DESDE 2021 CONTINÚA LA FUGA DE CAPITALES DE NUESTRO PAÍS



La fuga de capitales es el éxodo de activos financieros y capital de un país debido a diversos factores, principalmente, inestabilidad política o económica, devaluación monetaria o aumento de controles de capital. En nuestro país la principal razón de la fuga de capitales se inició desde que el golpista expresidente Castillo fuera proclamado como presidente electo, tuvimos la mayor fuga de capitales de la historia, tal como manifestó el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, en el último CADE Ejecutivos (noviembre 2023). En 2021 fugaron al extranjero grandes flujos de utilidades retenidas, inversiones, ahorros, activos y recursos de empresas y personas naturales por US$ 17,161 millones siendo colocados en el exterior como capitales de corto plazo, depósitos, inversiones o préstamos, esta situación ocasionó la depreciación del sol, obligando al BCR a ejecutar la mayor intervención de venta de US$ 17,600 millones para frenar la subida del tipo de cambio.  

 

En 2022 continuaron las acciones negativas que Castillo transmitió a los inversionistas y a la población ocasionando  que continuaran fugando US$ 3,643 millones, en 2023, aunque el ex MEF Contreras indicó que estaban retornando los capitales, por el contrario, según el BCR, salieron US$ 1,685 millones, y el primer semestre de 2024 han continuado saliendo US$ 423 millones.

 

En la actualidad, las principales causas de caída de la inversión privada y fuga de capitales de corto plazo se deben a nuestro complejo e inestable panorama político, el limitado capital político del gobierno, la enorme fragmentación del Congreso, la incertidumbre política y la falta de una firme institucionalidad, lo cual se agravará en 2025 por la etapa preelectoral debido a la increíble cantidad de 35 partidos inscritos y 31 adicionales en proceso de inscripción, también por no cumplirse este año con la meta de 2.8% del déficit fiscal, que llegará a 3.3%, y, por la crisis financiera de Petroperú que se ha convertido en una grave amenaza para la estabilidad fiscal, además, por la falta de estrategia del gobierno para enfrentar la gravísima inseguridad ciudadana convertida en “terrorismo urbano”.

 

Bajo este panorama, la situación descrita sumada a la incertidumbre sobre la falta de transparencia en la implementación de políticas económicas, políticas del gobierno respecto a la inversión privada y gestión fiscal, incrementará la desconfianza de los inversionistas privados extranjeros y nacionales que buscarán resguardar su patrimonio, así como parte de la población con mayores recursos, que intentará poner a buen recaudo sus propiedades, inmuebles o activos financieros, y si el gobierno no toma las medidas urgentes del caso para revertir esta situación, continuará la fuga de capitales, lo cual impactará en nuestro sistema económico financiero.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 28 de setiembre de 2024

  

CALIFICADORAS INTERNACIONALES CONTINÚAN BAJANDO NUESTRAS CALIFICACIONES CREDITICIAS



El pasado 25 de abril, la empresa calificadora de riesgo Standard & Poor’s Global Ratings (S&P), rebajó su calificación soberana al Perú, de deuda en moneda extranjera de largo plazo, de BBB a BBB- y en moneda local de BBB+ a BBB, además, redujo el riesgo de transferencia y convertibilidad de A- a BBB+, poniendo a nuestro país en su nivel más bajo desde 2011 y en peligro de perder el grado de inversión, una nueva rebaja de nivel de la calidad crediticia de BBB- a BB+ dejaría el grado de inversión y pasaría al grado especulativo o de alto riesgo. Cabe mencionar que S&P, para su calificación, se basa en 5 factores de evaluación: institucional, económica, externa, monetaria, promedio de la flexibilidad fiscal y desempeño de la deuda de la calidad crediticia.

 

S&P considera que el complejo panorama político de nuestro país, la fragmentación del congreso y el limitado capital político del gobierno, pesan sobre la confianza de los inversionistas privados, lo cual supone un costo para el crecimiento, limitando la capacidad para reconstruir su espacio fiscal. Además, advierte que, durante los próximos 2 años, podrían bajar las calificaciones si la política económica precipita un mayor deterioro de la confianza de los inversionistas y genere menor crecimiento, presione el déficit fiscal y acelere el aumento de la carga de la deuda. El complejo panorama de incertidumbre política en nuestro país, previo a las próximas elecciones, puede limitar la aplicación de políticas más oportunas que impulsen la inversión y expectativas de crecimiento económico, especialmente en términos per cápita.

