GOBIERNO DE FP DEBERÁ PRIORIZAR ACCIONES CONTRA LA CORRUPCIÓN




La administración pública es el conjunto de acciones que realizan todas las entidades del Estado en los tres niveles de gobierno: nacional (los tres poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial), regional (gobiernos regionales), y local (municipalidades provinciales, distritales y centros poblados). Según el último registro del Servicio Civil Peruano (Servir), en 2023 el Estado peruano contaba con un total de 1´549,000 servidores civiles (gobierno nacional 45%, regional 42% y local 13%).


En las estructuras administrativas de los tres niveles de gobierno la corrupción de funcionarios y autoridades es el principal impedimento para lograr nuestro desarrollo, grave delito que se ha convertido en un problema recurrente y generalizado, se trata de un fenómeno prevaleciente que actúa como enormes barreras para el progreso económico, social y político porque utiliza indebidamente el poder político y administrativo en beneficio personal o de grupos coludidos con intereses privados a expensas del desarrollo, perpetuando un ciclo de exclusión y marginación social, la falta de transparencia de procesos administrativos contribuye a la ineficiencia y falta de rendición de cuentas en las instituciones estatales.


La corrupción pública es un mal endémico en nuestro país y se trata del delito más grave que se puede cometer desde cualquier entidad del Estado. Existen infinidad de delitos que se cometen en la administración pública, tales como: negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas, fraude a la administración pública, cohecho, tráfico de influencias, malversación de fondos, exacciones ilegales, apropiación indebida, enriquecimiento ilícito, prevaricato, entre otros, que socavan las instituciones y los valores democráticos, la ética, la justicia, y comprometen gravemente nuestro desarrollo. Según la Contraloría General de la República, este delito representa un costo anual promedio equivalente a 12% del presupuesto nacional (unos S/ 25 millones), y al 2.5% del PBI, igualmente, su Índice de Riesgos de Corrupción e Inconducta Funcional (INCO) registra que, de 2,928 entidades públicas evaluadas, el 99% presenta al menos un indicador de riesgo, por corrupción o disfunciones administrativas graves.


Además, la excesiva burocracia de servidores civiles es una realidad que representa un altísimo costo al Estado e impide su desarrollo como sociedad, consume gran porcentaje del presupuesto estatal afectando inversiones en infraestructura, además, muchas entidades públicas operan con personal mal capacitado, rotativo o designado por favores políticos, sin evaluación real ni consecuencias por mal desempeño afectando objetivos y metas de las políticas gubernamentales.


La tramitología burocrática excesiva afecta a las inversiones privadas, encarece los procesos y desalienta la formalización, según Indecopi, solo entre 2020 y 2024, se eliminaron e inaplicaron 26,387 barreras burocráticas, pero tenemos tantas pendientes que el proceso es muy lento y fragmentado.


Bajo este panorama, tanto la corrupción como la burocracia dorada vienen incrementándose desde hace muchos años generando millonarias pérdidas económicas y obstaculizando el desarrollo social del país. El nuevo gobierno de FP deberá priorizar el diseño de medidas para reducir la corrupción, entre ellas, ejecutando una reforma de la administración pública, reducir los monopolios burocráticos que afectan la inversión, asfixia el emprendimiento y perpetua la informalidad y la corrupción. Es urgente simplificar los trámites administrativos, reducir barreras burocráticas, para mejorar la competitividad y atraer la inversión extranjera. Además, es imprescindible mejorar la eficiencia del gasto público, la selección de proyectos, controles internos y las capacidades técnicas y administrativas en los tres niveles de gobierno.

 

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 26 de junio de 2026

  

AÑO A AÑO TRANSPARENCIA INTERNACIONAL NOS ADVIERTE SOBRE EL AUMENTO DE CORRUPCIÓN




El pasado día 11 de febrero la ONG Transparencia Internacional (TI) presentó en Berlín, Alemania, el Índice de Percepción de la Corrupción 2024 (IPC), el cual registra la situación de corrupción pública de 180 países. Este Índice, el principal indicador de percepción de corrupción, basa sus evaluaciones en 13 fuentes de información y 12 instituciones de renombre internacional, analizando: sobornos, desvío de fondos públicos, impunidad de servidores públicos, capacidad para enfrentar la corrupción, exceso de burocracia, nombramientos nepotistas, exigencias a funcionarios de revelar finanzas y conflictos de intereses, captura del Estado por intereses particulares.


En el ranking de dicho Índice, nuestro país se encuentra en el puesto 127 entre 180 países (desde 2012 en el puesto 101, hemos caído 26 puestos), además, con 31 puntos en el IPC (donde 0 significa totalmente corrupto y 100 totalmente transparente), es muy preocupante, debajo de 50 puntos se muestran graves problemas de corrupción, más aún, porque el Índice nos advierte que desde 2020 venimos cayendo 7 puestos (38 al 31), con tendencia negativa, este puntaje significa muy bajo nivel de control de este delito, contrariamente, Dinamarca, el país más transparente, alcanza una puntuación de 90. 

 

Según la Cámara de Comercio de Lima (CCL), la corrupción en el Perú alcanzó el segundo lugar entre los problemas principales, solo debajo de inseguridad ciudadana, además, entre 2021 al 2023 ha generado pérdidas al país de S/ 72,000 millones, y, para la Defensoría del Pueblo, solo en el primer semestre 2024, se registraron 6,294 casos de corrupción en entidades públicas, con tendencia en aumento. Los resultados de este Índice confirman el sentimiento de nuestra sociedad, según cifras de Ipsos, el 57% de peruanos siente vergüenza por la corrupción en el país, es decir, provoca consecuencias en la moral nacional y en la ética sociocultural, principalmente cuando los actos corruptos gozan de total impunidad.


Bajo este panorama, la corrupción es un mal endémico y una enfermedad social que afecta el desarrollo, estabilidad y confianza de las instituciones, acentúa las desigualdades, crea desconfianza e incertidumbre para la inversión, debilita la democracia y afecta gravemente la estabilidad y seguridad de la sociedad, por tal motivo, es urgente tomar acciones y dictar políticas para evitar tráfico de influencias, perfeccionar métodos de adquisiciones públicas, supervisar el gasto público a nivel gubernamental, local y regional, transparentar las consultorías (se gastan unos S/ 6,000 millones anuales), evitar la impunidad por ser problema fundamental de la corrupción, se deben dictar penas drásticas y contundentes por lobbies, informaciones privilegiadas o sobornos en contratos públicos de servicios, obras o concesiones, además, mejorarse el sistema de administración de justicia, cumplir las regulaciones en materia de transparencia y acceso a la información pública, y fomentarse la cultura de ética pública.


Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 22 de febrero de 2025



 

ESPIRAL DE LA CORRUPCIÓN AVANZA SIN FRENO EN NUESTRO PAÍS



 

El pasado 30 de enero la organización Transparencia Internacional presentó en Berlín, Alemania, su Índice Anual de Percepción de la Corrupción (IPC-2023), el cual analizó 180 países sobre políticas y acciones anticorrupción, desde 2022 hasta setiembre 2023. Utiliza para su calificación percepciones de expertos residentes y no residentes con decenas de encuestas empresariales mundiales, evaluaciones de analistas de riesgos comerciales y expertos de instituciones internacionales y cataloga en cada país, el grado de corrupción percibida entre los funcionarios públicos y políticos, particularmente sobre el abuso del servicio público en beneficio personal, sobornos, pagos irregulares en contrataciones públicas, malversación de fondos, y, efectividad de acciones e iniciativas anticorrupción promovidas por los gobiernos.

 

Según este IPC 2023, el Perú ha registrado el peor índice desde hace 15 años, 33 puntos sobre 100, cayendo 3 puntos respecto a 36 del 2022 (100: transparente, 0: muy corrupto), los puntajes por debajo de 50 indican graves problemas de corrupción, es realmente preocupante que Perú está catalogado entre los países que han presentado puntuaciones mínimas respecto al año anterior, junto con Cuba, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Venezuela. En el ranking, entre 180 países, hemos caído 20 puestos (del 101° al 121°), el peor desde 1998, demostrando que la corrupción avanza sin freno en nuestro país.

 

De la percepción, pasamos a los hechos, lo que constata nuestra situación de corrupción en el IPC-2023: según la Contraloría, la corrupción en la gestión pública en 2022 ocasionó un perjuicio de S/24,419 millones (2.6% del PBI), y más de 76,000 contratos públicos se hicieron a libre elección o a dedo durante el gobierno de Castillo ocasionando gastos corruptos por S/9,000 millones; la Procuraduría Anticorrupción denunció que entre 2021 al 2023 fueron reportados 52,672 casos de corrupción, y, solo en el primer trimestre 2023 se registraron 3,403 nuevos casos, además de 88 casos contra altos funcionarios; según la Defensoría del Pueblo, al 31 diciembre 2022, a nivel nacional, se reportaron 40,095 casos de corrupción en trámite, y, durante el primer semestre 2023 se registraron 5,680 nuevos casos; y el Poder Judicial, en los 8 primeros meses 2023 dictó 122 sentencias de criminalidad organizada y corrupción.

 

Bajo este panorama, es urgente que se tomen acciones y se dicten políticas con el fin de revertir esta situación hacia una dirección positiva, principalmente para evitar el tráfico de influencias, perfeccionar métodos de adquisiciones públicas, supervisar el gasto público a nivel gubernamental, local y regional, evitar la impunidad, dictar penas drásticas y contundentes, para esto, es indispensable tener un Poder Judicial objetivo, eficiente y eficaz, y, asimismo, se apruebe la propuesta de muerte civil a las autoridades corruptas presentada el 23 de enero pasado.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 3 de febrero de 2024

 

 


ACCIÓN PRIORITARIA: ENFRENTAR LA CORRUPCIÓN Y REEMPLAZAR NOMBRAMIENTOS IRREGULARES



 

En tan solo 16 meses el gobierno del comunista Castillo dejó nuestro país casi destruido por corrupción y malos nombramientos en el aparato público, principalmente en sectores ligados a enormes presupuestos (transportes, vivienda, educación, salud). El pasado 22 de noviembre, el Consejo Privado Anticorrupción expuso al Grupo de Alto Nivel de la OEA su informe “Panorama actual de la corrupción en el país”, explicando que durante el gobierno de Castillo se dieron nombramientos irregulares con un modus operandi de corrupción, tanto a nivel ministerial como en otros niveles del Estado se identificaron alrededor de 300 nombramientos irregulares, 150 en el Poder Ejecutivo y 150 en cargos de alta dirección, entre los motivos principales, por denuncias e investigaciones por delitos, inexperiencia, impedimentos e incumplimiento de requisitos para ejercer los cargos y conflictos de intereses. Increíblemente, la OEA no consideró este informe.

 

De igual forma, según la Contraloría, durante 2021, en los gobiernos de Sagasti (enero-julio) y Castillo (julio-diciembre), más de 180 entidades públicas (9 de cada 10) presentaron problemas de corrupción e inconducta funcional perdiéndose más de S/ 24,000 millones, además, solo durante el primer semestre 2022, en sus informes de control denunció 500 hechos irregulares identificando más de 2,000 funcionarios con presunta responsabilidad administrativa, civil o penal, con un perjuicio económico de S/ 430 millones. También, Transparencia Internacional, en el último informe de percepción de corrupción, registra a nuestro país con problemas flagrantes de corrupción (puntaje de 36 sobre 100), obviamente por el accionar del comunista Castillo durante su gobierno.

 

Bajo este panorama, aunque la corrupción es un problema que padecemos desde tiempo atrás, en el gobierno del destituido Castillo este flagelo ha aumentado notoriamente incrementándose las investigaciones en su contra y de funcionarios, familiares y allegados, por haber desviado ingentes cantidades de dinero del Estado para beneficio propio. La corrupción debe ser enfrentada drásticamente incrementándose operativos de control de la Contraloría en todas las entidades del Estado y apoyándose al Ministerio Público con los recursos necesarios, porque este flagelo llegó a niveles peligrosos, capaces de desestabilizar el orden constitucional.

En el caso de nombramientos irregulares de directores, asesores, funcionarios y personal de mando medio, se designó gente incapaz, sin acreditar perfil ni experiencia laboral, sin requisitos de capacidad profesional ni criterios mínimos de idoneidad, y muchos permanecen en puestos claves del Estado, el Premier Otárola ha prometido “meritocracia”, debería realizarse una exhaustiva investigación sobre todos los nombramientos en el período del comunista Castillo (incluyendo prefectos y subprefectos) debiendo ser inmediatamente reemplazados a través de procedimientos regulares y transparentes en base a meritocracia, por gente idónea con calificaciones profesionales y morales.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 24 de diciembre de 2022

 

 


COMUNISTA CASTILLO JAMÁS HA DESLINDADO CON LA CORRUPCIÓN NI CON LOS CORRUPTOS



 

Han pasado más de 10 meses desde que el comunista marxista leninista Castillo asumió el gobierno, y jamás ha deslindado con la corrupción ni con los corruptos, frente a la cantidad de actos de corrupción, irregularidades y escándalos, ha guardado sepulcral silencio cómplice. Nunca ha explicado sobre sus visitas clandestinas en Sarratea, ni con quienes se reunió, tampoco ha deslindado con su corrupto ex secretario Bruno Pacheco, con sus sobrinos Fray y Gian Marco, con la lobista Karelim López, con Zamir Villaverde ni con el ex ministro Juan Silva.

