Artículos de opinión de Alfredo Palacios Dongo

LA CRUDA REALIDAD DE NUESTRO SISTEMA PENITENCIARIO





 

El pasado 30 de julio, un artículo del diario Universal de México, publicado en el Grupo Diarios América, presentó un informe sobre la situación de las cárceles de 12 países de América Latina concluyendo que “Perú es el que muestra la mayor crisis carcelaria”. Esta severa “calificación” lamentablemente se corrobora con datos del Instituto Nacional Penitenciario (INPE): el hacinamiento carcelario llega a 72%, del total de 68 cárceles existentes 49 están hacinadas, 10 con sobrepoblación de 300%, y el penal del Callao 500% (su capacidad es para 572 internos, hay 3,450), del total de 91,187 internos 82,781 (90.78%) se encuentran en penales hacinados, y, de dicho total, 34,651 (38%) no han sido sentenciados. En mayo 2020 el Tribunal Constitucional, alertó que dicha situación de hacinamiento era considerada “Estado de cosas inconstitucional”. 

 

En esta segunda etapa del gobierno comunista de Boluarte, en solo 8 meses han pasado dos ministros de Justicia, José Tello de diciembre 2022 a abril 2023 dejó el ministerio porque Otárola pidió su renuncia, y desde abril 2023 a la fecha, quien lo reemplazó, Daniel Maurate, tiene la responsabilidad de revertir esta grave situación penitenciaria, sin embargo, cuando un programa televisivo denunció el 25 de junio pasado que trabajadores del INPE recibieron coimas en el penal del Callao para ingresar droga y celulares, recién anunció su reestructuración, pero increíblemente ratificó a su presidente Javier Llaque argumentando que “hay un problema estructural más grande que el INPE”. Cinco días después expuso con dureza: “El problema carcelario del Perú es una bomba de tiempo, con un hacinamiento grave y condiciones inhumanas”, sin embargo, esta “bomba de tiempo” debería comenzar a desactivarla con urgencia y no solo con palabras.

 

Bajo este panorama, el ministro de Justicia, es rector y conductor de la Política Nacional Penitenciaria al 2030 con objetivos prioritarios orientados a reducir el hacinamiento, garantizar la seguridad en los penales y fortalecer la reinserción, sin embargo, no solo va a solucionar el problema mejorando la infraestructura, construyendo más penales, otorgando indultos o instalando grupos de trabajo, resulta indispensable coordinar con el Ministerio Público y Poder Judicial sobre la situación de prisión preventiva y con el Gobierno y el Congreso sobre penas y beneficios penitenciarios, además, el uso de grilletes electrónicos es mínimo, a pesar que fue normado con ley 29499 (enero 2010), y el Decreto Legislativo 1514 (junio 2020) dispone su utilización en procesados o condenados entre 4 y 10 años (excluyendo delitos graves), deberían ser usados para reducir el hacinamiento, finalmente, es indispensable incrementar en el sistema penitenciario los medios humanos, logísticos, presupuestales y de servicios para el tratamiento de salud y seguridad penitenciaria.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 29 de julio de 2023

 

 


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