 

Pero no solo se trata de S&P, la calificadora Fitch Ratings, redujo, en octubre 2022, su calificación de BBB estable a negativa BBB- (inestabilidad por incertidumbre y exposición a condiciones adversas), y la calificadora Moody’s, en enero 2023, redujo su calificación de la deuda externa de los bonos del Perú a largo plazo y de la deuda local, de una calificación Baa1 a negativa -Baa1, ocasionando perspectivas crediticias negativas a mediano plazo. Ambas calificadoras advierten que la perspectiva de calificación es negativa con riesgos a la baja.

 

Bajo este panorama, nuestras calificaciones crediticias han llegado a una situación que debilitan nuestros cimientos estructurales de perfil crediticio, como tal, se dificultaría el giro de las organizaciones internacionales, y, se incrementarían las tasas de interés en los mercados extranjeros. El ministro de Economía, José Arista, ha asegurado que “toma estas calificaciones con responsabilidad siendo un impulso para realizar ajustes y reactivar la economía”, en todo caso, lo que Ud. debería hacer, Sr. ministro, es mejorar el crecimiento económico, reducir la inflación, evitar la recesión, y, principalmente, expandir la inversión privada generando certidumbre en los mercados financieros.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 11 de mayo de 2024

  


MALAS PROYECCIONES Y BAJOS INDICADORES ECONÓMICOS CREAN ESCENARIO DE INCERTIDUMBRE


 

Durante el XVI Foro Internacional de Economía "Quo Vadis 2023" de la Cámara de Lima, el  ministro de Economía, Alex Contreras, aseguró que en julio se registraría la tasa de crecimiento (PBI) más alta del año, y marcaría el derrotero de recuperación económica, sin embargo, su pronóstico fue totalmente erróneo, de acuerdo al último registro del INEI, en julio se registró una caída de -1.29%, la segunda tasa más baja del año (en mayo cayó -1.43%), nuestra economía está en los niveles más bajos en décadas, el PBI 2023, según el BCR, crecería un ínfimo 0.9%, a su vez, Contreras proyectó 2.5%, ajustó su proyección a 1.1% y aún se quedó corto.

 

El ministro de Economía, que según encuesta Datum tiene una desaprobación de 64%, no puede darse el lujo de equivocarse en proyecciones del PBI por tratarse de un tema sensible que mide el nivel del comportamiento de la actividad económica y se plasma en el poder adquisitivo y empleo, además, influye de manera directa en indicadores de pobreza (según el Banco Mundial: 70% de peruanos son pobres o vulnerables), desnutrición infantil (después de 12 años aumentó a 11.7%), anemia infantil (42.4%), informalidad y precariedad (70%), entre otros.

 

La inversión privada que incide directamente en el PBI, según el BCR, en 2023 caería -5.3%, pero para IPE y Macroconsult sería peor (-7.5% y -8% respectivamente), su descenso comenzó desde la gestión del corrupto Castillo y actualmente continúa con Boluarte, esta situación es muy grave porque representa 80% del total de inversión en el país, y es indispensable para disminuir la pobreza, promover empleo, reducir la informalidad, impulsar el consumo privado y generar infraestructura social. También la minería, que tiene un rol fundamental en el crecimiento económico, y según el BCR ha aportado 8.7% del PBI en los últimos 10 años, al cierre del 2023 caería increíblemente hasta -18.1%.

