ANIVERSARIO DE LA MARINA DE GUERRA Y DEL GLORIOSO COMBATE NAVAL DE ANGAMOS



El próximo martes 8 se conmemora el 203° Aniversario de la creación de la Marina de Guerra del Perú y el 145° Aniversario del Glorioso Combate Naval de Angamos. La fundación oficial de nuestra Marina se estableció el 8 de octubre de 1821, al firmar el general José de San Martín el primer Estatuto Provisional, y, a través del tiempo, su historia institucional es pródiga protagonista del génesis de la patria y enriquecedora del alma nacional; además de cumplir su principal misión constitucional de garantizar la independencia, soberanía e integridad territorial controlando, vigilando y defendiendo las 200 millas del mar de Grau y los ámbitos fluvial y lacustre, ejecuta misiones de desarrollo y bienestar con acciones cívicas a nivel nacional, acciona operaciones de intereses marítimos, efectúa investigación científica en nuestro mar y la Antártida, cumple importantes misiones contra el terrorismo, tráfico de drogas y minería informal, promueve e impulsa la industria naval a través del SIMA, y contribuye con la política exterior nacional con el BAP Unión como embajada itinerante.

 

Nuestro calendario histórico de octubre señala coincidentemente el 145° Aniversario del Glorioso Combate Naval de Angamos, fecha de júbilo nacional y de gran trascendencia para nuestra patria, en la que debemos resaltar la heroicidad y sacrificio del gran héroe nacional, Almirante Miguel Grau, el “Peruano del Milenio” y “Precursor del Derecho Internacional Humanitario aplicable a los Conflictos Armados en el Mar”, quien hace 145 años, a bordo del Huáscar, se inmoló en defensa y por la gloria y honor de nuestra Patria. Su ejemplo es una fuente de altura, carácter, elevadas y superiores reflexiones y estímulos con un transcendente legado, no solo de sacrificio y entrega, como el héroe que se inmoló en defensa de la patria en el Combate de Angamos, sino también por su testimonio de vida y su manifiesto sentido del deber y servicio a la patria.

 

Fue un demócrata a carta cabal, en 1872, a raíz del golpe de estado de los hermanos Gutiérrez, se pronunció en contra de esta inconstitucional actitud liderando un movimiento a favor de la estabilidad democrática y del orden constitucional. Como político, siendo diputado por la Provincia de Paita, fue parlamentario entre 1876 y 1878 demostrando gran responsabilidad e integridad sobre diferentes materias de interés nacional, ejerciendo, además, la presidencia de la Comisión de Marina.

 

Bajo este panorama, todos los peruanos deberíamos inspirarnos en el ejemplo de vida del Gran Almirante Miguel Grau, en sus valores, su sacrificio y su amor a la Patria, pero especialmente los actores políticos que guían los destinos de nuestra Nación, deberían predicar con sus actos siguiendo los valores que nos legara nuestro máximo héroe nacional.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 5 de octubre de 2024

  





MIGUEL GRAU: PRECURSOR DEL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO APLICABLE A LOS CONFLICTOS ARMADOS EN EL MAR.

 


El pasado día 8 conmemoramos el 202° aniversario de la creación de la Marina de Guerra del Perú y 144° aniversario del Glorioso Combate de Angamos, en la que recordamos la figura de Miguel Grau Seminario, nuestro máximo héroe nacional. Fue diputado por Paita (1876-1879), y cuando Chile declaró la guerra al Perú (5 abril 1879), pidió permiso al Parlamento para regresar a la Marina y retomar el comando del monitor Huáscar, donde como héroe, se inmoló en el Combate de Angamos entregando su vida por defender los intereses de nuestra patria, además, lo reconocemos por su actuación como hombre de valores rescatándose un profundo mensaje de acción y principios muy elevados.

 

Según ley 23856 (junio 1984) al escenario de sus hazañas se le denomina “Mar de Grau”, en 1987 fue designado “Gran Almirante del Perú”, y en el 2000 fue elegido “El Peruano del Milenio”. Actualmente, por iniciativa de la Marina de Guerra, el Estado Peruano, con ley 31765 (2 junio 2023), declaró a nuestro héroe nacional “Precursor del Derecho Internacional Humanitario aplicable a los conflictos armados en el mar” considerándose que durante el Combate Naval de Iquique (21 mayo 1879) Miguel Grau se ganó el honroso título de “Caballero de los mares” porque, como comandante del Huáscar al hundir a la corbeta chilena Esmeralda, respetó la integridad y vida humana de sus tripulantes, no hizo escarnio del enemigo cuando lo venció y respetó su vida, disponiendo el salvataje de los náufragos chilenos, Grau, informó al Director de Guerra y Marina: “terminado el combate inmediatamente mandé todas las embarcaciones del buque a salvar a los náufragos y logré que sean recogidos 62, los únicos que habían sobrevivido a tan obstinada resistencia”, Grau evitó la pérdida de vidas y entregó los restos de los caídos a sus familiares chilenos, evitando además, la destrucción de poblaciones inermes.

 

Bajo este panorama, el reciente reconocimiento del Estado al Gran Almirante del Perú Miguel Grau Seminario como “Precursor del Derecho Internacional Humanitario aplicable a los conflictos armados en el mar” es acorde con el Convenio de Ginebra de agosto de 1864 referido al mejoramiento de la suerte de los militares en campaña, y, a la Convención de 1899 de adaptación a la guerra marítima de los principios de la Convención de Ginebra, adherida por el Perú en 1903. En la campaña naval de la Guerra del Pacífico, Grau demostró sus principios éticos, su fe cristiana y valoración de la vida humana respetando la integridad de los prisioneros, asimismo, sus acciones contribuyeron a afianzar y codificar las acciones humanitarias en la guerra marítima enmarcándose entre los precursores del derecho humanitario durante conflictos en el mar.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 14 de octubre de 2023

 


ABSURDA PROPUESTA DEL CANDIDATO LESCANO SOBRE EL HUÁSCAR




 

El pasado día 23, durante una visita a la región Tacna, el candidato presidencial de Acción Popular, Yonhy Lescano, aseguró que de llegar a Palacio de Gobierno le pedirá al presidente chileno Piñera que Chile, devuelva el monitor Huáscar al Perú como señal de acercamiento entre ambos países y muestra de buena voluntad. No, candidato Lescano, un “trofeo de guerra” ganado en combate no se puede pedir en devolución como si se tratara de un acto de mendicidad, aunque haya sido ganado por el enemigo en un combate tremendamente desigual, el vencedor tiene derecho de conservarlo en su poder. Un “trofeo de guerra” no se puede solicitar, negociar o exigir como si es el caso de un “botín de guerra” tal como el robo y saqueo de los chilenos de libros de nuestra Biblioteca Nacional y otros bienes de nuestro patrimonio cultural.