 

Su compinche Pacheco no podría haber cometido tantos actos delictivos de manera independiente y sin conocimiento de Castillo. Además de los US$ 20,000 ocultados en el baño de su despacho y su desbalance patrimonial, presionó al jefe de la Sunat para que nombre como martillero público a su “amigo” Marco Urbina Chumpitassi a la Sunat en Trujillo, o para que autorice a su otro “amigo” José Anco para que adquiera 500 toneladas de mercurio cuando lo máximo permitido son 20 toneladas anuales, y su vergonzosa interferencia en los ascensos de las FF AA y PNP para ascender algunos oficiales de manera irregular. Castillo tampoco ha deslindado con la lobista Karelim López, a quien había negado conocerla, taciturno sobre su vinculación y reuniones en Palacio, siendo López la primera en informar sobre una red criminal que habría operado con protección de Castillo.

 

Y menos, ha deslindado con su amigo, profesor chotano, Juan Silva, a quien decidió nombrarlo en el Ministerio de Transportes sin cumplir ningún requisito profesional (solo tenía brevete de conducir), tenía obsesión compulsiva para mantenerlo en el cargo, ahora sabemos de los actos de corrupción que para Silva sería imposible hacerlos independientemente, recordemos, en agosto, 3 empresas chinas, ganaron 7 contratos por S/ 804.5 millones, en octubre, el ilícito e inmoral contrato del Puente Tarata III por S/ 232.5 millones, y el  descarrío de corrupción escuchado en el audio entre él y Zamir Villaverde al que también dijo desconocer. Este corrupto ex ministro está prófugo desde el martes 7, el Ministerio del Interior y la Policía, lo dejaron escapar.

 

Bajo este panorama, la vorágine de corrupción que según las investigaciones han alcanzado al comunista Castillo, lo han llevado a ser investigado por la Fiscalía de la Nación por presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y colusión, por los que el próximo lunes 13 será interrogado, y, en lugar de dar la cara y declarar, pretende, vía una tutela de derechos, bloquear dicha investigación, lo que denota una clara muestra de complicidad.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO. Fecha 11 de junio de 2022

 

GOBIERNO COMUNISTA: CÚMULO DE INDIGNIDAD E INMORALIDAD FRENTE AL PAÍS


 

El único objetivo del comunista marxista leninista Castillo es aferrarse a sobrevivir en el gobierno a pesar de estar plagado de casos de corrupción y de estar ocasionando la mayor inestabilidad social, política y económica en el país, su prioridad es garantizarse los votos necesarios en el Congreso para no ser vacado, y en los nombramientos de ministros (ya pasaron más de 50, muchos cuestionados) y funcionarios públicos (más de 120 detectados sin idoneidad ni experiencia) no le interesa en lo más mínimo la gestión pública, sino seguir destruyendo al país.

 

Hay casos de corrupción que involucran a Castillo. Las revelaciones de Karelim López y audios de Zamir Villaverde se van corroborando en las investigaciones; su ex secretario Pacheco, y dos sobrinos tienen prisión preventiva por 3 años, pero no habidos hace 2 meses. Increíblemente, desde el 27 de octubre, Castillo acumula 10 denuncias en la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales por diferentes delitos e infracciones constitucionales, 9 están en situación “Para dar cuenta”, y la décima, por traición a la patria, se encuentra en proceso y está en sus instancias finales, además, Castillo tiene 5 investigaciones fiscales (Puente Tarata III, Petroperú, Ascensos en las FF AA, Mentir en su hoja de vida y plagio en tesis de maestría).

 

De estas 5 investigaciones, la ex fiscal Zoraida Ávalos (benefactora de Vizcarra y Castillo) congeló las 3 primeras interpretando no poder investigar al presidente en funciones, sin embargo, el pasado domingo 29, finalmente, el Fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, abrió investigación preliminar contra Castillo por el caso Puente Tarata III, por presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias agravado y colusión agravada, siendo incluido en las investigaciones del exministro de Transportes, Juan Silva, y 6 congresistas de Acción Popular (“Los Niños”).

 

Recordemos que la licitación Puente Tarata III, en la región San Martín, fue uno de los mayores escándalos de este gobierno comunista marxista leninista ocurrido en menos de 3 meses de asumido el gobierno (octubre 2021), se trató de un proceso plagado de irregularidades y corrupción en el que Provías adjudicó esta obra por S/ 232.5 millones al Consorcio Puente Tarata III pese a que fue descalificado y solo registraba una diferencia de S/ 0.27 con el segundo participante, Consorcio Hayabamba, ambos consorcios del mismo dueño, Marcos Pasapera, involucrado en procesos de corrupción. Previamente, durante y después de adjudicarse este millonario y corrupto contrato, la lobista de ambos consorcios, Karelim López, visitó varias veces en Palacio de Gobierno a Pacheco y Castillo.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 4 de junio de 2022  

 

OBRA PÚBLICA Y CORRUPCIÓN



Pero lamentablemente poco nos sirvió esta hecatombe corrupta para tomar conciencia del daño político, económico, legal, empresarial y moral que ocasionó. En 2016, antes que el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelara la corrupción que involucraba el Perú con Odebrecht, la Defensoría del Pueblo denunciaba que el costo de la corrupción en Perú significaba el 10% del presupuesto público aprobado (S/ 140,000 millones) estimándose la pérdida para el país de S/ 14,000 millones. Esta denuncia de corrupción en obras públicas es corroborada con el informe de gestión que el Contralor General, Nelson Shack, expuso ante la Comisión de Fiscalización del Congreso este 19 de agosto según el cual el costo de la corrupción en el país en 2019 fue de S/ 23,297 millones (S/ 13,670 a instancias del Gobierno Nacional y S/ 9,627 de Gobiernos Regionales y Locales) dichos montos de corrupción fueron determinados antes de la pandemia, sin embargo, según el Contralor, existe evidencia empírica que en situaciones de emergencia la corrupción es mucho más grande.

La obra pública es motor del desarrollo y su inversión es crucial es esta etapa de pandemia para reactivar la económica, mejorar la capacidad productiva, generar empleo y mayores salarios, según la ministra de Economía la inversión proyectada para este año es de US$ 30,000 millones para ejecución de obras en proyectos mineros, portuarios, de hidrocarburos e infraestructura, sin embargo, es imprescindible transparentar controlar y fiscalizar todas las obras en cada una de sus etapas, planeamiento, contratación, adjudicación y ejecución.