 

Bajo este panorama, el actual gobierno comunista tiene enorme responsabilidad en la caída del PBI por haber generado un entorno de inestabilidad política y social, desalentando la inversión privada, principalmente la minera que promueve desarrollo, genera recursos de inversión pública e impulsa cierre de brechas sociales y económicas. Esta preocupante situación ocasiona enorme incertidumbre en el país lo cual es un lastre para el crecimiento del PBI, origina baja confianza empresarial, crea dificultad para reactivar la economía y genera fuga de capitales, reducción de empleo, alta inflación y bajo consumo privado. El World Uncertainty Index (WUI), según su índice de incertidumbre mundial (con data para 143 países), el Perú, en los últimos años, no tiene resultados económicos alentadores que incluso son peores que el promedio de América Latina.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 23 de setiembre de 2023


CALIFICADORAS DE RIESGO SIGUEN ADVIRTIENDO SOBRE NUESTRA FRAGILIDAD ECONÓMICA Y POLÍTICA



En el actual gobierno comunista, tanto durante la primera etapa del corrupto Castillo, como en esta segunda etapa de Boluarte, las calificadoras de riesgo Fitch Ratings, Standard & Poor’s y Moody´s han reducido el cambio de calificaciones a la baja y nos siguen advirtiendo sobre la posibilidad de nuevas mediciones negativas, esto significa reducciones por condiciones adversas para poder cumplir sus obligaciones de deuda, y, para ello analizan tanto la situación de política económica y financiera así como el ámbito político y social.

 

En el caso de Fitch Ratings, su director de Soberanías ha advertido una posible rebaja de su última calificación del 20 de octubre 2022 en que redujo su calificación de perspectiva de inversión en Perú de BBB estable a negativa BBB- (inestabilidad por incertidumbre y exposición a condiciones adversas). Esta nueva advertencia se basa en el deterioro de la estabilidad política del gobierno, la cual no puede ser desligada de la economía, pudiendo incrementarse los riesgos crediticios y con ello el grado de inversión, lo cual afectaría el escenario económico y la inversión privada.

 

En el caso de Standard & Poor’s, su última calificación (BBB-) la presentó el 12 de diciembre 2022 (días después que el corrupto Castillo fuera vacado) y actualmente acaba de señalar una posible rebaja, y aunque el Perú mantiene sólidos fundamentos macroeconómicos, el balance de riesgo registra alta incertidumbre por inestabilidad política, lo cual elevaría los costos de financiamiento para el gobierno, y, además, limitaría préstamos de largo plazo para el sector privado.

 

La calificadora de riesgos Moody’s, el 3 de setiembre de 2021 (dos meses después de asumir el corrupto Castillo), redujo, por primera vez en 20 años, su calificación de la deuda externa de los bonos del Perú a largo plazo y de la deuda local, de una calificación A3 estable a una perspectiva menor (Baa1), y el 31 de enero 2023 la redujo a negativa -Baa1, principalmente por el riesgo político y reducida capacidad de formulación de políticas del gobierno que afectan la confianza de los inversionistas ocasionando perspectivas crediticias negativas a mediano plazo.

 

Bajo este panorama, las calificaciones negativas de empresas calificadoras de riesgo debilitan los cimientos estructurales de perfil crediticio de nuestro país, el gobierno debería enfrentar los factores que más influyen en las bajas calificaciones de riesgo, además de nuestra débil situación económica por bajo crecimiento económico, elevada inflación, posible recesión, disminución del consumo, contracción de inversión privada por políticas populistas, bajos niveles de productividad, desempleo, pobreza, también afectan las tensiones políticas, problemas de gobernabilidad, deterioro de la fortaleza institucional, incapacidad para solucionar conflictos sociales, entre otros.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 22 de julio de 2023

  

BAJAN CALIFICACIÓN CREDITICIA AL PERÚ POR INSEGURIDAD SOCIAL Y POLÍTICA




El pasado día 31 nuevamente la calificadora internacional Moody’s Investors Service (Moody’s) redujo al Perú la perspectiva de las calificaciones a largo plazo en moneda local y extranjera, de estable (desde setiembre 2021), a una perspectiva negativa (Baa1: capacidad para cumplir obligaciones financieras pero con condiciones económicas adversas), debido a la intensificación de la conflictividad política y social, lo cual advierte una grave amenaza a la economía y a la gobernabilidad; según ha advertido esta calificadora, en nuestro país existe una amenaza latente de daño y menoscabo de la institucionalidad, gobernabilidad, manejo de las políticas y de la economía, lo cual socava la capacidad de recuperación económica afectando las perspectivas crediticias de mediano plazo y con elevadas tasas de interés.

