El
día de mañana, 12 de abril, se realizarán las Elecciones Generales 2026 con participación
de 36 partidos y de 27.3 millones de peruanos habilitados para votar.
Este proceso electoral es muy importante para nuestro país porque los peruanos
debemos buscar cambiar el rumbo de nuestra reciente historia con un frágil
escenario de inestabilidad política, fragmentación de partidos y una profunda
desconfianza institucional que nos viene acechando desde hace casi 3 décadas (solo
en los últimos 10 años pasaron 8 presidentes y actualmente tenemos 4
expresidentes presos), pero lo más grave de los últimos años es el incremento
de inseguridad ciudadana que no es combatida y se extiende exponencialmente a
nivel nacional. Esta compleja situación la podríamos revertir en este proceso
electoral. ¿Qué futuro queremos para nuestro país?
Votemos por un candidato en el
que prime la honestidad y coherencia, que tenga conceptos claros para que en su
gobierno pueda mejorar el sistema político con mayor transparencia, justicia,
igualdad, y además, fortalecer las instituciones para otorgar a nuestra
democracia legitimidad, solidez y sostenibilidad.
Votemos por un candidato con
valores, cualidades, virtudes y convicciones, que sea preparado, capacitado,
con ideas claras, con vocación de servicio, que pueda enfrentar, con
convicción, la corrupción, las economías ilegales, la enorme burocracia
gubernamental y la grave inseguridad ciudadana.
No
votemos
para presidentes y vicepresidentes de partidos políticos sin cohesión ideológica, programática,
sin identificación ni integración, tampoco por partidos de izquierda radical y
antisistema que usan prácticas fascistas empleando términos de nacionalismo y justicia
social, que su único fin es cambiar la Constitución y llevarnos hacia un Estado
totalitario, tampoco, por partidos con recurrente transfuguismo político que
engañan y estafan la voluntad del voto ciudadano, ni por partidos que
falsificaron firmas para inscribirse en las elecciones, ni por aquellos
partidos financiados por la minería ilegal, y menos por partidos populistas y
demagogos que son incoherentes entre su discurso político y la realidad, que
hasta ofrecen indultar al golpista Castillo o gastar las reservas
internacionales de nuestro país, además, no votemos por partidos sin filtros
éticos que tienen en sus listas candidatos con sentencias penales
(incumplimiento de obligación alimentaria, peculado, conducir en estado de
ebriedad, violencia familiar, malversación de fondos, homicidio culposo,
resistencia a la autoridad, falsificación de documentos, hurto, lesiones,
estafas, entre otros).
No
votemos
por partidos que actúan solo por conveniencia y buscan en la política un medio
esencial de vida tratando de mantener el poder para copar espacios y cargos, lo
cual inexorablemente se transformará en focos de corrupción como un sistema
enquistado delictivo en la política. Las trapacerías políticas amparadas por el
poder tienen un profundo impacto negativo sobre nuestra sociedad, estas
actitudes frivolizan la función pública y disminuyen la calidad de la política
bloqueando el camino de nuestro país hacia el desarrollo.
Bajo
este panorama, si queremos el mejor futuro para nuestro país, debemos votar
como una obligación cívica evitando el ausentismo (incluyendo los 2.6
millones de peruanos mayores de 70 años cuyo voto es facultativo), y
haciéndolo a través de un voto bien
informado, con serenidad y responsabilidad, por un candidato que pueda
alcanzar, mediante patrones de acción y organización, el bienestar de la
sociedad, el logro del bien común y el fortalecimiento de una estructura de
virtudes y valores públicos dejando de lado todo interés personal o partidario
por conveniencia.
Artículo
de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 11 de abril de
2026



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