Bajo este panorama, para eliminar la corrupción en la obra pública se requiere de voluntad política seria, transparencia e integridad y enrumbar hacia una nueva gestión pública que incluya verdaderos expertos en ingeniería, planificación, programación, técnica financiera, etc., también implementar un observatorio de la obra pública para fiscalizar la inversión pública y las licitaciones, el seguimiento de fondos en tiempo real y la agilización en denuncias por irregularidades, además, apoyar a la Contraloría en recursos logísticos y humanos (auditores y técnicos) para la ejecución de megaoperativos de control recurrentes.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 12 de setiembre de 2020


CORRUPCIÓN: PEOR PUESTO DEL PERÚ DESDE 2012


El pasado día 29 de enero la organización Transparencia Internacional presentó su Índice Anual de Percepción de la Corrupción 2018 en el cual nuestro país ocupa el puesto 105° entre 180 países, el peor puesto desde el año 2012 en que nos ubicamos en el puesto 83°, como este índice permite desde dicho año la comparación anual de puntajes, hemos empeorado 22 puestos en el nivel de corrupción de este Índice que analiza fundamentalmente en los países los casos de corrupción de funcionarios públicos y políticos, abuso del servicio público en beneficio personal, sobornos, pagos irregulares en contrataciones públicas y malversación de fondos, así como la efectividad de iniciativas anticorrupción promovidas por los gobiernos.

No nos sorprende este puesto obtenido en el Índice por todos los escándalos de corrupción política y empresarial sucedidos en nuestro país en los últimos años y que actualmente, por el acuerdo de colaboración eficaz con Odebrecht estamos corroborando las enormes coimas de millones de dólares entregados a ex presidentes, ministros, funcionarios, gobernadores regionales y alcaldes, además de la corrupción de la organización criminal “Los Cuellos Blancos del Puerto” que tiene 100 denuncias y una veintena de jueces involucrados, y hasta del “Club de la Construcción” con más de 10 empresas que habrían repartido sobornos a funcionarios públicos.

Durante los últimos años ha proliferado en nuestro país el nombramiento de comisiones de alto nivel, consejos, oficinas nacionales y pactos anticorrupción, además contamos con un Plan Nacional Anticorrupción y un Código Procesal Penal, sin embargo, continúan las denuncias y la espiral de corrupción avanza sin freno motivo por el cual la Procuraduría Anticorrupción tiene una carga procesal penal a nivel nacional de más de 40,000 procesos de corrupción en trámite.

Bajo este panorama la razón principal del incremento de la corrupción en nuestro país se debe principalmente a que el ámbito político es atraído por la ambición al dinero y la utilización del poder que generan casos de tráfico de influencias, sobornos y coimas, y porque la lucha contra este flagelo no está funcionando debido a la falta de institucionalidad política y judicial, fragilidad en los sistemas de prevención y control y falta de compromiso ético y transparente con el país de los poderes del Estado y de políticos y personajes públicos para que se distingan por su austeridad y honradez, todo lo cual imposibilita la eliminación de los incentivos e impunidad que genera la corrupción.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 23 de febrero de 2019



COMBATIR LA CORRUPCIÓN CON EDUCACIÓN EN VALORES


El tema de la corrupción es un fenómeno antiguo muy conocido por todos los peruanos porque se ha desbordado como una verdadera pandemia e incrustado en la mayoría de instituciones, sus efectos son demoledores, no solo arrebata dinero de los recursos públicos (según Transparencia Internacional se pierden anualmente S/ 12,600 millones por corrupción) sino que su misma existencia socaba la estructura social y ética de nuestra sociedad, crea desconfianza, incentiva conductas abusivas y rompe el principio de legalidad. A raíz del caso Lava Jato la corrupción en nuestro país llegó a su máxima expresión cuando se confirmó que Odebrecht pagó sobornos por US$ 29 millones para ganar licitaciones involucrando a personajes que mostraron su verdadera miseria moral, entre ellos, ex presidentes, políticos, gobernadores, alcaldes, jueces, fiscales, funcionarios públicos, empresarios y profesionales.

Para comprender la magnitud de la corrupción a nivel nacional, el pasado 20 de setiembre el procurador anticorrupción, Amado Anco, advirtió que hay 4,225 procesos (peculado, colusión, negociación incompatible) que involucran a autoridades y ex autoridades de gobiernos regionales y locales, 4,000 están en trámite y solo 222 tienen sentencia firme e increíblemente solo 14 cumplen prisiones preventivas. También, un reciente estudio “círculo de la corrupción en gobiernos regionales” advierte que existen 1,091 obras paralizadas por corrupción que afectan en diferentes regiones servicios de salud, educación, agua y saneamiento, vivienda y carreteras.

Bajo este panorama, a corto plazo debemos implementar en forma prioritaria las reformas judicial y política para tratar de cambiar la cultura institucional y la lógica de la gestión pública, pero para combatir la corrupción de manera sostenida y con visión de futuro se requiere la intervención de los tres poderes del Estado y de todos los peruanos, principalmente en temas de educación en valores. La solución a largo plazo pasa por una adecuada educación del carácter en valores y virtudes con códigos éticos y de conducta en colegios y universidades siendo indispensable incluir y desarrollar programas curriculares de enseñanza que incidan en valores éticos (honradez, transparencia, normas de comportamiento, ejemplaridad, responsabilidad, disciplina y respeto) para edificar la conciencia ciudadana, además es fundamental la educación en la familia para formación del carácter de sus hijos y su comprensión de las necesidades de los demás por encima de pensar en sí mismos. Todos los esfuerzos educativos y de los padres de familia coadyuvarán a erradicar en el futuro los casos de corrupción y de otros problemas sociales.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 1 de diciembre de 2018



ANIVERSARIO PATRIO Y GRAVE CRISIS DEL SISTEMA JUDICIAL


Hoy día, 28 de julio, conmemoramos el 197° aniversario patrio, fecha en que nos independizamos de la dominación española iniciándonos como república libre y soberana imbuida en ideales de justicia, progreso y libertad, pero con una pesada herencia colonial de concentración de poder y autoritarismo, esclavitud y servidumbre que nos tomó más de un siglo revertir, y a pesar de haberse superado muchas dificultades durante el período republicano, aún persisten problemas estructurales como pobreza, desigualdad, inequidad, informalidad, corrupción e injusticia.