 

Los peruanos tenemos la plena seguridad que Grau y los tripulantes del Huáscar que defendieron nuestra soberanía nacional, ofrendaron sus vidas y cayeron en combate, no permitirían jamás que se pida la devolución de nuestro emblemático monitor, ellos quisieron hundirlo en la madrugada del 8 de octubre frente a Punta Angamos; tras la muerte de Grau y el resto de oficiales, el último comandante  a cargo del Huáscar, el teniente primero Pedro Gárezon, dio la orden de abrir las válvulas de fondo y hundirlo, pero lamentablemente, cuando su interior ya se encontraba con una inundación de 4 pies, los chilenos lo abordaron y rescataron, usándolo posteriormente contra nuestro país como parte de la flota chilena, pero sin Grau y su tripulación el Huáscar fue tan solo un monitor de construcción británica hasta que en 1900 fue dado de baja y usado como museo marítimo flotante en el puerto de Talcahuano.

 

Bajo este panorama la absurda propuesta del candidato Lescano no solo es una afrenta a nuestra historia, sino que, además, no nos haría merecedores de la dignidad y honra que nos legaron nuestros héroes. Dejemos al Huáscar donde está, nuestro héroe aseveró “Os puedo asegurar que, si el Huáscar no regresa victorioso, yo tampoco he de regresar”, este buque, sobre el cual se ejecutaron los mayores actos de heroísmo de nuestro Gran Almirante Grau y su tripulación que jamás se han hecho en ningún otro blindado del mundo, nunca dejó ni dejará de estar con nosotros, en nuestras mentes y nuestros corazones, en nuestros sueños y aspiraciones, y en lo más profundo de todos los peruanos.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 27 de marzo de 2021

 

8 DE OCTUBRE: INDIGNACIÓN POR DEJARSE SIN EFECTO FERIADO NACIONAL

 


Ha causado indignación la acción del presidente Vizcarra de haber dejado sin efecto el 8 de octubre como feriado nacional al conmemorarse el 199° Aniversario de la Marina de Guerra y el 141° Aniversario del Glorioso Combate de Angamos. Dicha disposición fue incluida entre líneas, para tratar que pase desapercibida, en el 6° artículo del Decreto de Urgencia 118-2020 que no tiene nada que ver con esta simbólica fecha sino que trata sobre “medidas extraordinarias para prevención y control del dengue”, además, el argumento utilizado por el gobierno es nefasto: “un día laborable menos por feriado, donde la producción opera por debajo de su capacidad potencial, resta al crecimiento de la actividad económica”, dicho razonamiento pierde todo sustento cuando el pasado día 5 el Ministro de Defensa, Jorge Chávez, manifestó que “de aquí, en adelante, no se va a suspender ningún otro feriado”.

 

Resulta incomprensible como el Premier Walter Martos y el ministro de Defensa Jorge Chávez, que han servido en las FFAA, no hayan asesorado al presidente Viscarra para evitar tal despropósito cuando ellos conocen y han sentido y vivido lo profundo que significan para la población los homenajes y conmemoraciones a nuestros héroes. El ministro de Defensa Chávez, equivocadamente manifestó que “si bien el 8 de octubre no es feriado, las FFAA celebrarán el acto heroico de Miguel Grau”, no ministro, el 8 de octubre todos los peruanos rinden homenaje y reflexionan sobre el legado de nuestro máximo héroe y Peruano del Milenio, el Gran Almirante Miguel Grau Seminario y su dotación del Monitor “Huáscar” que jamás se rindieron y se inmolaron por la patria en una lección de heroísmo, sacrificio y patriotismo, tal como se ha conmemorado cada 8 de octubre desde hace 80 años, cuando en junio de 1940 se promulgó la ley N°9126 que declara ésta fecha de “Homenaje del Perú al Almirante Miguel Grau y a los que sucumbieron con él a bordo del Monitor Huáscar”.

 

Bajo este panorama, el 8 de octubre no ha debido pasar como cualquier día para la población, la figura del Almirante Grau vive en el corazón de todos los peruanos y mereció que ese día todos debimos participar reflexionando y compartiendo efemérides (aún de manera virtual, lo cual es imposible en día laborable) sobre el legado de heroísmo y valores que nos dejó nuestro máximo héroe como hombre cabal, profesional íntegro, político digno, superior justo, subalterno respetuoso, vencedor magnánimo y vencido glorioso.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 10 de octubre de 2020

 

MIGUEL GRAU: “SEGUID SU EJEMPLO”

El 7 de octubre de 1976 se erigió en la Escuela Naval del Perú un cenotafio que contiene una reliquia, prendas personales y un fragmento óseo de la pierna derecha de nuestro Gran Almirante del Perú Miguel Grau Seminario, al pie de su estatua se encuentra acuñada en bronce la expresión: “Cadetes Navales seguid su ejemplo”, y es a través de su predominante ubicación que nuestro máximo héroe ha transmitido de generación en generación a cadetes y oficiales su valorable ejemplo de sacrificio y amor a la patria como una fuerza espiritual y anímica de perpetua rectoría.

Hoy día, 8 de octubre, se conmemora el 196° aniversario de la Marina de Guerra del Perú y el 138° aniversario del Glorioso Combate de Angamos, y es en esta histórica contienda que nuestro máximo héroe nacional demostró su sacrificio y patriotismo al inmolarse por la patria, legándonos un cúmulo de valores que dan consistencia y coherencia a su personalidad al pie de firmes convicciones éticas como fidelidad al deber, servicio a la nación, su gran arrojo, destreza y humildad como  expresiones naturales que representan las profundas raíces de su liderazgo, integridad, rectitud, honestidad, desprendimiento y amor a la patria.

En su vida política fue un demócrata a carta cabal; en el golpe de Estado de los hermanos Gutiérrez luchó en favor del orden constitucional, asimismo, fue diputado de la República y tuvo una foja pública digna e impecable, como homenaje, en el Hemiciclo del Congreso existe una curul permanente con su nombre. Por su heroísmo y ejemplo de valores, la figura de Grau convoca a los peruanos de todas las generaciones con una lección de sacrificio y patriotismo, es por ello que en 1984 al escenario de sus hazañas se le denomina, por Ley 23856, “Mar de Grau” y en el año 2000 el Perú entero lo eligió, en forma espontánea, como “El Peruano del Milenio”. 

