CAMBIO CLIMÁTICO ACELERA DESHIELO DE NUESTROS GLACIARES E INCREMENTA RIESGO DE DESBORDES



El pasado 26 de agosto fuimos testigos de un enorme aluvión producido en la franja fronteriza entre Nepal y el Tíbet, ocasionado por una avalancha de hielo y rocas al derrumbarse un glaciar y el flanco entero de una montaña sobre la cual se apoyaba la masa de hielo originando un deslizamiento de tierra denominado “tsunami de montaña”. Inicialmente se pensó que el aluvión se produjo por un GLOF (Inundación por desborde violento de lago glaciar), sin embargo, fue ocasionado por esa inmensa caída súbita que se precipitó sobre el río Lhende Khola creando un dique natural, el cual, al ceder, generó un aluvión con olas de hasta 5 metros, arrasando edificios, viviendas, carreteras, puentes, hidroeléctricas y ocasionando 650 víctimas y 3,000 desaparecidos.

 

El Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), asemeja este caso, en cómo se produjo, a lo ocurrido en Yungay (Áncash) el 31 de mayo de 1970, porque no se trató tampoco del desborde de una laguna glaciar, sino, que un terremoto magnitud 7.9 produjo el desprendimiento de una losa de roca de 800 metros de ancho del pico norte del Nevado Huascarán, desde una altitud de 6,000 msnm, provocando un devastador aluvión que movilizó 50 millones de m3 de nieve, hielo, barro y rocas hacia al Callejón de Huaylas, sepultando la antigua ciudad de Yungay y ocasionando 30,000 víctimas.

 

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el cambio climático y el calentamiento global ha roto el equilibrio natural medioambiental, lo cual desestabiliza los glaciares y afecta las rocas en zonas de alta montaña degradando el permafrost (capa de sedimento que mantiene congelado el hielo a la roca durante largos períodos), sus derretimientos se incrementan y aceleran la formación de lagunas glaciares y el peligro de desbordamientos y aluviones por sismos, lluvias intensas o procesos de inestabilidad en las laderas.  

 

En nuestro caso, según el último Inventario Nacional de Glaciares y Lagunas de Origen Glaciar (INGLOG II), a cargo del INAIGEM, tenemos 2,084 glaciares, en altitudes mayores a 4,000 msnm, con una superficie de 1,050 km2, además, 8,466 lagunas glaciares con una superficie de 1,081 km2, sin embargo, de dicho total de lagunas, se han identificado 528 con riesgo de desborde, de las cuales 58 están clasificadas con riesgo “muy alto”. Entre las zonas más peligrosas figuran Áncash y Cusco, principalmente ubicadas en la cordillera Blanca y Central, siendo una de las más críticas la laguna Parón en Huaylas, Áncash, por la inestabilidad en sectores de sus picos norte y sur, tiene un volumen de agua entre 52.9 y 64.3 millones de m3 y ha superado en agosto pasado su tope máximo de nivel de seguridad (4,185 msnm), su desborde podría afectar a 35,000 habitantes de la ciudad de Caraz, ubicada en la parte baja de la laguna.

 

Bajo este panorama, se requiere implementar una estrategia completa sobre gestión de riesgo para anticipar escenarios en las lagunas glaciares mediante sistemas de monitoreo y alarma temprana empleando ciencia y tecnología (sensores de nivel de agua, botes robóticos, fotogrametría con drones) para prevenir riesgos de desbordes y aluviones, asimismo, evitar ocupación de la población en zonas de riesgo, fortalecer los ecosistemas de los andes,  y generar conciencia a las poblaciones sobre las políticas de mitigación a los impactos del calentamiento global.  

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 12 de setiembre de 2026

 

 


SITUACIÓN DE NUESTROS GLACIARES Y EL RIESGO DE DESBORDE DE LAS LAGUNAS DE ORIGEN GLACIAR




Nuestro país cuenta con 20 cordilleras glaciares distribuidas en 14 departamentos, contamos con el 68% de los glaciares tropicales del mundo y con 19 cordilleras nevadas, pero, en los últimos 60 años, se ha perdido aproximadamente el 56% de su superficie. El último Inventario Nacional de Glaciares y Lagunas de Origen Glaciar (INGLOG II) 2023, a cargo del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), adscrito al Ministerio del Ambiente, registra 2,084 glaciares que ocupan una superficie de 1050.32 km2, y un total de 8,466 lagunas de origen glaciar con una superficie de 1,081,31 km2. 


El pasado día 1 el INAIGEM presento una evaluación nacional (octubre 2024) de lagunas glaciares con riesgo de desborde, para facilitar decisiones estratégicas en gestión de riesgo, identificando 528 distribuidas en 8 departamentos, Áncash (169), Cusco (76), Lima (96), Puno (72), Junín (53), Huánuco (31), Pasco (24), Arequipa (6) y entre Huánuco y Lima (1), pero 58 de ellas, principalmente en Áncash y Cusco, presentan riesgo “muy alto”. A nivel mundial, somos el tercer país con mayor riesgo de desbordes de lagunas glaciares. Las inundaciones por desbordamiento violento denominadas GLOF (Glacier lake outburst flood), representan un significativo peligro a las poblaciones de las partes bajas, de sus viviendas e infraestructura. Actualmente las lagunas glaciares con mayor riesgo de desborde son Upiscocha en Quispicanchi, Cusco, y Palcacocha, en Huaraz, Áncash, cada una con un volumen aproximado de 17 millones de m3.


El retroceso acelerado de los glaciares, ecosistemas frágiles y altamente sensibles al cambio climático, forman dichas lagunas glaciares, que por una parte, actúan como reguladores hidrológicos de la mayoría de regiones andinas, como reservorios naturales porque proveen de agua durante las épocas de sequía o lluvia escasa, abasteciendo, en las cuencas a diversas actividades de subsistencia y productivas, pero, por otra parte, son cuerpos de agua potencialmente inestables que, por los pendientes de los glaciares, pueden representar enorme peligro de desborde o provocar aluviones, como los que afectaron la región Ancash, en la ciudad de Huaraz (1941), en Carhuaz (2010), en Huaylas (2012) y en la región Cusco, en Quispicanchi (2022). 


Bajo este panorama, para prevenir los riesgos asociados a glaciares y lagunas de origen glaciar se requiere implementar sistemas permanentes de monitoreo y alarma temprana para reducir peligros de desborde debido a incrementos de volumen de agua por descongelamiento de los glaciares o por caídas de hielo o rocas, asimismo, evitar ocupación de la población en zonas de riesgo de desbordamientos o aluviones, e incrementarse los esfuerzos de mitigación y adaptación al cambio climático para minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero y reducir los posibles impactos de este fenómeno atmosférico.


Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 16 de noviembre de 2024

 

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