Coincidiendo con el aniversario patrio nuestro sistema de justicia presenta una grave crisis por unos audios difundidos que comprometen a funcionarios del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) y a jueces en redes mafiosas, realizando intolerables coordinaciones y censurables componendas, no solo para compartir favores indecentes sino para elegir ilegalmente jueces y fiscales mediante cobros de cupos, favorecer a imputados a cambio de dinero y hasta dirimir casos de violadores de menores, también congresistas y empresarios en conversaciones con jueces sobre reuniones para hacer arreglos.

Estos hechos que nos agobian y avergüenzan se han traducido en una altísima desaprobación ciudadana del Poder Judicial 88% y Fiscalía de la Nación 81% (encuesta GFK) y la reacción ha sido un verdadero tsunami, el presidente de la Corte Suprema del Callao preso y dicha Corte Superior y todas las Cortes en el país declaradas en emergencia, los miembros del CNM suspendidos y este Consejo declarado en emergencia por 90 días, el presidente del Poder Judicial renunciado y su sucesor pidiendo perdón al país por la corrupción, el ministro de Justicia renunciado y su sucesor sin muchas luces, el nuevo Fiscal de la Nación cuestionado y demandado constitucionalmente, el jefe de la ONPE (nombrado irregularmente por la CNM) en proceso de investigación, y cuatro congresistas con indagación preliminar en la Comisión de ética parlamentaria.

Bajo este panorama, según el primer ministro, la reforma estructural de justicia que el gobierno va a ejecutar (en base a propuesta de la Comisión de Reforma nombrada) será un tema principal que hoy día debe tratar el presidente Vizcarra durante su mensaje presidencial, esperamos que no sea otro de tantos intentos de reforma sino más bien se logre enrumbar el sistema de justicia, anhelo largamente esperado por toda la ciudadanía, actualmente muy indignada ante la desnudez de su degradación, deterioro y corrupción, exige una justicia con sólidos cimientos, más accesible, rápida, eficiente, proba y transparente.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 28 de julio de 2018


CORRUPCIÓN: DEVASTADOR IMPACTO

Después de la inseguridad ciudadana, la corrupción es el segundo problema más grave en nuestro país. El pasado día 18 en declaraciones a la agencia France-Presse (AFP) el Contralor General de la República, Fuad Khoury, advirtió que el Perú pierde anualmente por corrupción S/. 10,000 millones (alrededor de US$ 3,000 millones), añadiendo que durante su gestión denunció penalmente a 13,000 funcionarios por este delito, pero solo fueron sentenciados 60 (0.46%) con penas privativas de la libertad y 700 (5.3%) con penas menores de 4 años sin presión efectiva.

El último ranking del Foro Económico Mundial nos ubica en el puesto 130° entre 140 países donde por corrupción se consiguen sentencias judiciales favorables y en el puesto 99° para conseguir adjudicaciones de contratos públicos. Igualmente, en el último Índice de Percepción de Corrupción (IPC-2015) de Transparencia Internacional hemos retrocedido 3 puestos (88° entre 168 países), según el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) esto corrobora la involución que en materia institucional está teniendo el país, pues a la corrupción se suma el peligroso retroceso en seguridad e imperio de la ley y Estado de derecho.

La corrupción en nuestro país es un mal endémico y tiene un impacto devastador, representa el delito más grave que se puede cometer desde la administración pública con negociaciones incompatibles en el ejercicio de funciones, fraude a la administración pública, cohecho, tráfico de influencias, malversación de fondos, exacciones ilegales, apropiación indebida, enriquecimiento ilícito, prevaricato, etc., que amenazan peligrosamente nuestras expectativas de desarrollo, socavan las instituciones, debilitan la democracia y afectan gravemente la estabilidad y seguridad de la sociedad.

Bajo este panorama, el actual gobierno ya culmina su mandato y no ha adoptado medidas anticorrupción adecuadas ni eficientes para enfrentar este grave flagelo, además, los candidatos presidenciales proponen solo generalidades pero no presentan propuestas concretas ni articuladas para la lucha contra la corrupción.

Deberíamos exigir que el próximo gobierno, desde el inicio, lo afronte y combata en forma contundente, otorgando facultades sancionadoras a la Contraloría, levantando el secreto bancario a investigados por corrupción, restructurando el sistema de administración de justicia, disponiendo estrictos y rigurosos controles internos en dependencias del Estado, efectivizando las normas de transparencia pública, sancionando la imprescriptibilidad de este delito para evitar la impunidad (hace 15 años en debate), además de adecuar la muerte civil y la prisión efectiva para funcionarios corruptos.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 29 de marzo de 2016


CORRUPCIÓN: IMPRESCRIPTIBILIDAD SIN DEBATE HACE 14 AÑOS

Desde 2001 continuamente se reabre la polémica sobre la necesidad de legalizar la imprescriptibilidad para delitos de corrupción cometidos por funcionarios públicos (enriquecimiento ilícito, negociación incompatible, cohecho, peculado, colusión, tráfico de influencias), es decir, concluir la sentencia de un juicio sin un límite de tiempo, evitándose la impunidad por dilación del proceso o fuga.

El primer proyecto data del 2001 y durante 14 años se presentaron otros 40 más en los períodos legislativos, sin embargo, en el Congreso jamás fueron debatidos. El último proyecto con dictamen favorable de la Comisión de Constitución (octubre 2011), no fue debatido en el pleno argumentándose que vulneraba “derechos jurídicos fundamentales” siendo devuelto a la Comisión de Justicia, donde se encuentra archivado.

Es muy preocupante que, según la contraloría, entre 2009 y 2014 estuvieron involucrados en actos de corrupción 40,037 funcionarios encontrándose responsabilidad penal en 9,778. En setiembre pasado denunció que de 390 funcionarios sentenciados por corrupción solo 23 (6%) recibieron penas efectivas de cárcel, los 367 restantes cumplen condenas suspendidas en libertad. Además muchos de estos procesos, principalmente de altos mandos de la gestión pública donde se tejen intereses y acuerdos que involucran grandes sumas de dinero, se extinguen por excepción de prescripción, y con ella, además, la reparación civil.

Bajo este panorama la corrupción es uno de los flagelos más graves y crónicos en nuestro país, principalmente por delitos cometidos por inescrupulosos funcionarios públicos al servicio de la Nación que atentan contra el orden moral, justicia y desarrollo (anualmente se pierden entre S/. 6 y 8 mil millones por estos repudiables actos), sin embargo muchos de los procesos prescriben. A pesar que su reversión reclama medidas radicales, la corrupción se incrementa en nuestro país por falta de voluntad anticorrupción y tolerancia del Estado y de su débil legitimidad institucional.