Bajo este panorama todos los peruanos deberíamos inspirarnos en el ejemplo de vida del Gran Almirante Miguel Grau por su sacrificio, entrega y amor a la Patria, valores que perduran en la memoria de todas nuestras generaciones y superarán el devenir de los siglos, pero especialmente debería seguir su ejemplo nuestra clase política que es la que guía los destinos de nuestra Nación, principalmente demostrando con su proceder vocación de servicio hacia el bien común, honradez, rectitud, ética, honestidad y desprendimiento.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 8 de octubre de 2017


ANIVERSARIO DE LA MARINA Y COMBATE DE ANGAMOS: REFLEXIONES

Hoy, 8 de octubre, celebramos el 195° aniversario de creación de nuestra Marina de Guerra, institución cuya historia a través del tiempo es pródiga, protagonista del génesis de la patria y enriquecedora del alma nacional. Pero también conmemoramos el 131° aniversario del glorioso Combate Naval de Angamos, fecha en que Miguel Grau con su sacrificio y amor por la patria nos dejó un legado de patriotismo, y como hombre cabal de convicciones éticas, profesional íntegro, político digno, recto y honesto, nos legó su ejemplo de valores que los peruanos deberíamos seguir.

Esta fecha tiene gran significado para la reflexión: la deplorable situación operativa para enfrentar el conflicto armado contra Chile, que el mismo almirante Grau alertó oportunamente, se debió a la miopía política, soberbia, desidia e imprevisión que no permitieron visualizar esa crítica capacidad operativa, de entrenamiento y mantenimiento por falta de recursos.

Dicha reflexión se enmarca en la principal responsabilidad del Ministerio de Defensa: asegurar las capacidades disuasivas requeridas por la Fuerza Armada para la defensa del país, apoyo al desarrollo y mitigación en caso de desastres naturales, a través del equipamiento necesario y personal capacitado, entrenado y con alta moral. Sin embargo, el ministro de Defensa, Mariano González, ha venido cuestionando las adquisiciones realizadas por el gobierno anterior, las que han recuperado niveles operativos que no teníamos desde los años 80 porque los gobiernos de Toledo y García, irresponsablemente, redujeron el presupuesto de Defensa hasta niveles mínimos (menores a 1.5% del PBI) que solo cubrían gastos fijos e ineludibles.

Las adquisiciones militares del período 2011-2015 por S/ 10,600 millones (según Contraloría), se efectuaron en base a un programa absolutamente necesario de repotenciación y modernización por la crítica situación de obsolescencia y límite de vida útil de nuestras unidades y sistemas militares, sin embargo, dichos gastos, como en cualquier otro sector, no están exentos de investigación y auditoría por parte de la Contraloría General que determinará, si la hubiere, cualquier responsabilidad civil o penal.

Bajo este panorama, al ministro de Defensa, Mariano González, no le corresponde cuestionar, sino completar la actualización del planeamiento estratégico, la gestión de recursos económicos necesarios para continuar la obtención de capacidades operativas requeridas, además de mejorar los niveles de bienestar y salud del personal, incluyendo la solución a la problemática de remuneraciones y pensiones que el propio presidente Kuczynski prometió antes de asumir el gobierno. 


Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 8 de octubre de 2016

ABSURDA E INSÓLITA MOCIÓN SOBRE EL MONITOR HUÁSCAR

El pasado día 10 el Congresista José Elías Avalos (electo por la Región Ica) presentó la moción de orden del día N° 15880 suscrita por 50 congresistas para solicitar al Gobierno de Chile la autorización de la visita del Monitor Huáscar al puerto de Paracas por 90 días para recibir honores del Congreso y del pueblo peruano por la proximidad de nuestro Bicentenario de la Independencia.

Esta moción es absurda e insólita porque dichos congresistas no tienen una verdadera lectura del legado y significado histórico que nos dejara el gran Almirante Miguel Grau sobre el glorioso monitor Huáscar, al que dio vida formando un binomio inmortal, expresándonos antes de la guerra: “La Patria debe esperar todo del Huáscar. Morirá combatiendo. Os puedo asegurar que si el Huáscar no regresa victorioso, yo tampoco he de regresar”. Así como nuestro héroe de Angamos no regreso y el Huáscar murió combatiendo, tampoco debemos esperarlo en nuestras costas pidiéndole a Chile que autorice una visita, como un humillante “préstamo”.

Además, por presión o vergüenza hasta ayer ya habían sido retiradas la mitad de las firmas de esta insólita moción, en la que increíblemente en sus fundamentos trata de explicar los lazos de amistad entre Chile y Perú utilizando la siguiente estrofa de la canción Si vas para Chile: “y verás cómo quieren en Chile al amigo cuando es forastero”, asegurando que el gobierno y pueblo chileno percibirá el sentimiento de aprecio de nuestro país, añadiendo: “y verás cómo en el Perú también queremos al hermano chileno, al que no consideramos forastero”.

Aunque el Huáscar inmortal está en nuestro corazón, mente, sueños y aspiraciones, se trata de un trofeo de guerra que formó parte activa 17 años de la escuadra chilena (1879-1896) e inclusive operó contra el Perú, por eso, como tal, solo podría ser recuperado en combate, y solo si Chile decidiera devolverlo por iniciativa propia, debería ser hundido en Punta Angamos donde fue abordado abriéndose las válvulas de fondo, recordando la decisión no lograda por los héroes peruanos para que no quede en manos enemigas. Este sería el mejor homenaje para nuestro héroe de Angamos y su valerosa tripulación, y lo contrario representa esta absurda y humillante moción de los congresistas que la suscribieron, que pretende pedir “prestada” por 90 días la gloriosa nave, lo cual significaría una grave afrenta a nuestra historia.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 18 de junio de 2016


ALMIRANTE GRAU: LEGADO DE SACRIFICIO Y PATRIOTISMO

Con ocasión del 136° aniversario del glorioso Combate Naval de Angamos y el 194° aniversario de la creación de la Marina de Guerra del Perú, es importante recordar la figura de nuestro gran Almirante Miguel Grau Seminario, no sólo como el héroe que a los 45 años, en la plenitud de su vida, se inmoló abordo del monitor “Huáscar”, dando muestras de indiscutible heroísmo y dejando un legado de sacrificio y patriotismo para todos los peruanos, sino también como un profesional íntegro, político digno, superior justo, subalterno respetuoso, vencedor magnánimo y vencido glorioso.