 

Cabe señalar que en setiembre 2021, Moody’s, rebajó, por primera vez en 20 años, la calificación de la deuda externa de los bonos del Perú a largo plazo y de la deuda local también a una perspectiva negativa Baa1 principalmente por el riesgo político y reducida capacidad de formulación de políticas del gobierno que afectan la confianza de los inversionistas ocasionando negativas perspectivas crediticias a mediano plazo.

 

De igual forma, las calificadoras de riesgo Fitch Ratings y Standard & Poor´s nos han rebajado la calificación y perspectiva crediticia de estable a negativa desde octubre de 2022 y diciembre de 2022 respectivamente, debido a un entorno político y social frágil que pueden llevar a cambios abruptos que indefectiblemente afectan y reducen la confianza de los inversionistas privados (80% del total de inversión en el país), lo cual afecta el crecimiento a mediano plazo y obstaculiza la gestión fiscal.

 

Actualmente, la izquierda radical está tratando de imponer un proceso constituyente a cualquier precio, intentando promover una modificación de la política y del modelo económico, lo cual socavaría la efectividad de la política y fomentaría la inseguridad jurídica por un proceso constitucional o por consideraciones políticas, además, debilitaría los pilares estructurales de nuestro perfil crediticio, y continuaría rebajándose nuestra calificación internacional.

 

Bajo este panorama, a pesar de que nuestra situación macroeconómica es sólida (baja deuda pública en relación al PBI, buenas reservas internacionales y un firme banco central), sin embargo, la inestabilidad política es grave y negativa, debemos con carácter urgente, mejorar el entorno político y la cohesión institucional, la adopción de reformas que impulsen el crecimiento sostenible, mejorar las instituciones políticas, luchar agresivamente contra la corrupción y reducir la economía informal. Caso contrario, nuestra perspectiva de calificación podría seguir reduciéndose y llegar por debajo del “nivel de grado de inversión” hasta el denominado “nivel de grado especulativo” o de alto riesgo.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 4 de febrero de 2023

  

GOBIERNO COMUNISTA OCASIONA QUE INVERSIÓN PRIVADA ESTÉ EN CAÍDA LIBRE



El comunista marxista leninista maoísta Castillo ha repetido hasta el cansancio que apoya la inversión privada, en noviembre 2021, en Arequipa, mientras la ex premier Vásquez anunciaba el cierre de cuatro mineras en Ayacucho, Castillo aseguraba estabilidad jurídica a los empresarios mineros, pero sus mayores mentiras las pregonó en el extranjero, en junio pasado en la IV Cumbre Empresarial de las Américas (en EE UU) pedía a empresarios que consideren al Perú como su aliado estratégico en la región, en agosto, a empresarios mexicanos les decía necedades “a través de ustedes se garantizan los frejoles de los pueblos”, y en setiembre, en su gira a México y EE UU invocó a los empresarios en la CELAC, OEA y ONU a invertir en Perú afirmando que su gobierno promueve las inversiones privadas, sin embargo, en sus acciones y decisiones hace todo lo contrario esforzándose deliberadamente para mantener al país en incertidumbre, con oscuro escenario, señales contradictorias y confusas, sin transparencia ni reglas claras evidenciando un escenario de confrontación y polarización, lo cual desanima a empresarios y afecta gravemente la inversión privada.

 

Sabemos que la inversión privada en nuestro país es muy importante en nuestra economía para el crecimiento económico y reducción de pobreza (representa el 80% del financiamiento total), durante tres décadas de modelo económico basado en inversión privada, libertad de precios y respeto a la propiedad privada y contratos posibilitó reducir la pobreza de 60% a 20% –hasta antes de la pandemia–, además, triplicar el PBI y expandir enormemente a la clase media, sin embargo, la ideología comunista tiene como principio fundamental la ausencia de incentivos para invertir y producir con la finalidad de limitar la competencia e innovación, lo cual conduce a la ineficiencia productiva y el estancamiento de la economía.

