Artículos de opinión de Alfredo Palacios Dongo

¿Y LA REACTIVACIÓN DE LA MARINA MERCANTE?

El 22 de julio de 2005 fue publicada en las normas legales del Diario Oficial la Ley N° 28583, “Reactivación y Promoción de la Marina Mercante Nacional”. Por la necesidad de su urgente aplicación, se dispuso su reglamentación en un plazo no mayor a 60 días calendario, el cual se cumplió el 22 de setiembre de 2005 –hace dos años y medio– sin embargo, inexplicablemente hasta la fecha no ha sido concluido, pese a que para su elaboración se constituyó un Comité de Trabajo Multisectorial integrado por representantes de los ministerios de Transportes y Comunicaciones, Economía y Finanzas, Turismo y Comercio Exterior y Defensa. La falta de dicho reglamento impide iniciar el proceso de reactivación de la Marina Mercante.

Extrañamente desde su promulgación, esta ley ha recibido varias propuestas de modificaciones argumentándose su difícil aplicación por la falta de claridad en los incentivos económicos y tributarios. Por este motivo los retrasos continúan y a pesar de su importancia y trascendencia para el crecimiento, desarrollo y seguridad del país, no es debatida, aumentando el riesgo de que permanezca encarpetada.

Sin embargo, dicha ley incluye aspectos fundamentales para la reactivación de la Marina Mercante. Entre otros dispone que: 1) Mientras no existan naves mercantes de bandera peruana, las de bandera extranjera fletadas serán operadas únicamente por navieros nacionales; 2) El cabotaje es exclusivo para armadores y navieros peruanos; 3) Se brindan beneficios estatales para buques de navieras nacionales con mayoría de accionistas y directores peruanos; 4) Los buques, repuestos y accesorios que se importen e incidan en la reactivación, tendrán regímenes aduaneros especiales y eliminación de restricciones legales y administrativas; 5) Obligación de las empresas navieras que su Capitán y un mínimo de 80% de tripulantes sean peruanos; y 6) Apoya la industria de la construcción y reparación naval y servicios conexos, así como a la Marina Mercante fluvial.

Es importante reiterar que mientras no contemos con una flota mercante, nuestro comercio exterior continuará dependiendo exclusivamente de buques con bandera extranjera, ocasionando un gasto anual de US$ 1,000 millones por pago de fletes, con los que paradójicamente financiamos empresas navieras de otros países, especialmente chilenas.

Uno de los diez objetivos del Plan de Gobierno aprista 2006-2011 “Infraestructura para el desarrollo e integración nacional” promueve la formación de una flota mercante, sin embargo no demuestra la decisión política para su reactivación y promoción.

El gobierno debería considerar que el desarrollo de nuestra Marina Mercante será fundamental para: 1) Mejorar el comercio exterior, generar nuevos puestos de trabajo y eliminar el pago de fletes; 2) Aumentar los ingresos de la caja fiscal y las cuentas de servicios de la balanza comercial; 3) Incrementar la demanda de construcciones y reparaciones navales, de servicios portuarios y marítimos y la oferta de bodegas y servicios de transferencia de carga; y 4) En el aspecto de seguridad nacional, contar con buques de reserva naval.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 23 de febrero de 2008

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