Artículos de opinión de Alfredo Palacios Dongo

¿POR QUÉ CHILE SE AFERRA AL ANILLO ENERGÉTICO?

Entre los días 20 y 22 del presente mes se llevó a cabo en la ciudad de Santa Cruz, Bolivia, la 40° reunión de la Comisión de Integración Energética Regional (CIER), donde las máximas autoridades chilenas de ese sector, el ministro de Economía, Jorge Rodríguez, y el secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE), Luis Sánchez Castellón, emprendieron una gran ofensiva diplomática-comercial y asimismo se mostraron muy impetuosos para impulsar el anillo energético entre Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Perú, y, por último, Bolivia, todavía en calidad de observador.

Pero, ¿Cual es el verdadero motivo por el cual Chile se aferra a este anillo energético? Veamos: Casi el 60% de la generación de electricidad de Chile proviene de centrales hidroeléctricas y el restante 40% de centrales termoeléctricas ubicadas en Mejillones empleando gas natural suministrado por Argentina. Es así que en noviembre de 1995 Argentina y Chile firmaron un Protocolo de Interconexión Gasífera que le permitía a Chile asegurar dicho suministro para cubrir su consumo aproximado de 22 millones de metros cúbicos diarios. Inicialmente el suministro era normal y representaba para Chile un gran negocio, pues las tarifas de los consumidores se redujeron en aproximadamente un 20%, sin embargo, en el año 2001, cuando se presentó en Argentina la crisis económica más grave de su historia tuvieron que congelar las tarifas de los servicios básicos, incluyendo el gas, lo cual limitó su producción y afectó su demanda interna, situación que fue agravándose y es a partir de marzo 2004 que empiezan a priorizar su consumo interno exportando sólo los excedentes. Así empezaron las reducciones del suministro a Chile llegando hasta el orden de los 5 a 7 millones de metros cúbicos diarios, equivalente a más del 25% del total de su consumo, afectando progresivamente su suministro energético ocasionando apagones, desabastecimiento en los hogares, aumentos de tarifas y afectando en especial a las industrias y empresas que utilizaban gas natural, las cuales se vieron obligadas a bajar su nivel de producción o reemplazar el gas, para seguir operando, por una central de combustible alternativo como el diesel, que es cuatro veces más caro.

En abril del 2004 Chile envió una nota de protesta a Argentina manifestando que el recorte en el suministro de gas violaba el Protocolo de 1995, siendo inmediatamente respondida por Argentina indicando no haber violado ningún tratado ni acuerdo aduciendo que el mismo transgredía su legislación interna. Este tema del gas ha sido arduamente debatido en Chile empleándose el concepto de la seguridad nacional, en el sentido de que debe ser aumentada sobre la base de la diversificación con el fin de evitar así la dependencia del gas argentino. Inclusive el presidente Lagos ha manifestado que "un país que crece de la forma que está creciendo Chile, requiere aumentar cada 7 u 8 años la producción energética al doble”. Como resultado de este debate, han definido una nueva política energética que considera el incentivo de generación eléctrica con recursos térmicos, eólicos y de carbón, sin embargo, el cambio de matriz es muy costoso y su implementación es de largo plazo.

Por otro lado, la posibilidad de que Chile reciba el suministro de gas natural de Bolivia es muy remota ya que este país mantiene, como principio en este tema, la demanda de su salida al mar. Recordemos que Bolivia el año pasado advirtió a Argentina sobre el gas que le exportaba que "ni una sola molécula se venda a Chile” y además, actualmente, antes que integrarse al anillo energético ha manifestado su preferencia de continuar con la venta de su gas a Argentina y Brasil a través de negociaciones bilaterales.

En el presente año, han continuado los recortes de suministro a Chile por parte de Argentina y asimismo, debido a la reciente publicación de una resolución de este país favoreciendo el mercado local sobre el exportador, hace presagiar una caída aún mayor en el flujo de gas natural durante el año 2006, con el consecuente impacto significativo en los precios del sector eléctrico chileno.
Todo este panorama nos explica claramente que el verdadero motivo por el cual Chile se aferra al anillo energético como una de sus aspiraciones más importantes, es por su urgente necesidad de abastecimiento de por lo menos 10 millones de metros cúbicos diarios de gas natural desde nuestros yacimientos de Camisea.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 30 de noviembre de 2005

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