  

Bajo este panorama la inversión privada está en caída libre, principalmente debido a la desconfianza e incertidumbre que genera este gobierno comunista deteriorando la confianza empresarial. Según reporte del Banco Central de Reserva (BCR), la inversión privada tendrá al cierre de 2022 un crecimiento nulo (menos de 0%) debido a una contracción real de la inversión minera (-12.5%), con 218 conflictos sociales se dejaron de recaudar S/ 800 millones, pero lo más grave es que en 2023 la inversión minera continuará cayendo (-16%), y el IPE proyecta una caída de la inversión privada (-2.8%) y el crecimiento apenas llegará al 0.5 %, así, la confianza empresarial va acumulado 19 meses en terreno pesimista, y en esta situación, se reduce drásticamente la creación de empleos formales y de calidad y la informalidad bordea el 80%.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 3 de diciembre de 2022

 

CALIFICADORAS INTERNACIONALES: PERSPECTIVAS NEGATIVAS PARA NUESTRO PAÍS


 

En setiembre 2021, a tres meses de asumir el gobierno el comunista Castillo, la agencia de calificación de riesgo Moody’s, rebajó, por primera vez en 20 años, la calificación de nuestra deuda externa de bonos a largo plazo y deuda local, de A3 a una perspectiva negativa Baa1 (capacidad para cumplir obligaciones financieras con condiciones económicas adversas) principalmente por riesgo político y reducida capacidad de formulación de políticas del gobierno que ocasionan negativas perspectivas crediticias a mediano plazo. Igualmente, en marzo pasado, la agencia S&P Ratings Ratings redujo la calificación de deuda en moneda extranjera de BBB+ a BBB también por condiciones económicas adversas que debilitan la capacidad para cumplir pagos por acciones políticas que socavan la confianza de inversores limitando las perspectivas de crecimiento, y también Fitch Ratings modificó nuestra calificación crediticia en dólares de estable a negativa.

 

Las agencias S&P y Fitch Ratings redujeron la calificación de Petroperú y la degradaron a “bono basura” situándola por debajo del grado de inversión. Con este gobierno comunista el manejo de esta empresa estatal, con su refinería como “elefante blanco” es desastroso alcanzando su máxima crisis, se encuentra en descalabro financiero y esta técnicamente quebrada, pero increíblemente ha recibido del Ministerio de Economía (MEF), sin requerirle mayores exigencias, un aporte de capital US$ 1,000 millones y una línea de crédito de US$ 500 millones, adicionales a préstamos y ayudas tributarias anteriores por US$ 750 millones y S/ 500 millones respectivamente (monto total aproximado a 1% del PBI), lo cual incrementará la vulnerabilidad de las finanzas públicas y representará una carga de impuestos para los peruanos.

 

Bajo este panorama, aunque el MEF, Kurt Burneo, ha manifestado que “una rebaja en la calificación crediticia del Perú se daría en un contexto de una economía internacional inestable”, pero las calificaciones internacionales continuarán bajando por muchos factores, entre ellos, tensiones políticas creadas por el gobierno comunista, problemas de gobernabilidad, controvertidos nombramientos de ministros y funcionarios, deterioro institucional, acusación constitucional de la fiscalía contra Castillo por ser presunto líder de una organización criminal, políticas demagógicas y populistas, amenazas a la inversión privada, política antiminera e incapacidad para solucionar conflictos sociales. Todos estos factores incidirán en la reducción de calificación en las calificadoras internacionales con riesgo de perder la calificación crediticia y caer por debajo del grado de inversión, lo cual sería nefasto para el desarrollo económico de nuestro país porque se generan menores inversiones, se eleva el tipo de cambio local y se dificulta el giro de recursos de organizaciones internacionales al país incrementándose las tasas de interés en los mercados extranjeros.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 5 de noviembre de 2022

 

GOBIERNO COMUNISTA LLEVA NUESTRA ECONOMÍA A UN PUNTO DE COLAPSO




Este gobierno comunista marxista leninista en solo 9 meses y medio esta arruinando nuestra economía hasta llevarla a un punto de colapso. Ha atacado intencionalmente la inversión privada porque representa 80% del total de inversión del país y porque está directamente relacionada con nuestro crecimiento económico, y para concretar esta acción el comunista Castillo y la mayoría de sus ministros están actuando con oscuro escenario, señales contradictorias e incertidumbre, sin transparencia ni reglas claras evidenciando un escenario de confrontación y polarización, lo cual afecta la confianza de los inversionistas hasta el extremo que la inversión privada será 0% o negativa este año. El sector más atacado por este gobierno es el sector minero por ser principal motor del crecimiento, no tiene interés en resolver los conflictos sociales que repuntaron desde el inicio del gobierno, convirtiendo las mesas de diálogo en intercambios sin credibilidad que no llegan a ningún acuerdo, así, solo Las Bambas paralizada representa pérdidas diarias para el Estado de S/ 5,200 millones.

