Artículos de opinión de Alfredo Palacios Dongo

HUNDIMIENTO DE GOLETA CHILENA COVADONGA, EPISODIO CRUCIAL DE NUESTRA HISTORIA



 

El pasado día 13 la Marina de Guerra del Perú conmemoró el 146° aniversario del hundimiento de la goleta chilena Virgen de la Covadonga, ocurrido el 13 de setiembre de 1880 frente a las costas de Chancay, durante la Guerra del Pacífico. En la ceremonia se rindió homenaje a quienes protagonizaron este importante episodio, así como se resaltó esta acción para preservar y transmitir la memoria naval.

 

Durante la guerra, en momentos que la situación de nuestra escuadra naval era crítica, Chile, desde el 1 de setiembre de 1880, impuso un riguroso bloqueo naval a los puertos del Callao, Ancón y Chancay, designando a la goleta Covadonga para el bloqueo del puerto de Chancay y evitar el ingreso de armas a la resistencia peruana.

 

Por acción del patriotismo de un grupo de peruanos que actuaban como “Fuerzas Sutiles”, dirigidos en el puerto por el teniente primero Decio Oyague Neyra, a cargo de la brigada torpedista, y apoyados por el inventor y armero Manuel José Cuadros, camuflaron en el falso suelo de la quilla de un pequeño bote de recreo elegante y atractivo, un artefacto explosivo en forma de torpedo conteniendo 350 Kilogramos de dinamita, además, para tentar al enemigo, lo cargaron con víveres, aves de corral y frutas, dejándolo flotar a la deriva en la bahía.

 

El día 13, día del hundimiento, el comandante de la Covadonga, capitán de corbeta Pablo de Ferrari, ordenó inspeccionar dicho bote, y al no encontrarse nada sospechoso, dispuso acercar el bote al buque e izarlo a bordo, dicha maniobra liberó un mecanismo de resorte que accionó el fulminante produciendo una gran explosión que le ocasionó un inmenso forado a la goleta, hundiéndose en unos 3 minutos, murieron el comandante y 31 tripulantes, fueron tomados prisioneros 48 tripulantes y 29 de ellos pudieron salvarse abordando un bote que fue rescatado por la cañonera chilena Pilcomayo.

 

Hubo muchos pedidos para reflotar la Covadonga. En 1987, la cámara de diputados propuso hacerlo, por lo que el Servicio de Salvamento y la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina, efectuaron investigaciones subacuáticas a unas 11 brazas (20 metros) de profundidad y llegaron a la conclusión que la madera del casco se encontraba en estado de putrefacción y carecía de puntos de soporte, concluyendo que no era posible el reflotamiento o recuperación del casco.  

 

Según el antropólogo peruano Miguel Julio Pereda, el hundimiento de la goleta Covadonga fue una victoria material y moral para el Perú, y significó consternación y estupor para Chile. Los propios historiadores chilenos describieron así el momento: Vicuña Mackenna manifestó "No era aquella goleta el barco más importante de la armada, pero era el más querido por el país y su marina", porque durante el conflicto de Chile con España, en noviembre de 1865, fue capturada la Covadonga por la armada chilena, siendo considerada como un trofeo de guerra; asimismo, el chileno Gonzalo Bulnes indicó que "En esos días ocurrió un suceso que conmovió al país, la Covadonga fue echada a pique en Chancay por un torpedo".

 

Bajo este panorama, el hundimiento de la Goleta chilena Covadonga, representa para el Perú una victoria estratégica e histórica que simboliza la defensa de la soberanía marítima y el espíritu de resistencia peruana. Es un episodio crucial de nuestra historia que debe preservar y fortalecer nuestra memoria sobre la Guerra del Pacífico.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, sábado 19 de setiembre de 2026

 

 


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