Mañana,
domingo 7, durante la segunda vuelta electoral, los peruanos que somos demócratas
y exigimos libertad y estabilidad para nuestro país, votaremos por el partido
Fuerza Popular de Keiko Fujimori (FP), porque respalda la vigencia del sistema
democrático y el Estado de Derecho, la estabilización económica, promoción de
la inversión, defensa de los derechos humanos y educación y formación con
valores y principios.
No
votaremos por el partido Juntos por el Perú de Roberto Sánchez (JP), porque
como partido comunista marxista, propugna la lucha de clases e incita el odio, busca
la captura ideológica del Estado y representa el camino que amenaza a nuestro
país de regresar al experimento fracasado del populismo autoritario de
corrupción, inestabilidad y confrontación que inició su socio y aliado Castillo
desde julio 2021 en su nefasto período de 1 año y 130 días, y el 7 diciembre
2022, al intentar dar un golpe de Estado, fue destituido terminando en la
cárcel.
De
llegar al poder JP, nos traería devastadoras
consecuencias por su ideología expansiva, confiscadora y totalitaria. Increíblemente,
aun estando prohibido constitucionalmente y por ley, a solo 7 días de la
segunda vuelta, Sánchez tuvo la desfachatez de presentar un nuevo plan de
gobierno (lo cambió 2 veces en un día) para sustituir las siguientes acciones
radicales y extremistas de su plan de Gobierno original, único válido para
efectos electorales: Un reemplazo total de la Constitución por
intermedio de un proceso popular o Asamblea Constituyente (lo cual no es una alternativa constitucional, y con este cambio Juntos
por el Perú busca la permanencia del presidente sin plazos para perpetuarse en
el poder); la creación de una democracia sustantiva, participativa y
popular, y de un poder popular “el pueblo” como nuevo poder del Estado;
renegociación de los TLC, eliminación de contratos-ley y mayor control estatal
de los recursos; estatizaciones; y la alineación al eje de
Cuba-Venezuela-Nicaragua (con lo cual Sánchez copiaría el modelo venezolano de
Maduro del socialismo del siglo XXI que no consideraba dictadura).
En
economía, el partido comunista de Juntos por el Perú creará empresas públicas, afectará
la inversión privada y la minería formal, perjudicará la producción y el
crecimiento, aumentará la inflación, se incrementarán los precios de alimentos
básicos, aumentará hasta S/1,500 el sueldo mínimo vital, afectando a micro y
pequeñas empresas, se reducirá el empleo y aumentará la informalidad, habrá
gran fuga de capitales y talentos. En educación, incrementará la ideología
comunista en los colegios con cursos politizados extremistas. También, apoyará
la minería informal e ilegal en todo el país y los cultivos ilegales de coca en
el Vraem, además, llenará de comunistas todas las instituciones
del Estado y, para
colmo, también ejecutará una segunda reforma agraria.
Pero
lo más grave es la influencia del etnocacerismo de Antauro Humala en JP pese a
su radicalismo extremo y haber sido sentenciado a 19 años de prisión por la
asonada del “andahuaylazo” con el asesinato de 4 policías, además, es muy grave
el acuerdo político firmado el 12 de mayo entre Sánchez y el Fenatep (fachada
del Movadef) para “cambio de Constitución e impulsar la libertad de los
luchadores populares y el cese de los llamados juicios penales”.
Los
peruanos demócratas, con nuestro voto por FP, tenemos la gran responsabilidad de impedir
que el gobierno comunista marxista de JP nos avasalle con acciones radicales y
extremistas y se perpetúe en el poder, destruya nuestra democracia, nuestras
libertades individuales, de expresión, mercado, empresa, industria y finanzas y
empuje a nuestro país al despeñadero.
Artículo
de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 6 de mayo de
2026



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