PARALIZADO PROYECTO DE CONSTRUCCIÓN DE LA NUEVA CARRETERA CENTRAL




Finalmente, el pasado 28 de julio Keiko Fujimori juró como presidenta de la República y seguidamente dio lectura a su Mensaje a la Nación ante el Congreso de la República. Uno de los ejes principales del mensaje se centró en la infraestructura y construcción de grandes proyectos viales, entre ellos, la Nueva Carretera Central. Este importante megaproyecto conceptuado para conectar Lima (Ate) y Junín (Yauli), contempla una autopista de 4 carriles de una extensión de 183.6 kilómetros, con 33 kilómetros de túneles y 19 de viaductos, y está valorizado actualmente en S/ 30,000 millones, será la primera autopista de montaña del país que fortalecerá el transporte de pasajeros y mercancías, y beneficiará a más de 10 millones de personas. Estaba proyectada para ser financiada íntegramente con recursos del fisco bajo el modelo de obra pública gestionada por la Oficina de Gestión de Proyectos (PMO) francesa.

 

Sin embargo, los gobiernos interinos de Boluarte, Jerí y Balcázar, no han puesto mayor esfuerzo para iniciarlo. En el período de Boluarte, durante su mensaje del 28 julio 2025 prometió que su construcción se iniciaría el primer trimestre de 2026, y hasta el MTC Pérez Reyes había asegurado que se iniciarían a fines de 2025 finalizando el año 2031. Sin embargo, para desmentirlos, un informe de la Contraloría, un mes antes (25 junio), advirtió serias demoras en estudios técnicos, en programas de investigación geotécnica e inconsistencias en la fecha de finalización, lo cual retrasaría su conclusión hasta el 2035.

 

En el período de Jerí, el Premier Álvarez, cuando solicitó el voto de confianza, aseguró que las obras se iniciarían en mayo 2026 con la construcción del Túnel de Pariachi, sin embargo, el gobierno anuló, el 5 de febrero 2026, la asistencia técnica con PMO-VÍAS, que formaba parte del contrato Gobierno a Gobierno con Francia (G2G), afectando lo avanzado, tanto en la Carretera Central como el puente Santa Rosa y la vía de acceso al Aeropuerto Jorge Chávez. La resolución de este contrato dejó estas obras en una situación de gran incertidumbre hasta la fecha.

 

Peor fue durante el período de Balcázar, apenas ingresó el 18 de febrero 2026, para evitar un arbitraje, se buscó continuar el modelo G2G para estudios preliminares y diseño, pero para la construcción, operación y mantenimiento, con una Asociación Público-Privada (APP). El 26 de febrero Balcázar aseguró S/ 600 millones como recursos garantizados que aseguren el inicio de la obra para este 2026, sin embargo, no lo cumplió.

 

Bajo este panorama, aún con una Ley 32696 de julio 2026, que considera este proyecto de necesidad pública y de preferente interés nacional, además, clave para la integración de la Macro Región Centro, sin embargo, presenta retrasos administrativos, observaciones técnicas y limitaciones financieras. El presupuesto para la construcción se proyectó inicialmente en S/ 12,000 millones, pero el costo actual se estima en S/ 30,000 millones, y se encuentra paralizado, ni siquiera se han iniciado los primeros trabajos en el Túnel Pariachi en Ate, a un costo de S/ 2,537 millones, requiriéndose para iniciarlo S/ 400 millones, que prometió entregar Balcázar y tampoco cumplió.

 

Toda esta cruda realidad, mientras el Gobierno Regional de Junín cuestiona la falta de recursos y el nuevo Gobierno de Fuerza Popular hereda una carretera central colapsada y sin presupuesto asignado para la Nueva Carretera Central, lo cual debe resolver con prioridad y urgencia.

 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 1 de agosto de 2026

 

  

CARRETERA INTEROCEÁNICA SUR: PERSPECTIVAS

La Carretera Interoceánica Sur (IIRSA Sur) surge como iniciativa en la Cumbre de Presidentes en Brasilia, en agosto de 2000, para “Integrar la Infraestructura Regional Sudamericana” (IIRSA), que en el Perú abarca además las incompletas carreteras IIRSA Norte (faltan hidrovías a partir de Saramiriza y Yurimaguas, Loreto) e IIRSA Centro (paralizada en Pucallpa por no poder cruzar una zona protegida).

La IIRSA Sur, obra de infraestructura de gran envergadura, se inició en setiembre 2005 y culminó en diciembre 2010, con un costo de US$ 1,620 millones, cubre 2,592 kilómetros en 5 tramos e integra físicamente y estrecha las relaciones comerciales de Perú y Brasil, además, comunica los océanos Pacífico y Atlántico incentivando el comercio de Brasil al Asia y de Perú hacia África y Europa.

