de prefactibilidad, solo 7 considerados en ampliación, integración, reposición y optimización con etapa de avance factible y con fechas de término de entre 2027 y 2053. Por reducidos proyectos de exploración y menor producción, desde 2023 perdimos el puesto de segundo productor mundial de cobre, cediéndoselo a la República del Congo.

 

Bajo este panorama, tenemos enorme potencial en el cobre, sin embargo nuestro crecimiento productivo es bajo. Su vertiginoso aumento de precio y creciente demanda debe ser aprovechado por nuestro país, para ello, es necesario incrementar las exploraciones, fomentar y ampliar las inversiones privadas mineras, para así mejorar nuestra producción; las enormes cantidades de proyectos presentados en cartera por el Minem, son eso, “proyectos”, lo importante es hacerlos viables y concretarlos para que generen recursos. Es necesario mejorar la estabilidad política e institucional para atraer capitales y  solucionar los desafíos estructurales que tenemos, entre ellos, desarrollo sostenible de los proyectos, mejorar los asuntos técnicos, sociales con las comunidades campesinas, ambientales, regulatorios, logísticos, procedimientos administrativos, de inseguridad e informalidad, además, los problemas de capacidad productiva regional (envejecimiento de yacimientos y menor ley del mineral), y lo más importante, enfrentar la minería ilegal del cobre principalmente en el sur del país, que según el IPE puede procesar hasta 20,000 TM diarias.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO. fecha 17 de enero de 2016

 


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