A los 9 años de edad inició su carrera de marino como respondiendo a un incesante llamado del mar. A los 19 años consigue el título de piloto y completa su aprendizaje fundamental en los buques a vela de la marina mercante. Su dominio de las actividades marineras se manifestó también en la brillante carrera que desarrolló en la Marina de Guerra a la que ingresó como Guardiamarina en 1854 llegando a ocupar el cargo de Comandante General en 1878.

Su ética esencial con noción y actitud frente al deber, nunca constituyó para él el cumplimiento de una obligación, sino la realización de una exigencia de su propio espíritu. El deber para el Almirante Grau fue una íntima obediencia de sus propias responsabilidades y una profunda convicción enraizada en su conciencia moral. Asumió el deber con entera libertad, y esa consecuencia lo llevó a los límites superiores del heroísmo y del holocausto supremo.

Fue un demócrata a carta cabal. En 1872, a raíz del golpe de estado de los hermanos Gutiérrez, se pronunció en contra de esta inconstitucional actitud liderando un movimiento a favor de la estabilidad democrática y del orden constitucional. Como político, entre 1876 y marzo de 1879, fue diputado con una foja impecable, análoga a la desplegada en la escuadra, brindando al Congreso una de las actuaciones públicas más dignas que tenga memoria la vida republicana, demostró una actuación pública digna, gran responsabilidad y entrega, motivo por el cual en el Hemiciclo de la Cámara de Diputados existe una curul permanente con su nombre.

En su calidad de Comandante General de la Marina, un año antes de la guerra con Chile presentó un informe denominado “Memoria de Marina” donde advirtió la deplorable situación en que se encontraban las unidades de la Marina para enfrentar un conflicto armado. En dicho informe concluye que “De algún tiempo atrás la Marina no ha hecho adelanto material alguno. Su importancia ha desmerecido mucho, pues siendo nuestros principales buques construidos en una época en que el blindaje y gruesa artillería hacían sus principales ensayos, ya han quedado muy atrás de las poderosas naves de guerra que se construyen en el día”.

Poco más de dos años después de asumir el mando de la Marina, el 5 de abril de 1879, Chile nos declaró la guerra, Grau asumió el mando del “Huáscar” y aunque el Perú no estaba preparado para la contienda procuró ponerse en forma de inmediato con los escasos medios con que se contaba. Es muy importante que este episodio de nuestra historia nos obligue a reflexionar que a 136 años transcurridos desde esta guerra muchas unidades de combate de nuestra FF AA presentan problemas de obsolescencia del material y limitaciones severas de repuestos y mantenimiento, y en el corto plazo ya no será posible la reparación o el repotenciamento debiendo ser dadas de baja por su límite de tiempo de uso, por lo que se requiere mayor planificación y presupuesto para el recorrido y reemplazo de muchas de ellas.

El Almirante Grau fue ejemplo de liderazgo para la tripulación del Huáscar de 1879, demostró impulso personal, integridad personal y transparencia, responsabilidad, moral y ética esencial y actitud frente al deber, el que nunca constituyó para él el cumplimiento de una obligación, sino la realización de una exigencia de su propio espíritu, mantuvo en zozobra a toda la flota chilena más numerosa y de características técnicas superiores, demostrando su gran valor y entereza de espíritu.

Desde el inicio de la Guerra del Pacífico el 5 de abril y después de realizarse siete incursiones al sur, hasta el 8 de octubre en el Glorioso Combate de Angamos, nuestro mayor héroe naval se inmoló por la patria legándonos una lección de sacrificio y patriotismo. Su gran acto de heroísmo se basa en la convicción profunda que tenía sobre el deber y la entrega para con su patria. Aunque sabía que iba a enfrentarse solo contra una escuadra de 8 acorazados y que probablemente le esperaba la muerte a él y a su tripulación, así y todo salió a combatir con heroísmo y entrega total.

Antes de la guerra, Miguel Grau expresaba: “La Patria debe esperar todo del Huáscar. Aunque es un buque fuerte, no puede compararse a los acorazados enemigos. Morirá combatiendo. La Marina de Guerra presentará combate aunque no haya otra alternativa que la muerte. Os puedo asegurar que si el Huáscar no regresa victorioso, yo tampoco he de regresar”. Su objetivo fue la defensa del honor nacional, demostró su valor, que constituye una actitud mental que procede con calma y firmeza cuando se encuentra frente a un enemigo muy superior.

Fue un hombre trabajador, honesto, respetuoso y solidario, que amaba al Perú. La vigencia de su trayectoria, los valores que su vida refleja, son un conjunto de principios que dan consistencia y coherencia a las acciones de un grupo humano en el tiempo. Miguel Grau forja su personalidad al pie de firmes convicciones éticas, entre las cuales, la fidelidad al deber y el servicio a la nación, además de su valor, destreza y humildad, son expresiones naturales, son las raíces profundas que el Perú debe reforzar.

Por su heroísmo y sus ejemplos de valores, la figura del gran Almirante convoca a los peruanos de todas las generaciones, es por eso que en 1984 al escenario de sus hazañas se le denomina, por Ley 23856, “Mar de Grau” y en el 2000 todo el Perú lo eligió, en forma espontánea, como el ”Peruano del Milenio”.

El historiador peruano Jorge Basadre Grohmann nos brinda un certero resumen sobre la personalidad y firmes convicciones éticas del Almirante Miguel Grau: “Fue un hombre comprometido con su tiempo, con su país y sus valores. Fue honesto y leal con sus principios, defendió el orden constitucional y fue enemigo de las dictaduras. El héroe de Angamos siempre estuvo en la línea de afirmación de las normas morales y las tradiciones de la República”.

El heroísmo y los valores que nos legara el gran Almirante Miguel Grau, por su profundo significado, son una lección que perdurará en la memoria de los peruanos de todas las generaciones y que superará el devenir de los siglos.

Como líder político y militar y como nuestro héroe máximo más admirado, es y seguirá siendo un ejemplo para el país y para el mundo entero, por ello, en justo reconocimiento de lo que hizo por nuestra patria ha sido distinguido como “El peruano del milenio”.