Su trayectoria une nuestros 3 puertos del sur –Ilo (Moquegua), Matarani (Arequipa) y San Juan de Marcona (Ica)– hasta Iñapari (Madre de Dios) conectándose con Brasil a través del Puente Internacional de la Integración sobre el río Acre, y de allí hasta Río de Janeiro en el Atlántico, a través de Río Branco, Porto Veho, Cuaba, Campo Grande y Sao Paulo.

Internamente recorre 7 departamentos de la Macro-región Sur –Tacna, Moquegua, Arequipa, Cusco, Apurímac, Puno y Madre de Dios– sumándose Ica y Ayacucho, abarcando una población de 5.7 millones (18.6% de la nacional), pero no ha propiciado adecuadamente su integración y agudizando algunos problemas sociales y ambientales (minería ilegal, deforestación, expansión de cultivos de coca, invasión de áreas naturales).

Esta carretera IIRSA Sur nos brinda muchas posibilidades para incrementar nuestras exportaciones hacia Brasil y para llegar al Atlántico, sin embargo, el actual flujo vía terrestre es bajísimo (2% del comercio) a pesar del arancel cero de nuestros productos en Brasil, registrándose además US$ 500 millones de déficit comercial.

La IIRSA Sur es una prioridad estratégica para Perú y Brasil, pero deben solucionarse muchos problemas para incrementar el comercio, entre otros:

1) simplificarse los trámites fronterizos que son complicados y engorrosos;
2) Reducirse los costos de exportación;
3) Profundizarse el comercio en inversiones;
4) Implementarse centros de actividad logística fronterizos;
5) Mejorarse el desarrollo fronterizo;
6) Potenciarse en el Perú los sectores económicos que dinamicen la economía regional (turismo, comercio, producción frutícola y cafetera);
7) Simplificarse por parte de Brasil la entrada de empresas peruanas a su mercado sin el condicionamiento de la asociación con una empresa de ese país; y
8) Incrementarse la construcción de vías de penetración en el Perú (trochas carrozables o puentes) hacia la Carretera Interoceánica para que los agricultores puedan comercializar sus productos.

INFRAESTRUCTURA EN EL PERÚ Y COMPETITIVIDAD REGIONAL

La última edición de la revista América Economía ha presentado junto con la empresa consultora CG/LA Infrastructure LLC, el primer estudio sobre la situación de la infraestructura en Latinoamérica. El objetivo es crear una herramienta anual que permita determinar a los países sus principales avances y retrocesos en el sector.

Según Norman Anderson, presidente de la mencionada consultora, los conceptos matrices para la elaboración del estudio refieren que la infraestructura de América Latina es cada vez menos competitiva debido a que el promedio regional de inversiones no ha aumentado desde hace más de 20 años y no superan el 1.5% del PBI, mientras que China, por ejemplo, invierte el 9% de su PBI; además, las inversiones en obras se ejecutan de manera poco eficaz.

El estudio incluye un ranking general resultante del análisis de las áreas de transportes, energía, telecomunicaciones y saneamiento. De 23 países, Chile ocupa el primer lugar con un puntaje de 83.38 sobre 100 seguido de Trinidad y Tobago, Colombia, Panamá y México.

El Perú ocupa el puesto 11 con un puntaje de 50.90 sobre 100, pero, en el área de transportes, descendemos hasta el puesto 15 con una puntuación de 7.60 sobre 10. La investigación revela que nos encontramos en el grupo de países -entre los puestos 7 al 18- que muestran patrones de incertidumbre y cambios constantes en la dirección de proyectos, lo cual afecta la creación de estrategias y planificación.

Un reciente estudio del Instituto Peruano de Economía (IPE) “Agenda de Gobierno 2006”, de fecha 26 setiembre, indica que nuestra brecha de inversión en infraestructura de servicio público asciende a US$ 22,879 millones (33% del PBI) en los sectores transportes, saneamiento, energía y telecomunicaciones, de los cuales el 73.3% son requerimientos de provincias. El sector más crítico corresponde a transportes (red vial, puertos, aeropuertos y ferrocarriles), en los que se requiere invertir cerca de US$ 8,000 millones, casi todo en provincias. En cuanto a la red vial, para el Banco Mundial nuestra infraestructura es bastante pobre debido a que menos de la cuarta parte de las carreteras están en buen estado. Solo contamos con 0.36 kilómetros de caminos pavimentados por cada mil habitantes (a diferencia de Uruguay con 2.26, Costa Rica con 1.98 o Argentina con 1.72).

En este contexto, debido a que nuestro país tiene en infraestructura uno de los mayores obstáculos para el desarrollo, el gobierno debe otorgar la máxima prioridad a la planificación de proyectos e inversión en obras, especialmente en provincias, lo cual redundará en crecimiento sostenido y generación de empleo.

Publicado en el diario EXPRESO, fecha 30 de diciembre de 2006

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