LOTE 192 DE PETRÓLEO (LORETO): 50 AÑOS DE CONTAMINACIÓN




El pasado 16 de diciembre la empresa argentina Pluspetrol Norte anunció su liquidación al haberle negado, el Ministerio de Energía y Minas, en tercera instancia, el Plan de Abandono del Lote petrolero 192 (ex-1AB) ubicado en el distrito de Andoas, Datem del Marañón, región Loreto, asentado sobre 500,000 hectáreas y donde existen comunidades nativas. Hace tres días (30 de diciembre), en comunicado conjunto de los Ministerios del Ambiente, Energía y Minas y el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), señalan que la empresa Pluspetrol Norte está obligada a remediar los pasivos ambientales por ser responsable de 1,500 impactos del lote-192 (y del lote 8 que actualmente opera) durante su período de operación 2001-2015, habiendo recibido 4,000 UIT de multas y las respectivas sanciones.

 

El lote-192 es el mayor productor de petróleo en el país, hasta 2019 estuvo produciendo 6,500 barriles diarios (12% de la producción nacional que asciende a 53,000 barriles diarios), cuenta con reservas probadas para 20 años, sin embargo, tiene un historial contaminante por graves atentados ambientales. En 1970 la Occidental Petroleum Corporation (Oxy) inició operaciones utilizando prácticas contaminantes destructivas y dejando áreas de producción y exploración contaminadas. Recién 14 años después (1984), por reiteradas denuncias de contaminación de las comunidades nativas, el gobierno la declaró como “la zona medioambiental más dañada del país”. Recién en 1993 se promulgó el marco reglamentario ambiental de hidrocarburos, y en 1996, por primera vez, se priorizó una evaluación ambiental y territorial del área.

  

En 2001 Oxy vendió la concesión del Lote-192 a Pluspetrol Norte, empresa que debió presentar en 2002 su Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA), y a pesar de no cumplirlo, se le amplió 4 años el plazo hasta 2006 y después hasta 2010 mediante un Plan Ambiental Complementario (PAC) que incluía 91 sitios impactados que debían remediarse, lo cual nunca cumplió. En 2015 concluyó su contrato y desde agosto de dicho año la compañía canadiense Frontera Energy tiene contrato de servicio temporal para explotación hasta el primer trimestre 2021 y luego el contrato de licencia sería otorgado a Petroperú.

 

Bajo este panorama, tras 50 años de explotación del Lote-192 los casi 2,000 impactos ambientales producidos no han sido remediados, debiendo dársele prioridad por ocasionar graves daños contaminantes en la salud de las comunidades indígenas (Andoas, Nueva Jerusalén, Pampa Hermosa, Pacacuro y Santa Elena), en cuencas de ríos (Pastaza, Corrientes, Tigre y Marañón) y en suelos, bosques y medio ambiente.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 2 de enero de 2021

 

LOTE 192 (EX 1AB) EN LORETO: HISTORIAL CONTAMINANTE

El lote 192 (ex lote 1AB) ubicado en la Amazonía peruana (distrito de Andoas, Datem del Marañon, región Loreto), con una extensión de 290 mil hectáreas, es el mayor productor de petróleo del país, 13 mil barriles diarios (20% del total nacional) y registra reservas probadas por 20 años, sin embargo, tiene un historial contaminante y muchos problemas de concesión, remediación ambiental y conflictos con pobladores de las etnias Achuar, Urarina y Quechua.

La zona de influencia de este lote ha sufrido graves impactos contaminantes desde que Occidental Petroleum Corporation (Oxy) inició sus operaciones en 1970 utilizando prácticas contaminantes afectando las cuencas aledañas (Pastaza, Corrientes, Tigre y Marañón) y dejando áreas de producción y exploración contaminadas, ríos y suelos degradados, y alto nivel de plomo en los pobladores.

Recién 14 años después (1984), por reiteradas denuncias de los nativos, el gobierno declaró dicha área como “la región medioambiental más dañada del país” y 12 años después (1996), por primera vez, dio prioridad a evaluaciones ambientales y territoriales. A pesar que en 1993 se promulgó el marco reglamentario ambiental de hidrocarburos, ningún gobierno obligó a OXY un plan de remediación.

Posteriormente, en 2001, OXY traspasó la concesión a la empresa argentina Pluspetrol, continuando ésta con prácticas contaminantes corroboradas por diferentes evaluaciones e informes posteriores, registrando alarmantes impactos de contaminación por encima de límites permisibles en cuencas, suelos y medio ambiente circundante. Desde 2012 Pluspetrol tiene 15 procedimientos sancionadores por no cumplir con el plan ambiental establecido. A fines de 2012 recibió una multa de US$ 11.3 millones por contaminar la cuenca del Pastaza y en noviembre 2013 otra por S/.20 millones por contaminar y casi desaparecer la laguna Shanshococha.