Nuestra población requiere seguir su ejemplo –particularmente los gobernantes y actores políticos que guían los destinos de nuestro país– deben seguir su testimonio de vida e imitar permanentemente su liderazgo, integridad, rectitud, honestidad, desprendimiento y su amor a la patria.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 8 de octubre de 2015


MIGUEL GRAU: TRASCENDENTE LEGADO

Hoy día 8 de octubre se celebra el 132° Aniversario del Combate Naval de Angamos, fecha de júbilo nacional que nos invita a recordar la figura del Gran Almirante del Perú, Miguel Grau Seminario, un hombre cuyo comportamiento es digno de resaltar como mensaje de ejemplo por ser honra y gloria del Perú y del mundo y cuya cabal efigie adquiere mayores relieves en el transcurso del tiempo. Marino, héroe, ciudadano, político, estratega, ideólogo, líder, de cuyo accionar se rescata el mensaje que con su vida nos legó. Su ejemplo es una fuente de altura, de carácter, de elevados y superiores reflexiones y estímulos que nos dejan un transcendente legado, no solo de sacrificio y entrega como el héroe que se inmoló en defensa de la patria en el Combate de Angamos, sino también por su testimonio de vida y su manifiesto sentido del deber y de servicio a la patria.

Como político, siendo diputado por la Provincia de Paita, se desempeñó como parlamentario entre 1876 y 1878, con una actuación digna demostrando gran responsabilidad e integridad, tanto en los temas vinculados a la Marina –ejerció la presidencia de la comisión de Marina– como sobre diferentes materias de interés nacional. Como líder con su capacidad de convocar, orienta y dirige a sus subalternos logrando cumplir los objetivos propuestos por él y por la patria. Su capacidad de movilización e influencia no se fundamentaba en su autoridad y poder legal formalmente recibido, sino en una relación de adhesión espontánea y voluntaria de quienes trabajaban a sus órdenes. Su sola presencia era suficiente para amalgamar voluntades positivas en torno a un objetivo.

Su profunda convicción sobre el deber que se impuso Grau como forma de vida cotidiana lo condujo por el camino del heroísmo y del sacrificio. Ante la inmensa superioridad de fuerzas de la escuadra chilena con respecto a la peruana, Grau, como presagiando lo que el futuro le deparaba dijo: “si llegase el caso, el Huáscar cumplirá con su deber, aun cuando tenga la seguridad de su sacrificio”. Nuestro máximo héroe nacional consagrado como “El peruano del Milenio”, es un paradigma, una imagen histórica que nos dejó un profundo legado de heroísmo y sacrificio superior, una grandeza de sentimientos, un conjunto de virtudes del más alto valor religioso, moral y ético y un ejemplo del significado del cumplimiento del deber, que todos debemos imitar.

Bajo este panorama cabe resaltar la importante iniciativa de la Marina de Guerra del Perú, con auspicio de la empresa privada, por el lanzamiento de la campaña “Somos Grau, Seámoslo Siempre” con el fin de desarrollar valores cívico patrióticos dentro de nuestra sociedad, y promover, con el trascendente legado de nuestro máximo héroe Miguel Grau, la identidad nacional, una conciencia histórica de integración y unidad, así como un estímulo de fe en el destino de nuestra patria.

Publicado en el diario EXPRESO, de fecha 8 de octubre de 2011

MIGUEL GRAU: SIGAMOS SU EJEMPLO

Con ocasión de celebrarse el 8 de octubre el 131° aniversario del Glorioso Combate Naval de Angamos, los peruanos debemos reflexionar sobre el profundo legado que nos ha dejado el gran Almirante Miguel Grau en todos los campos de la vida humana. En la Escuela Naval existe un fragmento óseo de la pierna derecha de nuestro héroe depositada dentro de un cenotafio que se encuentra bajo la permanente custodia de los cadetes; encima de este se erige una grandiosa efigie del Gran Almirante y en el frontispicio de la cripta la leyenda “Cadetes Navales seguid su ejemplo”, la que es aplicable también a todos los peruanos.

Miguel Grau nos ha legado un conjunto de valores que debemos imitar. Fue un hombre trabajador, honesto, respetuoso y solidario que amaba al Perú. La vigencia de su trayectoria y el reflejo de su vida dan consistencia y coherencia a sus acciones. Poseedor de firmes convicciones éticas que como expresión natural resaltan el valor, destreza y humildad. En su vida política fue un demócrata a carta cabal; en el golpe de Estado de los hermanos Gutiérrez luchó en favor del orden constitucional. Asimismo, como diputado de la República tuvo una foja pública digna e impecable, resaltando su honestidad y lealtad con sus principios.

Como Comandante General de la Marina en mayo de 1877 presentó al gobierno la “Memoria de Marina”, en la que expone la mala situación operativa de nuestros buques, solicitando la adquisición de nuevos unidades y armamento para repotenciar la escuadra. Sin embargo, en sesión del Congreso del 11 de setiembre de dicho año, la cámara de diputados tomó conocimiento del documento y lo archivó. Un año y medio después, el 5 de abril de 1879, Chile nos declaró la guerra.

A través de la eterna vida de su muerte en defensa de la Patria, su noción y actitud frente al deber se basó en una ética esencial que no constituyó el cumplimiento de una obligación, sino la realización de una exigencia de su propio espíritu. Nos dejó un profundo ejemplo de heroísmo cuando a pesar que tenía que enfrentarse a una escuadra chilena de ocho acorazados, con profunda convicción de entrega para con su Patria, nos transmitiera un profundo mensaje: “Os puedo asegurar que si el Huáscar no regresa victorioso, yo tampoco he de regresar”. 

Todos los peruanos deberíamos inspirarnos en el ejemplo de vida del Gran Almirante Miguel Grau, el “Peruano del Milenio”, en sus valores, su sacrificio y su amor a la Patria, pero especialmente los actores políticos que guían los destinos de nuestra Nación, deberían predicar con sus actos siguiendo los valores que nos legara nuestro máximo héroe nacional.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 8 de octubre de 2010

REFLEXIONES A 130 AÑOS DEL COMBATE DE ANGAMOS

Nuestro máximo héroe y “peruano del milenio”, el Gran Almirante Miguel Grau, cuando aún ostentaba el grado de Capitán de Navío, el 30 de mayo de 1877 fue nombrado Comandante General de la Marina. Una de sus primeras acciones fue presentar su “Memoria de Marina” exponiendo la real situación de operatividad de nuestras unidades navales. En ella informó que de seis buques de combate con que contaba la escuadra, únicamente se encontraban operativos el Monitor “Huáscar” y la Corbeta “Unión”.

