Artículos de opinión de Alfredo Palacios Dongo

LA AGENDA SUBMARINA

Diferendo marítimo entre Perú y Chile compromete un área equivalente a los departamentos de Lima y Piura juntos.

En 1997 la Armada chilena elaboró esta Carta de Navegación en la que trazó el límite marítimo con el Perú, y que mereció la protesta de Torre Tagle. En tierra firme aparecen las dos torres de enfilación instaladas por ambos países en 1969 para fijar el paralelo, el último error nacional en la materia.

¿Quién dijo que los diferendos limítrofes con Chile quedaron zanjados con el Acta de Ejecución del Tratado de 1929 firmada en 1999? Pues no es así. Al menos no es eso lo que piensan algunos mandos retirados de la Armada Peruana o de la propia Cancillería. En la agenda bilateral el límite marítimo entre ambas naciones sigue siendo un tema pendiente.

A pesar de ello muchos oficiales y funcionarios hablan de "una usurpación de 35,000 kilómetros cuadrados de mar peruano".

El tema no es materia de la agenda oficial de la visita de Estado del Presidente Toledo a Chile, pero levantó suficiente oleaje como para preocupar al ministro de Relaciones Exteriores Allan Wagner. El lunes último, el Canciller calificó el tema de la frontera marítima como "muy difícil" y "complicado". Advirtió que "el estudio de esta situación debe ser en el ámbito de la paz, cooperación e integración y para abordarlo se requiere reserva".

El ministro Wagner está empapado en el tema. En 1985, siendo ministro de RR.EE. de Alan García fue el primero en abordar el diferendo de manera formal con el entonces Canciller chileno, Jaime del Valle. Al año siguiente, el embajador Juan Miguel Bákula sostuvo una entrevista con Del Valle sobre la materia. De esta reunión surgió una nota diplomática.

TRASLAPE MARITIMO

El diferendo surge de las dos maneras que contempla el derecho internacional para delimitar la soberanía sobre las 200 millas marinas de mar territorial de cada país: en base a la línea paralelo que se proyecta a partir del litoral, o de la llamada línea media o equidistante.

El asunto no reviste mayor importancia en nuestra frontera con el Ecuador, pues la discrepancia entre una u otra metodología es de apenas 2 grados a favor del Ecuador.

1985, Santiago. Allan Wagner con el Canciller de Chile Jaime del Valle. Al lado, el área del traslape entre el mar soberano definido en base a la línea paralela y aquella en función a líneas medias o equidistantes. La merma en el Sur es evidente.

En cambio, en el Sur surge un traslape significativo. Al trazarse la línea media a partir de la peculiar morfología del litoral peruano cerca a la frontera con Chile, ésta apunta a ojo de buen cubero hacia la Isla de Pascua.

Sin embargo, la línea en base al paralelo que actualmente define la frontera marítima entre ambos países reduce el mar territorial peruano a la altura de Ilo a escasas 80 millas en dirección sur, en Sama a 20.

"El área en discusión es del tamaño al departamento de Lima y Piura juntos", sostiene el ex comandante general de la Armada Peruana (julio-noviembre 2001), almirante (r) Alfredo Palacios Dongo.

Basta con imaginar la cantidad de anchoveta, merluza y jurel en esas aguas, amén de potenciales recursos mineros en el zócalo continental, para comprender la hondura del tema.

No cabe duda que la aplicación de una línea media o equidistante zanjaría el contencioso de manera salomónica. Pero para Chile, muy convenientemente, el tema ya fue zanjado.

NUESTROS PROPIOS ERRORES

El primero en fundamentar la tesis de un diferendo marítimo fue el ex comandante general de la Armada peruana, Guillermo Faura Gaig, en "El Mar peruano y sus límites", en 1977. La tesis no tardó en prender.

La Constitución de 1979 determinó que "el dominio marítimo se establecerá en base a las medidas de las líneas base que establece la Ley". La Constitución de 1993 se ratificó en ello.
Se trata de una enmienda que el Perú busca introducir al cúmulo de acuerdos bilaterales sobre la frontera marítima y que nacen en la Declaración de las 200 Millas de Mar Territorial, en 1947. Según ésta el Perú "ejercerá dicho control y protección sobre el mar adyacente a las costas del territorio peruano en una zona comprendida entre esas costas y una línea imaginaria paralela a ellos y trazada sobre él a una distancia de 200 millas".

Almirante (r) Alfredo Palacios. "Nadie se interesa. Es incomprensible".

La Declaración de Chile de 1947 y la Declaración de Santiago de 1952 se basan en la misma premisa. En 1954 se llegó a establecer "una Zona Especial a partir de las 12 millas marinas de la costa, de 10 millas marinas de ancho a cada lado del paralelo ...".
"Para cerrar con broche de oro -comenta irónicamente Palacios Dongo- en 1968 y 1969 el Perú suscribió con Chile dos actas para la instalación de dos torres de enfilación para delinear el paralelo".

"Este es un tema que ha nacido de nuestros propios errores", lamenta el submarinista, quien conoce esas aguas como la palma de su mano. "Nadie se interesa en el tema. Es incomprensible".

LA CONVENCION DEL MAR

La posición peruana es respaldada por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar -señala Palacios-. En el Art. 15 se dice "que los países con fronteras adyacentes no tienen derecho de ampliar su mar territorial más allá de la línea media".

El problema es que Chile, al ratificar su adhesión a la Convención del Mar, en 1997, lo hizo declarando reserva respecto a los límites. Y el Perú no la ha suscrito.

Para abordar una futura batalla jurídica Palacios sostiene que es necesario: Decisión política, trazar las líneas bases, no desarmarnos unilateralmente, y adherir al Perú a la Convención del Mar.
Publicado en la revista CARETAS N° 1735, fecha 22 de agosto de 2002


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