Bajo este panorama, el contrato del lote 192 con Pluspetrol concluirá el 21 de agosto próximo, y faltando 5 meses ni siquiera se ha iniciado el proceso de licitación, ni realizada la consulta previa (anunciada por el gobierno desde 2012).

Es preocupante que según el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), después de 14 años de operación de Pluspetrol, existen conflictos ambientales con los nativos, además de 92 sitios de peligrosos impactos en cuencas, suelos y medio ambiente notificados a dicha empresa para su remediación (por un valor aproximado de US$ 90 millones), sin embargo, ad portas de concluir su contrato no existe ni voluntad ni decisión para resolverlos.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 21 de marzo de 2015


CONTAMINACIÓN EXTREMA EN CUENCAS AMAZÓNICAS

El pasado día 6 fueron declaradas en “emergencia sanitaria” –por 180 días– las localidades de las cuencas de los ríos Pastaza, Corrientes, Tigre y Marañon  debido a que sus aguas superan los límites permitidos de contaminación para el consumo humano de los pobladores indígenas Achuar, Quichua y Urarina, afectando sus tierras de cultivo, matando peces en los ríos y ahuyentando animales del lugar, y según la misma Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) “representa un riesgo elevado para la salud y la vida”.  

En setiembre 2012 el Ministerio de Salud, a través de la Dirección Ambiental (Digesa), determinó que el 66.21% de niños supera altamente el límite establecido de plomo en la sangre con riesgos de afectar el sistema nervioso y daños al cerebro, y el 99.2% de adultos, además de plomo, también registra cadmio, con riesgos de cáncer pulmonar, enfermedades del corazón y riñón.

Para el ministro del Ambiente, Manuel Pulgar Vidal “es consecuencia de la contaminación generada por el aprovechamiento productivo sin control del Estado practicado en dichas localidades” pero no ha querido especificar que ésta se produce desde hace 44 años por la explotación petrolera del lote 1-AB ubicado en el distrito de Andoas en Marañón-Loreto, el primero en ser explotado en la Amazonía con una extensión de 479,265 hectáreas (4,793 Km2).

Inicialmente desde 1970 hasta el 2000 fue concesionado a la Occidental Petroleum Corporation (Oxy), empresa que realizó prácticas contaminantes destructivas, traspasando dicha concesión el 2001 a la empresa argentina Pluspetrol Norte que ha continuado contaminando, lo cual ha sido corroborado por grupos congresales, evaluaciones, informes y monitoreos.

Según información oficial de los programas de monitoreo ambiental indígena de FECONACO, en los lotes 1AB y 8 se han identificado 119 derrames de petróleo en los últimos 5 años, pero Increíblemente Pluspetrol no ha implementado el sistema de reparación y mantenimiento de ductos, a lo cual se comprometió el 2001 al adquirir la concesión.

Recordemos que el ministro del Ambiente, Manuel Pulgar Vidal, el 17 de junio de 2012 aseguró un plan integral de salud para las 4 cuencas, y con el gobierno regional de Loreto firmó 23 compromisos que iban desde el financiamiento de una evaluación ambiental internacional del territorio afectado, hasta un estudio toxicológico y epidemiológico para la población, lo cual no se ha cumplido y debería realizarse prioritariamente durante esta emergencia sanitaria.


Y ahora, además de la “emergencia sanitaria” declarada el pasado día 6 en las cuencas amazónicas, pocos días después (el pasado día 17), por la contaminación petrolera, el gobierno se ha visto obligado a declarar en “emergencia ambiental” la cuenca del Marañón, por existir un riesgo significativo para la vida, la salud de la población y el ambiente, a un área que involucra a 17 comunidades indígenas, 7 de las cuales son parte de la Reserva Nacional Pacaya Samiria y su zona de amortiguamiento.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 24 de mayo de 2014

CUENCA DEL RÍO PASTAZA: 43 AÑOS DE SEVERA CONTAMINACIÓN


Resulta realmente inexplicable e inconcebible que el Estado peruano haya  permitido una severa contaminación, durante 43 años, en la cuenca del río Pastaza por derrames de petróleo y vertimientos de químicos altamente tóxicos durante trabajos extractivos en el Lote 1AB, ubicado en la Amazonía peruana en el distrito de Andoas, provincia del Marañón, cercano a la frontera con Ecuador. Este lote, el primero explotado en la Amazonía, opera desde 1970, inicialmente por Occidental Petroleum Corporation (Oxy) que durante 30 años realizó prácticas contaminantes  destructivas.

