Artículos de opinión de Alfredo Palacios Dongo

AEROPUERTO DE CHINCHERO: POSTERGACIONES, INCERTIDUMBRES Y ALERTAS



 

Desde el 11 de octubre de 2001, con Ley 27528, se dispone la construcción del Aeropuerto de Chinchero (Urubamba, Cusco) declarándolo de necesidad y utilidad pública y de la más alta prioridad del Estado, autorizando su concesión y operación, lo cual no se cumplió. Increíblemente, después de 13 años, recién se firmó, en julio 2014, el contrato con Kuntur Wasi, para su diseño, financiamiento, construcción y mantenimiento por 40 años, con una inversión de US$538 millones (aprox. S/1,710 millones). Este contrato fue resuelto unilateralmente en 2017 por el entonces ex ministro de Transportes, Martín Vizcarra, la empresa pidió un arbitraje, cuyo fallo nos obligó pagarle más de US$100 millones (aprox. S/320 millones) en compensaciones.

 

Ya durante el gobierno de Vizcarra, en 2019, se firmó un nuevo contrato gobierno a gobierno (G2G) con la República de Corea por asistencia técnica para su construcción, pero con una mayor inversión de US$730 millones (aprox. S/2,430 millones), programándose el inicio de los trabajos físicos el segundo semestre de 2020 y su término en 2024, lo cual tampoco se cumplió, y peor aún, este contrato ha sido modificado mediante 7 adendas que han incrementado el monto actual de inversión hasta S/3,068 millones.

 

Existen muchos trabajos pendientes del contrato G2G con Corea, pero además, en obras faltantes, edificios del lado de tierra, playas de estacionamiento, vías de acceso, terminales de carga, planta de combustible, talleres de mantenimiento, conectividad, sistemas logísticos, tratamiento de aguas residuales, puentes, y principalmente la pista de aterrizaje de 4,000 metros de longitud, en ubicación compleja a 3,710 msnm, que por las constantes lluvias, debe construirse con base de concreto y tratamiento especial de drenaje.

 

Este proyecto que incluye en su historial muchos problemas y postergaciones, no tiene actualmente una fecha oficial de inicio de operaciones, situándose su avance actual cerca del 33%. Desde mayo pasado la Contraloría venía advirtiendo que la construcción del aeropuerto enfrenta posibles retrasos de 2 años tras el pedido del contratista para entregar la obra recién en diciembre de 2028, a pesar que el director General del Ministerio de Tierra, Infraestructura y Transporte de Corea, Taebyung Kim, durante la firma del contrato, aseguró su término en 2024. Además, existe un déficit presupuestal en el Ministerio de Transportes (MTC) de S/65 millones, y deudas por casi US$900 mil con comunidades campesinas locales. Pareciera que el MTC se ha alineado con dichas advertencias, y, según sus propias informaciones actualizadas, el 2027 será un “año de construcción” y, recién a fines de 2028, podrían iniciarse sus operaciones.

 

Bajo este panorama, el nuevo cronograma presentado por el contratista coreano postergando el plazo de trabajos del aeropuerto, sin sustento técnico, ha generado alerta e incertidumbre sobre fechas oficiales y presupuestos finales. Pero además, existe otro tema muy preocupante que no ha sido aclarado totalmente, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco), desde 2019, así como arqueólogos, antropólogos e historiadores, han mostrado preocupación sobre los impactos que se podrían producir por la operación del aeropuerto en el Valle Sagrado de los Incas y principalmente sobre Machu Picchu, entre otros motivos, por la cantidad de sobrevuelo de aviones de mayor tamaño produciendo elevados niveles de huellas de vibraciones y ruidos, por la construcción de nuevas vías de acceso, mayor cantidad de turistas, y sobrepoblación y contaminación en Aguas Calientes (oficialmente Machu Picchu Pueblo), y en el distrito de Chinchero.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 7 de noviembre de 2026

 


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