Artículos de opinión de Alfredo Palacios Dongo

LA ANEMIA INFANTIL AFECTA GRAVEMENTE NUESTRO CAPITAL HUMANO Y EL FUTURO DEL PAÍS



 

El capital humano representa el principal patrimonio de la riqueza total de un país, para preservarlo e incrementarlo es fundamental que niños y jóvenes obtengan las habilidades necesarias para incorporarse, en su momento, a un cambiante y complicado mercado laboral. Justamente, la anemia infantil es uno de los principales problemas de salud pública que padecemos y amenaza ese eslabón de capital humano peruano, el cual es imprescindible en la construcción de nuestro futuro como país.

 

Cuando la anemia infantil se presenta en niños entre 6 meses y 3 años, por mala alimentación y nutrición (insuficiencia de hierro, vitaminas A y C, calcio y proteínas) origina disminución de hemoglobina (Hb), considerada severa a niveles menores de 7 g/dl, y genera durante su desarrollo, hasta los 11 años, peligrosos efectos irreversibles en su desempeño inmunológico, físico, emocional, cognitivo e intelectual, repercutiendo en una deficiente capacidad para aprender y desarrollarse, afectando su formación educativa y posteriormente, su eficiencia laboral, lo cual afecta directamente en nuestra productividad y crecimiento económico.

 

Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar Nacional y Departamental 2025, la incidencia de anemia entre niños entre 6 meses y 3 años fue de 43.4% (área urbana 40.5% y rural 50.4%). Increíblemente, desde hace 17 años, la incidencia solo se redujo 7% (de 50.4% en 2009 a 43.4% en 2025). Esto demuestra que se trata de un problema estructural y crítico de salud pública que no ha podido ser resuelto. Es impresionante y muy peligrosa su incidencia en Puno (75.4%), Cusco (56.6%) y Loreto (55.6%). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) porcentajes de anemia superiores a 40% representan un “problema grave de salud pública”.

 

Sobre la prevención y control de la anemia infantil existe extensa normativa, desde la Ley 26842 “General de Salud” de julio 1997, hasta la fecha, existen decenas de leyes, resoluciones supremas y ministeriales, decretos supremos y planes nacionales y multisectoriales, sin embargo, no han funcionado y la incidencia persiste. El último plan multisectorial 2024-2030 que busca reducir la prevalencia de la anemia a 37.2% (desde 43.4% en 2025), involucra a 6 ministerios (Salud, Desarrollo Agrario, Desarrollo e Inclusión Social, Educación. Producción y Vivienda), pero, inconcebiblemente, dicho plan debe operar sin presupuesto asignado, y su financiamiento debe usar recursos institucionales de dichos ministerios. Habría que preguntar a los ministerios mencionados que cantidad han aportado para combatir la anemia infantil desde la aprobación del plan, en junio 2024.

 

Bajo este panorama, el actual ministro de Salud, Luis Dyer, debería considerar los siguientes aspectos y acciones para prevenir y reducir la anemia y la desnutrición infantil:

1) Promover una adecuada intervención articulada de los sectores involucrados en los 3 niveles de gobierno, en el trabajo conjunto de diagnóstico temprano, tratamiento y control oportuno en madres gestantes y niños entre 6 meses y 3 años;

2) Acentuar la participación y compromiso de gerencias y directores regionales de salud;

3) Incrementar, a nivel nacional, la cantidad de equipos biomédicos para diagnósticos etiológicos de anemia;

4) Mejorar la consejería nutricional para aumentar el conocimiento poblacional sobre el uso de alimentos adecuados ricos en hierro y vitaminas;

5) Integrar los planes multisectoriales con políticas públicas relacionadas para optimizar el acceso a servicios básicos e infraestructura sanitaria, y

6) Reforzar los programas sociales y de seguridad alimentaria, principalmente en zonas rurales y amazónicas con pobreza y exclusión social.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 5 de setiembre de 2026

 


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