 

El pasado día 9 el ministro de Economía, Oscar Graham, asistió a la Comisión de Presupuesto del Congreso manifestando que a pesar de las medidas de exoneración de IGV y el ISC a los combustibles y productos básicos, a un costo de S/ 2,000 millones, los precios se mantendrán altos en los próximos meses, pero lo más preocupante es que el ministro Graham parece no entender que el comunista Castillo es quien quiere llevarnos a la ruina, mientras Graham, inocentemente pide al Congreso “trabajar en conjunto para reforzar la confianza de los inversionistas”, el comunista Castillo, intencionalmente, arremete contra los congresistas acusándolos de “ponerle zancadillas y de cobrar mensualmente sin trabajar”.

 

Bajo este panorama las absurdas y malintencionadas acciones comunistas del gobierno están ocasionando que la pobreza aumente imparable con 60.5% de peruanos afectados, entre pobres (25.9%) y vulnerables (34.6%), y el nivel de vida empeoró en 32.25% de hogares; aumentan inexorablemente los precios del transporte (17%) y de alimentos básicos (ejemplo, el pan, 25%); la incertidumbre política inclina a la baja nuestro crecimiento económico; en opciones de inversión, según la consultora MC&F, el 96% pierden su valor financiero ante la inflación que ha llegado a casi 9%, la más alta en 10 años; el dólar sigue con tendencia al alza, y la bolsa de valores de Lima, con importante componente minero, cae vertiginosamente por salida de inversionistas extranjeros; entre marzo y abril pasado disminuyó la creación de 5,000 empresas por la situación política y el incremento del sueldo mínimo. En conclusión, estos comunistas quieren colapsar nuestra economía y crear el caos.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 14 de mayo de 2022

 


NUESTRA ENDEBLE PRODUCTIVIDAD

La productividad es clave para alcanzar un crecimiento sostenido a mediano y largo plazo, se logra mediante un aumento continuado de la producción total de bienes y servicios finales en determinado tiempo a precios de mercado. Un país productivo activa en su proceso de forma eficiente y óptima el uso de los factores de producción (capital, trabajo y tierra) lo cual se conoce como productividad total, es decir, obtener máxima producción con mínimos recursos.

Lamentablemente en nuestro país la productividad total ha disminuido en los últimos años, según The Conference Board, entre 2011 y 2014 disminuyó -7.8%, influyendo en la reducción de nuestro crecimiento económico de 5.8% el 2013 a 2.4% en 2014, para el 2017 se proyecta 2.5%, muy por debajo del crecimiento poblacional (más de 3%), lo cual podría incrementar el porcentaje actual de pobreza de 20%. Según la Iniciativa Latinoamericana del Center for Global Development necesitaríamos crecer 7% año a año por 26 años para cerrar nuestra brecha frente a los países desarrollados.

En agosto 2014 (gobierno de Humala) se implementó el Plan Nacional de Diversificación productiva (invirtiéndose S/ 300 millones) y se creó un Consejo Nacional con el objetivo de alcanzar un crecimiento de 7% en el PBI, según el plan, promoviendo la diversificación productiva, adecuando regulaciones y simplificación administrativa y expandiendo la productividad, sin embargo, la Organización para el Desarrollo Industrial de Naciones Unidas (ONUDI) encontró gruesos errores en su concepción, siendo desechado por el actual gobierno porque según Pedro Olaechea, actual Produce, “como plan no sirve”.