Claro ejemplo es la falta de voluntad del Congreso para no debatir hace 14 años la imprescriptibilidad por corrupción, así como de muchos otros proyectos anticorrupción: limitación de postulación a corruptos sentenciados, otorgamiento de facultades a la contraloría para intervenir entidades públicas, inhabilitación para prestar servicios al Estado y muerte civil para condenados por corrupción, eliminación de penas suspendidas (recién el pasado día 4 –después de 3 años– fue aprobado el proyecto en el Congreso), multas y levantamiento de secreto bancario por delitos contra la administración pública, entre otros.


Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 7 de febrero de 2015

CORRUPCIÓN: GRAVE FLAGELO NACIONAL


Después de la inseguridad ciudadana, la corrupción genera total rechazo de la población, por tal motivo el presidente Ollanta Humala cierra el 2013 con la mayor desaprobación (61%) desde que inició su gobierno. Este flagelo, que afecta seriamente a la mayoría de instituciones públicas, nos trunca el desarrollo y afecta gravemente la gobernabilidad e institucionalidad y la legitimidad democrática.

Desde su Plan de Gobierno 2011-2016, la actual gestión levantó banderas de cruzada nacional, como política de Estado permanente y lucha sin cuartel contra mafias y grupos de poder, ofreciendo implementar la imprescriptibilidad e inhabilitación a perpetuidad para función pública y pena efectiva para condenas desde 2 años, pero ninguno de estos ofrecimientos ha sido cumplido.

El 4 de enero 2012, el gobierno creó la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción (CAN), pero es la quinta Comisión similar desde el gobierno de Transición (hace 13 años), sin grandes logros que exhibir. En diciembre 2012 se aprobó el “Plan Nacional de Lucha Contra la Corrupción 2012-2016” (PNA), pero sus avances se desconocen (su página web señala: “Página en construcción”). En abril pasado publicaron la Estrategia Anticorrupción del Poder Ejecutivo con 20 acciones para prevenir, detectar y sancionar la corrupción, pero la mayoría requiere largos plazos de accionamiento.
  
El Congreso –que increíblemente no permite fiscalización de Contraloría– no aprueba imprescindibles leyes anticorrupción: Muerte Civil contra deudores al Estado; Imprescriptibilidad o aumento del tiempo de prescripción (debatiéndose hace 13 años; actualmente hay 20,000 casos, muchos a punto de prescribir); Inhabilitación permanente para la administración pública; Prisión efectiva para funcionarios, etc.

Bajo este panorama es muy grave la corrupción que nos azota:

1) El Ministerio Público investiga 7,000 casos de autoridades y ex funcionarios;
2) Por falta de presupuesto la Contraloría solo controla 280 de 3,300 instituciones del Estado;
3) La impunidad es impresionante, de 272 casos con sentencias condenatorias presentados por Contraloría, el Poder Judicial ha impuesto condena efectiva solo a 10, y 262 únicamente condicional;
4) Los sentenciados por corrupción solo han pagado por reparación civil S/. 12 millones (0.6%) de un total de S/. 2,000 millones;
5) Es indignante que según última encuesta de Ipsos, 73% de ciudadanos estaría dispuesto a coimear para agilizar trámites públicos, y según Proética, 58% no sabe dónde hacer denuncias, y el 86% considera que los resultados de denuncias son poco o nada efectivos.







¿OTRA COMISIÓN ANTICORRUPCIÓN?


El pasado día 4 fue promulgada la Ley 29976 que crea la Comisión de Alto nivel Anticorrupción, según sus considerandos, para “articular esfuerzos, coordinar acciones y proponer políticas de corto, mediano y largo plazo dirigidas a prevenir y combatir la corrupción en el país”. Aunque el presidente Ollanta Humala haya resaltado la importancia de su creación, y la coordinadora general de esta Comisión, Susana Silva, manifieste que esta ley “marca un hito en la lucha contra este flagelo”, su contenido es prácticamente un calco del derogado Decreto Supremo 016-2010-PCM que en enero 2010 creó esta misma Comisión y que a la fecha no ha tenido logros que exhibir.

Esta normativa que da rango de ley a dicha Comisión, tiene el mismo objetivo, funciones y similar conformación de integrantes, sin embargo, aumenta entre sus miembros al Presidente del Congreso, pero elimina, sin razón justificada, al Defensor del Pueblo, al Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) y al Director Ejecutivo del Consejo Nacional para la Ética Pública (Proética), a quienes considera, conjuntamente con otras instituciones, solo como participantes con voz pero sin voto.

Esta es otra de las tantas iniciativas anticorrupción que podrían seguir la lista de aquellas creadas anteriormente con pésimos resultados, como la Iniciativa Nacional de Lucha contra la Corrupción (gobierno de transición); Consejo Nacional Anticorrupción (gobierno de Toledo); Oficina Nacional Anticorrupción –que no operó ni 10 meses– y Comisión de Alto Nivel Anticorrupción (gobierno de García).

Pero además, han proliferado iniciativas aisladas anticorrupción como comisiones, convenios de cooperación interinstitucionales, unidades de inteligencia, códigos, campañas, cruzadas y marchas, observatorios de delitos, subsistemas judiciales, entre otras, pero la corrupción sigue instalada y subyace con todo rigor en las estructuras del país.

El Contralor General de la República, Fuad Khoury, en diciembre pasado advirtió sobre la existencia de “una larga lista” de casos de corrupción de funcionarios públicos que revelaría por internet a partir de este mes de enero. Esperamos que el Contralor cumpla con este trascendente anuncio.

Bajo este panorama, la corrupción es uno de los problemas más graves a enfrentar en nuestro país, pero no basta crear comisiones anticorrupción ni realizar esfuerzos aislados, se requiere principalmente mejorar la institucionalidad; incrementar la eficiencia en los mecanismos de control de gestión y de sanción; eliminar el irrespeto público a la ley y el mal uso del poder e impunidad reinante; además, debe implementarse la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción, seguirse una rigurosa transparencia pública, fomentar la ética pública y mejorar la educación de la población sobre derechos y obligaciones ciudadanos.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 12 de enero de 2013

PERÚ: ACOSADO POR LA CORRUPCIÓN


La organización Transparencia Internacional (TI) presentó el pasado día 5, en Berlín, Alemania, el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2012, el cual mide los niveles de percepción de la corrupción administrativa y política del sector público de 172 países del mundo (comisiones y actividades ilegales, malversación de fondos públicos, coimas, peculado, colusión, soborno de funcionarios, favoritismo, nepotismo, conflicto de intereses), además evalúa la percepción del esfuerzo y eficacia de los países en sus acciones anticorrupción. El IPC es publicado anualmente –desde 1995 incluyendo al Perú desde 1998– usando una combinación de encuestas de instituciones empresariales de renombre mundial, de evaluaciones de instituciones internacionales e investigaciones cualitativas y cuantitativas.  