El resto, la Fragata “Independencia”, la Cañonera “Pilcomayo” y los Monitores “Manco Cápac” y “Atahualpa” estaban fuera de servicio por falta de materiales y repuestos para reparar sus calderas, máquinas y cascos. La conclusión de su Memoria fue la siguiente: “De algún tiempo atrás la Marina no ha hecho adelanto material alguno. Su importancia ha desmerecido mucho, pues siendo nuestros principales buques construidos en una época en que el blindaje y gruesa artillería hacían sus principales ensayos, ya han quedado muy atrás de las poderosas naves de guerra que se construyen en el día”.

En sesión del Congreso del 11 de setiembre de 1877, la cámara de diputados tomó conocimiento del informe e inexplicablemente lo archivó. Dos años después, el 5 de abril de 1879, Chile nos declaró la guerra. Grau asumió el mando del “Huáscar” y aunque no estábamos preparados para la contienda, procuró hacerlo de inmediato con los escasos recursos disponibles. Desde el inicio de la Guerra del pacífico y después de seis meses de combates y siete incursiones al sur, el 8 de octubre en el Glorioso Combate de Angamos, nuestro héroe se inmoló por la patria legándonos una profunda e imperecedera lección de sacrificio y patriotismo.

Este episodio de nuestra historia nos debe obligar a reflexionar que después de 130 años, las actuales unidades de combate de nuestras FF AA presentan serias limitaciones en su operatividad, debido a su tiempo de servicio –la mayoría sobrepasa los 30 años–, poco tiempo de vida útil disponible, obsolescencia del material, limitaciones en conseguir repuestos por la antigüedad de sus equipos y sistemas, y la falta de presupuesto que no permite efectuarles adecuadas reparaciones ni mantenimiento.

Inexorablemente durante los próximos años, esta situación no permitirá la reparación o repotenciación de muchas de ellas obligando a darles de baja y debilitando aún más nuestro sistema de seguridad y defensa nacional.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 8 de octubre de 2009

EL ALMIRANTE GRAU Y SU ADVERTENCIA DE IMPREVISIÓN

Con justa razón este 8 de octubre durante el aniversario del Glorioso Combate Naval de Angamos se resaltó la heroicidad y sacrificio de nuestro gran héroe, el Almirante Miguel Grau, el peruano del milenio, quien hace 129 años abordo del Huáscar se inmoló en defensa y por la gloria y honor de nuestra Patria, dejándonos con su ejemplo un gran legado que los peruanos deberíamos seguir. Sin embargo poco se reflexiona sobre la imprevisión en la seguridad y defensa nacional que motivó la deplorable situación operativa de nuestras unidades navales para enfrentar la guerra con Chile, y que el Almirante Grau había advertido reiteradamente.

Durante la década de 1870 el Perú no invirtió recursos para el Ejército ni la Marina por lo que nuestra eficacia combativa era muy limitada, a diferencia de Chile que había invertido considerables montos en su material bélico. El 5 de julio de 1876 Miguel Grau deja el comando del Huáscar para servir en el Congreso, por haber sido elegido Diputado. Como político integró la Comisión de Marina, denunciando el pésimo estado de los buques y abogando por recursos. En enero de 1877 pidió licencia para viajar a Valparaíso a traer los restos de su padre, fallecido en dicho puerto. A su retorno, informó al Gobierno su honda preocupación al haber constatado el poderío de los blindados chilenos Blanco Encalada y Cochrane, así como la preparación bélica de sus fuerzas militares.

En mayo de 1877 Miguel Grau fue nombrado Comandante General de la Marina, presentando al Gobierno la “Memoria de Marina”, donde expone la mala situación operativa de nuestros buques, solicitando la adquisición de nuevas unidades y armas para reforzar la escuadra. Regresó al Congreso en julio de 1878 e insistió en sus pedidos. En sesión del Congreso del 11 de setiembre de dicho año, la cámara de diputados tomo conocimiento de dicha Memoria y la archivó.

Ante la evidencia de la guerra, el 26 de marzo de 1879, deja el Congreso para comandar nuevamente el Huáscar. Al declararnos la guerra Chile, el 4 de abril de 1879, de nuestros seis buques, solo el monitor Huáscar y la corbeta Unión estaban operativos; los cuatro restantes presentaban serias limitaciones por falta de materiales y repuestos principalmente para calderas y maquinas. La escuadra chilena nos aventajaba ampliamente en entrenamiento, cantidad de unidades, desplazamiento, blindaje, poder de artillería y modernidad.

Lastimosamente después de tantos años existen muchas similitudes entre estos episodios y la situación actual. La historia que debiera ser una excelente maestra, no ha servido para revertir la irreflexión, ligereza y miopía política que no permiten visualizar la necesidad de mejorar la seguridad y defensa de nuestra Patria. Miguel Grau lo alertó en su época y no fue escuchado. Las consecuencias de esa funesta guerra se encuentran escritas en todos los libros de historia del Perú.

Es muy pertinente reflexionar sobre los alcances de las palabras del Secretario General de la OEA, el chileno José Insulza, manifestadas el 23 de setiembre pasado en Washington durante la presentación del nuevo Foro de la Paz: “Aunque la guerra nos parezca muchas veces impensable, no necesariamente es imposible”.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 11 de octubre de 2008

8 DE OCTUBRE, PATRIOTISMO Y REFLEXIÓN

El día 8 de octubre coinciden dos hechos de gran trascendencia en el calendario histórico del Perú: la celebración del 186° aniversario de la creación de la Marina de Guerra y la conmemoración del 128° aniversario del Glorioso Combate Naval de Angamos.

 El 6 de Octubre de 1821 el general José de San Martín, con el título de Protector de la Libertad del Perú, firmó un Estatuto Provisional cuyos principios debían servir de pauta a la sociedad peruana mientras se organizaba el nuevo país independiente. El gobierno constituido bajo dicho protectorado encargó al capitán de navío Jorge Martín Guise, de origen británico, la misión de organizar la Marina de Guerra nombrándolo como su primer comandante general. Al juramentar dicho estatuto el día de su dación, el 8 de octubre de 1821, se estableció la fecha para la posteridad de la fundación oficial de nuestra Marina de Guerra. Nace así una institución cuya historia a través del tiempo es pródiga, protagonista del génesis de la patria y enriquecedora del alma nacional.

Casi trece años después, el 27 de julio de 1834, nace en Piura nuestro gran almirante Miguel Grau, cuya excelsa y admirable figura lo define, no solo como el héroe que a los 45 años, en la plenitud de su vida, parte conciente en el “Huáscar” a su batalla final inmolándose en la infausta jornada del 8 de octubre de 1879 en defensa y por la gloria y honor del Perú, sino también como un hombre de valores, de cuyo accionar durante toda su existencia se rescata un profundo mensaje de acción y de principios muy elevados.