Bajo este panorama la productividad se asocia, además del crecimiento PBI, con la evolución de variables económicas como salarios, inversiones, tipo de cambio, tasas de interés, por lo tanto, deberíamos basar nuestro crecimiento no solo en las inversiones (principalmente mineras) sino elevar con mayor énfasis nuestra endeble productividad, siendo necesario mejorar el capital humano con una educación escolar de calidad y capacitación post escolar para atraer talento hacia la economía del conocimiento, invirtiendo en ciencia, tecnología e innovación aplicando nuevas tecnologías organizativas y científicas para aumentar valor agregado, igualmente, manteniendo un entorno institucional estable, invirtiendo en vías e infraestructura, promoviendo mayor inclusión laboral, flexibilizando el mercado de trabajo, creando empleos de calidad, impulsando nuevos emprendedores, y en la medida que las empresas inviertan en innovación y tecnología aumentarán su productividad influyendo en la reducción de la informalidad, uno de los principales problemas del país.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 9 de diciembre de 2017 


DEFICIENTE EJECUCIÓN DE INVERSIÓN PÚBLICA

Según información del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), entre enero y el 19 de octubre 2014 se ha ejecutado el 53% del presupuesto de inversión pública (S/.20,517 millones de S/.39,400 millones), esto significa que faltando solo 72 días para terminar el año existen serios problemas de gestión y capacidad de ejecución en los 3 niveles de gobierno (central, regional y local).

El Ejecutivo, de S/.13.8 millones solo ejecutó 50% (S/.6.9 millones), y los gobiernos regionales y locales solo 58% y 52% respectivamente. Para el economista Eduardo Morón, la actual desaceleración “ha sido, en parte, autoinfligida por el colapso de la inversión pública”.
  
Pero es más grave que a pesar de enormes necesidades sociales, económicas y de infraestructura, es bajísima la ejecución de la mayoría de sectores claves del gobierno para el crecimiento y desarrollo del país: Mujer y Poblaciones Vulnerables (solo ejecutó 17%), Justicia (17%), Ambiente (27%), Producción (29%), Educación (35%), Trabajo y Promoción del Empleo (44%), Agricultura (44%), Salud (45%), e Interior (46%), además, los gastos totales para obras cayeron 0.8% respecto a 2013.

Debido a la preocupante contracción de inversión privada (proyectada por el BCR para 2014 con ínfimo crecimiento de 0.2%), la inversión pública cobra relevante importancia, sin embargo, su ejecución es muy deficiente debido principalmente al déficit de gestión de administración en los 3 niveles de gobierno que presentan escasez de profesionales e inacción de funcionarios públicos por deficiencia o baja calidad, ocasionando en muchos casos, la incorrecta formulación de expedientes técnicos por proyectos mal elaborados y estudios de viabilidad y rentabilidad social incompletos o mal estructurados.

Bajo este panorama las inversiones públicas están actualmente muy limitadas por el rezago electoral y casos de corrupción y malos manejos, afectando nuestro crecimiento e institucionalidad. El ministro Alonso Segura, intentando “maquillar” las cifras, manifiesta que la inversión pública registraría este año “un nivel histórico” de crecimiento de 6% respecto a 2013, sin embargo, esta aseveración ha sido seriamente objetada por el titular del BCR, Julio Velarde, quien ha proyectado un concluyente 0% de crecimiento.

Si no se resuelve el déficit de gestión en los 3 niveles de gobierno, no solo empeorará la ejecución de la inversión pública, sino que al no ser correctamente planificada y proyectada, su postergación hasta los últimos meses del año, seguirá produciendo inversiones y obras ineficientes e improductivas.   

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 25 de octubre de 2014

  

PRESUNTUOSO CRECIMIENTO ECONÓMICO

Según el último registro difundido por el INEI, entre agosto 2009 y agosto de 2010 la economía peruana ha sumado 12 meses de sólido crecimiento alcanzando 6.47% y con tendencia a incrementarse. Organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) señalan que el Perú liderará el 2010 la recuperación económica en la región con una tasa de 6.25% y que sale con más fuerza de la crisis. Inclusive Al Gore, ex vicepresidente de los EE UU y Premio Nobel de la Paz 2007, durante su conferencia magistral dictada el pasado día 13 en la ceremonia de clausura del Primer Encuentro Ambiental 3R3, resaltó el “milagro peruano” de nuestra economía. Sin embargo, el gobierno no debe tomar este jubiloso panorama de manera presuntuosa, considerando que los bajos índices de competitividad y los elevados niveles de desigualdad nos conducen hacia un crecimiento no sostenido, y peor aún, cuando el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) nos reitera que existen regiones como Loreto, Amazonas, Apurímac, Huancavelica y Huánuco con índices de competitividad similares a países atrasados de África, y que entre el 2007 y 2009 aumentaron su índice de pobreza monetaria 404 distritos del país.