En este informe de TI el Perú ocupó el puesto 83° entre 172 países obteniendo un IPC de 38 puntos sobre 100 –en una escala de 100 puntos (muy transparente) a 0 puntos (muy corrupto)–. Por estar debajo del umbral de 50 puntos nuestro país presenta una muy alta percepción de problemas de corrupción. Pero lo más grave es que en los últimos 2 años hayamos caído 5 puestos, del 78° –entre 178 países–, al 83° –entre 172 países–, y en los últimos 10 años, un preocupante descenso de 38 puestos (del 45° el 2002 al 83° el 2012) con un IPC promedio de 36 puntos sobre 100.  

El 3 de noviembre del año pasado la Procuraduría Anticorrupción advirtió sobre la existencia, sin solución, de más de 20,000 procesos por corrupción contra funcionarios públicos, y el 10 de noviembre de este año, la Contraloría General reveló que entre el 2009 y 2012 ha denunciado más de 45,000 casos de corrupción (de ellos, 35,000 de funcionarios del Estado), derivando 7,000 a la fiscalía y el Poder Judicial. Asimismo hace una semana el Contralor advirtió que tiene una larga lista de funcionarios públicos acusados por corrupción que hará pública a partir del próximo año.

Bajo este panorama, a pesar del sostenido crecimiento de nuestra economía, la corrupción, agravada por el narcotráfico, es uno de los principales problemas del país como mal endémico y enfermedad social, sin embargo, no se está enfrentando con real compromiso, ni contundencia, ni eficacia –el mismo gobierno no fijó una posición rígida por casos de personajes de su entorno (Omar Chehade y Alexis Humala). Este grave flagelo acentúa las desigualdades, crea desconfianza e incertidumbre para la inversión, debilita nuestra democracia, incita a la violencia y criminalidad y afecta gravemente la estabilidad y seguridad de nuestra sociedad.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 15 de diciembre de 2012

PERÚ: ARRAIGADA CORRUPCIÓN PÚBLICA

El pasado día 1 Transparency International (TI) presentó en Berlín, Alemania, el Índice de Percepción de la Corrupción 2011 (IPC), el cual mide anualmente, desde 1995, los niveles de percepción de corrupción de servidores públicos y políticos de la mayoría de países del mundo. Esta organización, que define la corrupción como “el abuso del poder utilizado para beneficio personal”, incluye para su calificación percepciones de expertos residentes y no residentes con una combinación de 17 encuestas empresariales mundiales, así como evaluaciones de analistas de riesgos comerciales y expertos de instituciones internacionales.

Este último IPC 2011 evalúa a 183 países del mundo durante el período de diciembre 2009 a setiembre 2011 –etapa final del gobierno de Alan García e inicio del actual gobierno–, y analiza factores, tales como, acceso a la información, conflictos de intereses, frecuencia y/o magnitud de los sobornos en el sector público, pagos irregulares en las contrataciones públicas, malversación de fondos, así como la medición de la eficacia de la administración pública contra la corrupción. El índice es calificado de acuerdo a una escala de 10 puntos (muy transparente) a 0 puntos (muy corrupto), ocupando el puesto 1° Nueva Zelanda (9.5 puntos) y 2° Finlandia (9.4), y en los dos últimos lugares 182° y 183°, Somalia y Corea del Norte, con un punto cada uno.
  
En el caso del Perú, ocupamos en este IPC el puesto 80 con 3.4 puntos (puntajes por debajo de 5.0 muestran “graves problemas de corrupción”), tristemente nuestra peor calificación desde 1998 en que iniciamos nuestra participación en esta ponderación (año que ocupamos el puesto 41 con 4.5 puntos). Lo grave es que durante los 13 años de evaluaciones, en nuestro país nunca se analizó, ni prestó atención, ni fueron adecuadamente difundidos los resultados de estos índices, que año a año nos iban advirtiendo sobre el permanente y progresivo incremento de mayor corrupción pública.

Bajo este panorama, los anteriores gobiernos demostraron escasa voluntad política para enfrentar la corrupción, y el pasado gobierno de Alan García será investigado por casos comprobados que involucran más de 10 mil denuncias contra servidores públicos. Pero lamentablemente, el actual gobierno, cuyo tema bandera de su campaña electoral fue la lucha anticorrupción, además de denuncias de aportantes fantasmas para su partido, ya ha presentado casos muy graves de corrupción de integrantes de sus cuadros políticos.

Por tal motivo, es urgente que tome las acciones y dicte las políticas para evitar el tráfico de influencias, perfeccionar los métodos de adquisiciones públicas, supervisar el gasto público a nivel gubernamental, local y regional, evitar la impunidad, dictar penas drásticas y contundentes y dictaminar la no prescripción de estos delitos, con el fin de revertir esta situación hacia una dirección positiva.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 10 de diciembre de 2011

CORRUPCIÓN: DELITOS NO DEBEN PRESCRIBIR

El pasado día 2 el procurador anticorrupción, Julio Arbizu, advirtió que en el Perú existen más de 20,000 procesos sin solución, por corrupción contra funcionarios públicos, y que la información es muy precaria por el abandono del gobierno de Alan García de todo el sistema anticorrupción. Asimismo, según datos de setiembre pasado de la Contraloría General, durante dicho gobierno –solo entre enero de 2009 y julio de 2011– fueron detectados 10,659 casos de corrupción de funcionarios estatales, encontrándose 3,720 responsables en diferentes ministerios, empresas del Estado e instituciones dependientes del Ejecutivo, y según sus estimaciones, el Estado pierde por este flagelo unos S/. 8,000 millones anuales, cifra equivalente entre el 10 y 15% del total de compras y adquisiciones gubernamentales.
      
Los delitos de corrupción tienen penas muy benignas; si un funcionario recibe una condena de por ejemplo 4 años, ésta prescribe a los 6 años (la pena más el 50%), aún si está fugado o no habido. Lo cierto es que no existe voluntad política para dictarse una ley para que estos delitos no prescriban, ya que desde el 2001, de más de 40 proyectos presentados, ninguno se ha concretado, a pesar que desde dicho año, de los 7,000 procesos en curso, ya comenzaron a prescribir 145 a partir del año pasado.