El almirante Grau que conocía la realidad que vivíamos antes de la guerra con Chile, alertó oportunamente sobre la imprevisión y la deplorable situación en que se encontraban las unidades de la Marina para enfrentar un conflicto armado, sin embargo, debido a la irresponsabilidad e imprudencia del gobierno y actores políticos de esa época que esgrimían que Chile no podía significar una hipótesis de guerra, el Perú no se preparó para afrontar esa contienda.

La historia, que debiera ser una excelente maestra, no ha podido impedir que el desequilibrio estratégico en seguridad y defensa con nuestros vecinos se agudice en los últimos años. La miopía política, soberbia, desidia e imprevisión no han permitido visualizar los peligros de un desarme unilateral así como la crítica capacidad operativa, de entrenamiento y mantenimiento de nuestras Fuerzas Armadas debido a la falta de recursos.

Pero también están presentes el sacrificio, desprendimiento y el gran amor por nuestro país. Miguel Grau, distinguido como “El peruano del milenio”, nos dejo un gran legado con su ejemplo que todos los peruanos deberíamos seguir. Su ejemplo de hombre cabal, profesional íntegro, político digno, superior justo, subalterno respetuoso, vencedor magnánimo y vencido glorioso.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 8 de octubre de 2007

ALMIRANTE MIGUEL GRAU, EJEMPLO DE VALORES

Con ocasión de celebrarse el 184° aniversario de la creación de la Marina de Guerra del Perú y conmemorarse el 126° aniversario del glorioso Combate Naval de Angamos del 8 de octubre de 1879, es importante recordar la figura de nuestro gran Almirante Miguel Grau Seminario, no sólo como el héroe que a los 45 años, en la plenitud de su vida, se inmoló abordo del monitor “Huáscar”, dando muestras de un indiscutible heroísmo y dejando un legado de valor y sacrificio para todos los peruanos, sino también como un hombre de valores, de cuyo accionar se rescata un profundo mensaje de acción y de principios muy elevados.

El gran almirante del Perú es reconocido en todo el mundo como uno de los más importantes héroes navales de todos los tiempos. Su gran acto de heroísmo se basa en la convicción profunda que tenía sobre el deber y la entrega para con su patria. Aunque sabía que iba a enfrentarse solo contra una escuadra de 8 acorazados y que probablemente le esperaba la muerte a él y a su tripulación, así y todo salió a combatir con heroísmo y entrega total. Antes de la guerra, Miguel Grau expresaba: “La Patria debe esperar todo del Huáscar. Aunque es un buque fuerte, no puede compararse a los acorazados enemigos. Morirá combatiendo. La Marina de Guerra presentará combate aunque no haya otra alternativa que la muerte. Os puedo asegurar que si el Huáscar no regresa victorioso, yo tampoco he de regresar”.

Miguel Grau se ganó el honroso titulo de “Caballero de los mares” porque no hizo escarnio del enemigo cuando lo venció y respetó su vida, salvó a los chilenos náufragos del “Esmeralda” e, incluso, rescató y entregó los restos de los caídos a sus familiares en Chile, evitando, además, la destrucción de poblaciones inermes. Las cartas que escribió en medio de la guerra no muestran una sola injuria hacia el enemigo.

Fue un demócrata a carta cabal. En 1872, a raíz del golpe de estado de los hermanos Gutiérrez, se pronunció en contra de esta inconstitucional actitud liderando un movimiento a favor de la estabilidad democrática y del orden constitucional. Como político, entre 1876 y marzo de 1879, fue diputado con una foja impecable, análoga a la desplegada en la escuadra, brindando al Congreso una de las actuaciones públicas más dignas que tenga memoria la vida republicana. Fue un hombre trabajador, honesto, respetuoso y solidario, que amaba al Perú. La vigencia de su trayectoria, los valores que su vida refleja, son un conjunto de principios que dan consistencia y coherencia a las acciones de un grupo humano en el tiempo. Miguel Grau forja su personalidad al pie de firmes convicciones éticas, entre las cuales, la fidelidad al deber y el servicio a la nación, además de su valor, destreza y humildad, son expresiones naturales, son las raíces profundas que el Perú debe reforzar. Nuestra población requiere seguir su ejemplo –particularmente los actores políticos que guían los destinos de nuestro país–, deben seguir su testimonio de vida e imitar permanentemente su liderazgo, su integridad, su rectitud, su honestidad, su desprendimiento y su amor a la patria.

Por su heroísmo y sus ejemplos de valores, la figura del gran Almirante convoca a los peruanos de todas las generaciones, es por eso que en 1984 al escenario de sus hazañas se le denomina, por Ley 23856, “Mar de Grau” y en el 2000 todo el Perú lo eligió, en forma espontánea, como el ”Peruano del Milenio”.

El historiador peruano Jorge Basadre Grohmann nos brinda un certero resumen sobre la personalidad y firmes convicciones éticas del Almirante Miguel Grau: “Fue un hombre comprometido con su tiempo, con su país y sus valores. Fue honesto y leal con sus principios, defendió el orden constitucional y fue enemigo de las dictaduras. El héroe de Angamos siempre estuvo en la línea de afirmación de las normas morales y las tradiciones de la República”. El heroísmo y los valores que nos legara el gran Almirante Miguel Grau, por su profundo significado, son una lección que perdurará en la memoria de los peruanos de todas las generaciones y que superará el devenir de los siglos.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 3 de octubre de 2005