Lamentablemente nuestro crecimiento es dependiente más de la exportación de materias primas que de una eficiente producción, es decir, de hacer más con los mismos recursos dándole mayor valor agregado. El mismo politólogo de tendencia liberal, Francis Fukuyama, quien participó el pasado día 13 en La V Cumbre Internacional de Comercio Exterior en nuestro país, nos ha advertido que el crecimiento no será sostenible en el tiempo mientras siga basándose en la exportación de materias primas, además, si antes no se reducen las enormes brechas en infraestructura y educación que aún persisten en el país, y asimismo, que se logre el desarrollo institucional del sector público.

Bajo este panorama resulta fundamental asegurar el ambiente jurídico, tributario, laboral y de negocios que incentive a las empresas a invertir e incorporar nuevas formas de gestión y de recursos humanos calificados. El gobierno tiene la responsabilidad de implementar políticas y reformas de fondo para modernizar el Estado, promover la investigación en nuevas tecnologías de las empresas privadas, universidades, centros de investigación y organismos públicos para introducir innovación en nuestra producción, y mejorar nuestra competitividad, aspectos indispensables para mantener un crecimiento sostenible para el futuro, y por ende, disminuir las desigualdades y brindar un mayor bienestar social a la población.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 30 de octubre de 2010

PROBLEMAS DE PRODUCTIVIDAD EN EL PERÚ

El pasado día 20 se presentó en Cancún, México, el estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) “La era de la productividad: cómo tranformar las economías desde sus cimientos”, el que evalúa la situación de productividad de 76 países –incluyendo 17 de América Latina y el Caribe– con respecto a la productividad de EE UU, durante el período 1960-2005. El concepto fundamental del estudio, tal como lo planteó uno de sus autores, Santiago Levy, es que no se trata de elevar la inversión para crecer más: “es necesario detonar el crecimiento de la productividad”.

A nivel global, China fue el país que más aumentó su productividad (+219.4%). En Sudamérica, el Perú disminuyó en -26%, más que Colombia (-17.1%), Bolivia (-16.7%), Uruguay (-14.4%), Ecuador (-12.4%) y Brasil (-2.5%); solo Chile aumentó (+ 18.9%). Si bien el estudio no abarca el período 2006-2010 en que el Perú mostró una recuperación en su crecimiento hasta 9.8% en 2008 –reduciéndose a 1% en 2009 y se prevé 5.0% en 2010–, sin embargo, las causas de una baja productividad se mantienen a nivel nacional.

Entre ellas, una economía basada en recursos naturales y bajos costos de producción que adolece de una reducida capacidad para introducir innovación en los procesos productivos, en lo organizativo y en la aplicación de nuevas tecnologías y mejores conocimientos científicos, que incrementen la creación de su valor. Asimismo, marcado deterioro del mercado laboral por empleo precario y falta de éste (en Lima solo el 47.3% de una PEA de 4’786,500 personas está adecuadamente empleada, el 43.1% subempleada con mínimos sueldos y sin seguros sociales, y 9.6% desocupada); bajos ingresos per cápita; informalidad y falta de mano de obra calificada; rezagada productividad del sector servicios; competencia de empresas por reducciones laborales y no por expansión de inversiones ni aumento de competitividad; e ineficiencia en la inversión pública descentralizada.

Bajo este panorama, el gobierno tiene la obligación de solucionar el escenario laboral en la creación de empleo digno; implementación de políticas sociales para reducir la informalidad; apoyo a las pequeñas y micro empresas (MYPES) para su formalidad, acceso al crédito, ingreso a los mercados nacionales e internacionales, y en tecnología y competitividad, para que puedan crecer en tamaño y productividad –de 300,000 creadas anualmente, 200,000 fracasan–; y perfeccionar el sistema de ciencia y tecnología e innovación en el sector público y privado, a nivel nacional.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 27 de marzo de 2010

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