Recientemente congresistas del grupo parlamentario del gobierno presentaron un dictamen considerando la modificación del artículo 41° de la Constitución para declarar la imprescriptibilidad de dichos delitos y establecer la inhabilitación en la función pública de quienes los cometieron, y a pesar de que el pasado 20 de setiembre fue aprobado por mayoría en la Comisión de Constitución, el día 11 de este mes, el Pleno del Congreso no lo aprobó –congresistas que se oponen consideran erróneamente que se trata de una herramienta de persecución– y lo devolvieron a la Comisión de Justicia.

Bajo este panorama, en nuestro país la corrupción casi nunca fue investigada con seriedad y eficacia. Ésta se ha convertido en un mal endémico y una enfermedad social que no permite consolidar una verdadera democracia. Nos hemos vuelto tolerantes y permisivos a las coimas, evasiones de impuestos, y hasta de la presencia de actores políticos cuestionados y con procesos delictivos, y a pesar de ello no se impulsan respuestas severas, drásticas y eficaces para sancionarla como el incremento de penas, de años de prescripción y principalmente la imprescriptibilidad, para evitar que el delito se extinga en determinado plazo y genere como hasta ahora una indignante impunidad.

La dación de esta ley (que requiere ser aprobada en dos legislaturas con 88 votos) limitaría los delitos punibles que atentan contra el patrimonio del Estado y que representan una grave amenaza a la gobernabilidad democrática y a la estabilidad y seguridad de nuestra sociedad.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 19 de noviembre de 2011

CORRUPCIÓN: IMPRESCRIPTIBILIDAD DEL DELITO

Casi como un ritual recurrente, desde hace más de 10 años –principalmente  cuando han sucedido grandes escándalos de corrupción–, han sido presentados unos 40 proyectos de ley –8 durante este gobierno– referidos a la incorporación de la imprescriptibilidad de la acción penal para los delitos de corrupción cometidos por funcionarios públicos contra el patrimonio del Estado, con el fin que éstos no prescriban y evitar que la responsabilidad no se extinga como sucede en innumerables casos en nuestro país. Para concretar esta acción se requiere modificar el artículo 41° de la Constitución que actualmente solo duplica el plazo de prescripción por dichos delitos.

A pesar de que la imprescriptibilidad de dichos delitos se presenta como uno de los principales mecanismos para combatir este flagelo, nunca ha prosperado. En el año 2003 se realizó una campaña de reforma constitucional contra su prescripción; por el mismo fin se han realizado campañas masivas de recolección de firmas por parte de ciudadanos y organizaciones sociales, y además, su establecimiento fue contemplado en el Plan Nacional Anticorrupción de noviembre de 2008. En mayo de 2009 y diciembre de 2010 se frustraron debates sobre este asunto en el Congreso por falta de quórum reglamentario. Por último, el pasado día 2 la Comisión de Constitución del Congreso inició un redundante debate de proyectos de ley, en el cual existieron serias discrepancias entre congresistas del gobierno –que postulan que todo delito prescribe y proponen la aprobación de una modificación legal sin afectar la Constitución– y de la oposición, que sostienen lo contrario.

La corrupción es un mal endémico en nuestro país y se trata del delito más grave que se puede cometer desde la administración pública. Delitos como negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas, fraude a la administración pública, cohecho, tráfico de influencias, malversación de fondos, exacciones ilegales, apropiación indebida, enriquecimiento ilícito, prevaricato, entre otros, socavan las instituciones y los valores de la democracia, la ética, la justicia, y comprometen el desarrollo.

Bajo este panorama, el actual gobierno no ha tenido la voluntad política para combatir la corrupción ni ha reclamado sanciones inmediatas por estos delitos, lo cual ha incentivado la reproducción de prácticas corruptas en nuestro país. Por complejas razones sociales y culturales, este flagelo suele contar con inmensos mantos de impunidad, motivo por el cual el próximo gobierno tiene la obligación de incorporar la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción como una respuesta eficaz en la lucha contra esta grave amenaza a la estabilidad y seguridad de nuestra sociedad.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 7 de mayo de 2011

GRAVE CORRUPCIÓN PÚBLICA

En los últimos días funcionarios públicos del Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (Pronaa) en Piura y Cajamarca –y el pasado marzo en Puno e Iquitos– fueron denunciados por actos de corrupción, malos manejos, negociados con alimentos, coimas y uso irregular de fondos. Asimismo, en dos de sus almacenes de Ayacucho fueron encontrados 428 sacos con 12,834 kilos de hidróxido de calcio, y aunque sus funcionarios argumentan su uso para fines agrícolas, fueron confiscados por la División Antidrogas por tratarse de insumos fiscalizados y usados en elaboración de pasta básica de cocaína.

Además del gravísimo caso de corrupción de los “petroaudios”, más de dos años irresuelto e impune, y de la entrega irregular de terrenos del Estado a militantes apristas por parte del Organismo de Formalización de la Propiedad Informal (Cofopri), aumentan los delitos por peculado, contra la fe pública y negociaciones incompatibles. Vemos continuos casos de corrupción y malos manejos en los gobiernos regionales y locales; también de funcionarios de empresas estatales y ministerios por licitaciones irregulares; de jueces y fiscales recibiendo coimas para agilizar juicios y trámites –en un reciente e indignante caso un juez utilizó a su hijo de 12 años para recibir una coima de S/. 300–; asimismo, incomprensibles y arbitrarias absoluciones a narcotraficantes y terroristas, y hasta el frívolo caso de la jefa de la entidad nacional recaudadora de impuestos (Sunat) usando oficialmente un lujoso automóvil porsche turbo de unos US$ 100,000.

Vemos también con estupor inauditos e intolerables casos de corrupción con donaciones y/o recursos para los más pobres y necesitados. En Ica, se encontraron medicinas vencidas en 500 cajas donadas durante el terremoto de agosto de 2007, a pesar de la necesidad de muchísimos enfermos; en Moquegua, se detectaron miles de kilos de ropa y alimentos no distribuidos a los pobladores afectados por el friaje; en Chimbote, denunciaron una escandalosa sobrevaloración de precios en equipos médicos hospitalarios, en Tumbes entregas irregulares de calaminas a personas no afectadas por las lluvias, y asimismo, en el programa nacional del Vaso de Leche, serias irregularidades en su entrega y su bajo valor nutricional.

Bajo este panorama, el Contralor de la República acaba de informar que existen 1,725 funcionarios denunciados que siguen trabajando en la administración pública. Esta situación de impunidad requiere de una enérgica acción del Estado, por lo que es indispensable y urgente el otorgamiento de facultades a la Contraloría para que pueda suspender, sancionar o separar a los funcionarios responsables de actos de corrupción.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 13 de noviembre de 2010

Número de Visitas

.

Artículos Publicados

.



princ