Paradójicamente,
la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), durante las últimas elecciones,
emitió normas pidiendo a la ciudadanía tener “una votación ordenada, confiable
y transparente donde prime la libertad de elección”, sin embargo, Corvetto generó
precisamente lo contrario, retrasó la votación demorando la distribución de
material electoral y tecnológico en Lima Metropolitana hasta después de las 2
de la tarde para recién abrir las mesas de sufragio que debió iniciarse a las 7
de la mañana, afectando a partidos de derecha ya que mucha gente que fue
temprano a votar se retiró sin hacerlo, generándose enormes protestas. La ONPE demostró
falta de planificación, incapacidad, ineficiencia hasta presuntas acciones
premeditadas de parcialidad a partidos de izquierda.
Lo
más grave fue que Corvetto implementó, para Lima y Callao, un sistema STAE (Solución
Tecnológica de Apoyo al Escrutinio) para supuestamente registrar información,
imprimir actas de instalación, sufragio y escrutinio, captura y fotografías de
firmas y firmantes, transmitiendo los datos directamente al centro de cómputo para
acelerar resultados y reducir errores de transcripción manual, sin embargo, dicho
STAE fue un fracaso total, se presentaron fallas en todo el sistema,
principalmente en la incompatibilidad del Software, en las laptops, impresoras y
cartuchos de tinta de pésima calidad. Por haberse presentado infinidad de
reclamos de mesas de votación, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto
Burneo, dispuso que Corvetto no siga usando el STAE y restablezca la operación
manual, sin embargo, éste no cumplió y ordenó deliberadamente que continúen
usándolo. Lo inaudito es que para implementar este sistema la ONPE adquirió
30,000 laptops e impresoras que pocas sirvieron, y muchas, aún sin usar, están
almacenadas en depósitos de la ONPE en Lurín, además, recién en febrero (a 2
meses de las elecciones), con absoluta falta de planificación, lanzó una
convocatoria para cubrir más de 15,000 plazas de coordinadores técnicos STAE
para asistir a miembros de mesa y personeros.
Bajo
este panorama, existe una crisis generalizada de desconfianza Ahora vemos como
el reemplazante de Corvetto, Bernardo Pachas, nos dice a los peruanos, de
manera flemática e imperturbable, que a pesar de las “irregularidades
registradas” el proceso continuará a la siguiente etapa electoral.
Por
su parte, el JNE, Burneo, responsable de la fiscalización del proceso electoral
y de proteger y resguardar su transparencia con probidad y firmeza, sin
embargo, aún no toma ninguna decisión que repare o subsane los irreales
y engañosos resultados del sufragio. El JNE y su pleno no debería descartar la
posibilidad de disponer la realización de una elección complementaria parcial o
total en Lima Metropolitana, además, debería revisar las alteraciones
denunciadas en las actas electorales a nivel nacional, asimismo, investigar unas
4,000 actas de zonas rurales iniciadas con número ”9” que estarían adicionando miles
de votos irreales al candidato de extrema izquierda Sánchez, también debería
considerar la conveniencia de realizar una auditoría de las cédulas de sufragio
y acras electorales a cargo de una entidad internacional reconocida (que podría
demorar entre 5 a 7 días). El JNE debe asegurar la legalidad y transparencia
del proceso y cumplir el artículo 176° de la Constitución “El escrutinio debe
ser reflejo exacto y oportuno de la voluntad del elector expresada en las
urnas”, caso contrario, se afectará seriamente nuestra democracia, se deslegitimizará
al próximo gobierno y se pondría en grave peligro nuestra institucionalidad.
Artículo
de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO. fecha 25 de abril de
2026



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