Las aguas del sub suelo, con contaminantes, concentración salina y elevada temperatura eran vertidas junto con hidrocarburos y concentrados a los ríos Pastaza, Corrientes y Tigre, y junto con derrames de petróleo a suelos, generaron una impactante contaminación, dañando ecosistemas y afectando la biodiversidad, produciendo enfermedades y envenenamiento por plomo y cadmio a pobladores indígenas Achuar, Quichua y Urarina, afectando tierras de cultivo, matando peces en los ríos y ahuyentando animales del lugar. En 1984 la Oficina Nacional de los Recursos Naturales (Onern) declaró que el Lote 1AB era la región ambiental más dañada del país, y recién en 1993 se promulgó el marco reglamentario ambiental de hidrocarburos.

En el año 2001 Oxy vendió su concesión a la empresa argentina Pluspetrol, pero siguió usando el modus operandi contaminante. El 2002 debió presentar su Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA), y a pesar que no cumplió, se le amplió 4 años el plazo hasta 2006, y después hasta 2010 mediante un Plan Ambiental Complementario (PAC). Entre 2007 y 2010 evaluaciones e informes corroboraron graves y alarmantes contaminaciones por encima de límites permisibles, además, monitores ambientales indígenas registraron 82 derrames; actualmente existirían 112 puntos de contaminación en la cuenca del Pastaza y sus afluentes.
   
Bajo este panorama, por presión de representantes nativos de la zona, un grupo congresal viajó y constató la grave contaminación “con relaves de hasta 2 metros de altura cubiertos por Pluspetrol con maleza”. El pasado día 25 recién el gobierno declaró en emergencia ambiental la cuenca del río Pastaza. Esta decisión se relaciona con la programación del primer proceso empleando la Ley de Consulta Previa (LCP) a comunidades indígenas de la zona del Lote 1AB, que debió efectuarse este mes de marzo, pero falta la lista de comunidades indígenas y originarias, así como el inventario de pasivos ambientales de hidrocarburos, dispuesto hace 6 años (ley 29134). En dicha consulta se prevé un avasallador “no” contra Pluspetrol, sin embargo, según la LCP, el Estado tiene la potestad de decidir en contrario.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 30 de marzo de 2013

CONTAMINANDO LA AMAZONÍA

El pasado 16 de enero, la empresa Pluspetrol Norte S.A. –filial de Pluspetrol Argentina–  que opera en Loreto los lotes 8 y 1AB ocasionó un nuevo derrame de petróleo cerca al caserío San José de Parinari. Según sus representantes, se trató de un acto de sabotaje del oleoducto Nor-Peruano para chantajear la empresa, y reiteraron que en ningún momento el crudo afectó el río Marañón, sin embargo, 10 días después, las manchas fueron avistadas en sus aguas y a pesar de las investigaciones fiscales, se desconocen los resultados. Asimismo, el día 8 de este mes, desde el desagüe de la empresa Electro Oriente en Iquitos, se produjo un derrame de petróleo residual contaminando las aguas del río Itaya.

Recordemos que el 19 de junio de 2010, en la bahía Tiwinza, en Loreto, la barcaza Sanam III de la empresa Pluspetrol Norte S.A. sufrió un accidente en la localidad de Saramuro vertiendo al río Marañón –según dicha empresa– unos 400 barriles de petróleo (63,595 litros), el cual se extendió hasta 100 kilómetros contaminando sus aguas por más de 6 comunidades del bajo Nauta. Muestras tomadas por el Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana (IIAP) determinaron alta contaminación que superaba en 500% los límites permisibles de concentración de hidrocarburos (10 partes por millón).

Los continuos derrames de petróleo en la Amazonía, además de afectar gravemente la salud de los pobladores, impactan contra el ecosistema ambiental y su biodiversidad. Existen denuncias de la Federación de Comunicativas del Corrientes (feconaco) que Pluspetrol Norte ha provocado 16 derrames de petróleo en el 2009 y 18 en el 2008, contaminando, además de ríos, extensas áreas de quebradas y suelos. Del mismo modo, se han reportado muchos casos de enfermedades por los derrames, y pobladores de las comunidades nativas afectadas han realizado protestas bloqueando los ríos Marañón y Corrientes. 

Bajo este panorama, las empresas petroleras deben implementar adecuadas estrategias de control con estrictas medidas de seguridad y máximos niveles de prevención; y en caso de ocurrir un derrame, las autoridades competentes deben sancionar estos hechos con ejemplares multas indemnizatorias, y además se debe monitorear integralmente y en el largo plazo los efectos de los daños ambientales. Es importante resaltar que el día 14 de este mes un juez ecuatoriano falló contra la petrolera estadounidense Chevron Corporation imponiéndole una millonario pago de US$ 9,500 millones para indemnizar a las comunidades indígenas, por ser responsable de graves daños ambientales en la Amazonía ecuatoriana durante su explotación de petróleo entre 1972 y 1990.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 26 de febrero de 2011

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