EL ALMIRANTE MIGUEL GRAU COMO EJEMPLO DE LIDERAZGO

El liderazgo del Almirante Miguel Grau Seminario no se podría apreciar solamente desde la dimensión de su participación en la Guerra del Pacífico en 1879. Su gloria, su permanencia y su trascendencia en el tiempo hasta convertirse en un verdadero ejemplo de líder, se fundamenta en su testimonio de vida, en su trabajo, en su capacidad de poder convocar, orientar y dirigir a sus subalternos logrando cumplir los objetivos propuestos por él y por la patria a la cual tanto amó y entregó su vida.
A los 9 años de edad inició su carrera de marino como respondiendo a un incesante llamado del mar. A los 19 años consigue el título de piloto y completa su aprendizaje fundamental en los buques a vela de la marina mercante. Su dominio de las actividades marineras se manifestó también en la brillante carrera que desarrolló en la Marina de Guerra a la que ingresó como Guardiamarina en 1854 llegando a ocupar el cargo de Comandante General en 1878.
Cuando ostentaba el cargo de Comandante del Huáscar, aplicó la siguiente frase: “ninguno maneja el Huáscar como yo”, la cual revela su sentimiento y seguridad sobre el profundo conocimiento y liderazgo que tenía de su buque, con el que defendió el honor y la integridad de nuestra patria desde el 5 de abril hasta el 8 de octubre de 1879 en el Glorioso Combate de Angamos.
El Almirante Grau como verdadero y efectivo líder demostró impulso personal, el deseo de dirigir, integridad personal y honradez, responsabilidad, moral y ética, seguridad en si mismo, capacidad cognoscitiva, posición de conocimientos, carisma, creatividad, flexibilidad y calidez personal. Quizá lo más importante de ésta ética esencial es su noción y actitud frente al deber, el que nunca constituyó para él el cumplimiento de una obligación, sino la realización de una exigencia de su propio espíritu. El deber fue para el Almirante Grau una íntima obediencia de sus propias responsabilidades, fue una profunda convicción enraizada en su conciencia moral. Asumió el deber con entera libertad, y esa consecuencia lo llevó a los límites superiores del heroísmo y del holocausto supremo.
El trato con sus subalternos fue de permanente liderazgo, pues su capacidad de movilización e influencia no tenía su base en la autoridad y poder legal formalmente recibidos, sino en una relación de adhesión espontánea, voluntaria y entusiasta de quienes trabajaban a sus ordenes. Su sola presencia era suficiente para amalgamar voluntades en torno a un objetivo.
El liderazgo militar del Almirante Grau fue orientado a logros ya que su objetivo fue la defensa del honor nacional, demostró su valor que constituye una actitud mental que aún reconociendo el temor al peligro procede con calma y firmeza cuando se encuentra frente a un enemigo muy superior. Como líder político, cuando se desempeñó como Diputado por la provincia de Paita demostró una actuación pública digna, gran responsabilidad y entrega, motivo por el cual en el Hemiciclo de la Cámara de Diputados existe una curul permanente con su nombre.
En su calidad de Comandante General de la Marina, un año antes de la guerra con Chile presentó un informe denominado “Memoria de Marina” donde advirtió la deplorable situación en que se encontraban las unidades de la Marina para enfrentar un conflicto armado, sin embargo, no obstante la clara desventaja material, cuando la patria se lo demandó, hizo frente al enemigo manteniendo en zozobra a toda una flota más numerosa y de características técnicas superiores, demostrando gran valor y entereza de espíritu.
Asimismo, humanizó la guerra, donde hubo dolor, muerte, terror, sangre, puso una nota de caridad, de sentido humano. Gestos como el de recoger a los náufragos de la Esmeralda y del Matías Cousiño tienen un profundo significado cristiano, el de aliviar el dolor que produce la guerra, sin faltar a su deber como defensor de la patria.
El Almirante Grau no sólo fue ejemplo de liderazgo para la tripulación del Huáscar de 1879, como líder político y militar y como nuestro héroe máximo más admirado, es y seguirá siendo un ejemplo para el país y para el mundo entero, por ello, en justo reconocimiento de lo que hizo por nuestra patria ha sido distinguido como “El peruano del milenio”.
Todos los peruanos deberíamos seguir el ejemplo del Almirante Grau, y con mayor razón, los actores políticos que guían los destinos del país.
Publicado en el diario EXPRESO, fecha 8 de octubre de 2004

REFLEXIONES EN EL 124° ANIVERSARIO DEL GLORIOSO COMBATE NAVAL DE ANGAMOS

Cuando nuestro máximo héroe naval, el Gran Almirante Miguel Grau, el 30 de Mayo de 1877, ostentando el grado de Capitán de Navío, fue nombrado por el Presidente Prado para que asuma la Comandancia General de la Marina, y nuestro país sufría de una terrible situación económica, una de sus primeras acciones fue la de presentar un informe denominado “Memoria de Marina”, en el que expone una descarnada situación sobre el estado de operatividad de nuestras unidades navales.
Al respecto, informa que de la escuadra compuesta por seis buques de combate, únicamente dos de ellos se encontraban operativos, el Monitor “Huáscar” y la Corbeta “Unión”. El resto de buques, la Fragata “Independencia”, la Cañonera “Pilcomayo” y los Monitores “Manco Cápac” y “Atahualpa” se encontraban no operativos y con serias limitaciones de mantenimiento y reparación por falta de materiales y repuestos, principalmente para las calderas, las máquinas y los cascos.

En dicho informe, el Comandante General de la Marina Miguel Grau concluye que “De algún tiempo atrás la Marina no ha hecho adelanto material alguno. Su importancia ha desmerecido mucho, pues siendo nuestros principales buques construidos en una época en que el blindaje y gruesa artillería hacían sus principales ensayos, ya han quedado muy atrás de las poderosas naves de guerra que se construyen en el día”.

Poco más de dos años después de asumir el mando de la Marina, el 5 de Abril de 1879, Chile nos declaró la guerra, Grau asumió el mando del “Huáscar” y aunque el Perú no estaba preparado para la contienda procuró ponerse en forma de inmediato con los escasos medios con que se contaba.

Desde el inicio de la Guerra del Pacífico el 5 de Abril y después de realizarse siete incursiones al sur, hasta el 8 de Octubre en el Glorioso Combate de Angamos, nuestro mayor héroe naval se inmoló por la patria legándonos una lección de sacrificio y patriotismo.

Es muy importante que este episodio de nuestra historia nos obligue a reflexionar que a 124 años transcurridos desde esta guerra, la situación de las unidades de combate de las Fuerzas Armadas es similar, por la falta de planificación, presupuesto y de definición de su rol, por lo que se presenta una condición de carencia de operatividad y entrenamiento realmente insostenible, tal como lo ha explicado el propio ministro de Defensa cuando manifiesta “Que ha puesto en práctica todas las medidas de austeridad posibles, pero aún así es insuficiente el presupuesto que se le ha asignado para atender sus necesidades para el 2004”

Esta situación ocasionará inexorablemente que por problemas de obsolescencia del material y limitaciones severas de repuestos y mantenimiento, en el corto plazo, no será posible la reparación o el repotenciamento de muchas de ellas y desgraciadamente lo que él mismo pregona que “Requerimos unas Fuerzas Armadas modernas, eficaces, eficientes y flexibles” será imposible de cumplir con paliativos como la venta de inmuebles de los institutos.
Publicado en el diario CORREO, fecha 8 de octubre de 2003

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