En
la última elección del Congreso, para reemplazar al destituido presidente
interino Jerí por enfrentar investigaciones y denuncias que afectaron su
legitimidad, los parlamentarios, representantes de los diferentes partidos
políticos, eligieron al nuevo presidente interino, José Balcázar, el cual
presenta nada menos que 15 investigaciones fiscales, lo cual significa un
verdadero golpe a nuestra moral nacional, y lo más doloroso es que esta
elección demostró que en muchos votos primó el cálculo político y repartijas
para posteriormente obtener réditos partidarios o personales.
En
esta grave situación política tienen responsabilidad los partidos políticos,
con muy pocas excepciones, en lugar de buscar una mejor representación en el
Parlamento que cumpla con su misión de articular los intereses sociales en pro
del bien común y ofrecer soluciones para la población, se han enfocado en
acumular poder, firmar acuerdos alejados de sus principios, repartir cargos
públicos y lanzar promesas electorales populistas imposibles de cumplir. La
falta de representatividad y desconfianza de la población hacia ellos se debe a
su fragmentación y la ilegitimidad del Congreso, lo que ha polarizado a la
ciudadanía creando un descontento creciente. Además, tienen responsabilidad porque
no ponen suficientes filtros para elegir sus candidatos, no verifican sus
antecedentes en criterios de transparencia, idoneidad moral y compromiso
social, y los reciben así tengan investigaciones o requisitorias por delitos
graves.
Los
partidos políticos, en sus elecciones internas para elegir a sus candidatos, en
lugar de emplear la modalidad de afiliados, para que éstos (supervisados por la
ONPE) elijan directamente los candidatos (solo 2 partidos la usaron), el resto
emplearon la modalidad de delegados en que ellos mismos elaboran sus listas,
seguramente en base al amiguismo o intereses particulares. Además, esta
situación de mala representación de congresistas se agrava porque los partidos
no cumplen con usar que el 50% del financiamiento público directo recibido, en
actividades de formación, capacitación e investigación (Ley 31046 setiembre
2020).
Como
una muestra de la crisis de los partidos políticos no olvidemos las graves
afiliaciones irregulares y firmas falsas de diferentes partidos; además, para
las próximas elecciones, de la lista oficial de 36 partidos inscritos, 26 de
ellos han sido fundados en los 3 últimos años, sin clara ideología, programas
ni objetivos, solo para participar en las elecciones; es muy preocupante que actualmente
hay más de 500 expedientes en revisión por presunta declaración de información
falsa en hojas de vida; también, que entre los candidatos al Congreso bicameral
20 registraron tener antecedentes por corrupción, 32 figuran como deudores
coactivos ante la Sunat y 103 candidatos acaban de renunciar a sus candidaturas.
Bajo
este panorama, la mayoría de los 36 partidos políticos que compiten para las
elecciones 2026, no presentan claridad programática e ideológica que afiance
una coherencia y unidad de acción, y menos, mística y compromiso político por
parte de sus líderes y representantes, además, presentan serias deficiencias de
institucionalidad y transparencia, predomina el caudillismo y es inexistente la
política activa y lazos sólidos con sus bases partidarias, cuadros y operadores,
en conclusión, la crisis de los partidos se origina por una falta de
representación, se alejan de la ciudadanía y se concentran en la disputa por el
poder, se han convertido exclusivamente en un juego de intereses y en vehículos
electorales de muchos candidatos por lo que se han alejado de la adhesión
ciudadana y no representan a nuestra sociedad.
Artículo
de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 7 de marzo de
2026







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